Política sobre tacones
Estas elecciones nos han pillado a muchos ciudadanos y ciudadanas con el pie cambiado, cansados ya de tanta campaña y tanto mensaje político, de tanta palabrería y tan pocos hechos; de seguir viendo demasiada política vieja por mucho que las caras se renueven y los medios de lanzar los mensajes se adapten a los tiempos. Una política todavía anclada en el reproche y la descalificación del contrario más que en avanzar con medias concretas hacia un cambio real y posible que haga que lo esencial cambie de verdad. Es una campaña en la que parece que para algunos líderes es más importante que te consideren el mejor, aun sin serlo, que contar con un buen programa y la capacidad para llevarlo adelante. Lo hemos visto esta semana tras el debate, donde la altura de los candidatos se ha medido más en centímetros que en promesas factibles de llevarse a la práctica. Y entre todos los comentarios me quedo con uno que me ha parecido especialmente penoso como ciudadana, quizás sea una anécdota, pero tiene mucho que ver con el papel que todavía las mujeres jugamos en la sociedad. Nos libramos de las corbatas como una prenda de distinción y ahora llegan los tacones. Que diga la vicepresidenta del Gobierno que ella les pondría tacones a los otros candidatos para ver si aguantan de pie las dos horas de debate porque ella considera que una mujer tiene que ir a este tipo de actos con tacones insufribles es lamentable. El tacón no es un calzado cómodo ni para quien lo viste a diario, aunque es tan válido como cualquier otro. Pero mientas no usemos los tacones con total libertad, es decir con la de usarlos o no en cualquiera de las situaciones de la vida laboral y social estaremos muy por debajo de nuestro lugar, por mucho que nos subamos unos centímetros. No debería ser esa la altura que se le pida a una mujer política, sino la de saber dar pasos firmes en la búsqueda de soluciones a los problemas reales del momento actual. Hay mucho trabajo por hacer y creo que quien gobierne deberá estar lo suficientemente cómodo y con los pies sobre la tierra para afrontar el reto