Buscando el amor
¿Qué tienen en común la Troika, el amor y el gluten? Así a simple vista todo el mundo diría que nada, por eso suena absurda la pregunta. Pero resulta que si tienen algo en común, algo que las une desde su disparidad, algo tan simple como que son las tres palabras que más hemos buscado en Google en el último año según ha difundido el propio sitio web. ¿Y qué hace uno buscando en Google el amor en lugar de tratar de encontrarlo en la vida? ¿Tan difícil es definir esa maravillosa palabra sin recurrir a un buscador que por mucho que nos empeñemos casi nunca da respuesta a las auténticas preguntas? Puedo entender lo de la Troika, que en un momento determinado alguien necesite refrescar sus conocimientos de historia o que te lancen un diagnóstico repentino y tengas que cambiar de alimentación sin saber que es eso de sin gluten, pero buscar el amor como palabra sí que me sorprende, porque es una de esas palabras que van con cada uno, que lo que contiene no es fácil de aprenden ni de enseñar, que se lleva puesta como parte de uno mismo; que amamos y nos aman porque existe el sentimiento del amor. Y sobre todo y por suerte, porque el amor es algo único, maravilloso e irrepetible en cada experiencia de amar. No sé, ese impulso, desesperado o no, de pensar que una definición puede llenar una palabra como amor es un reflejo quizás de la desorientación afectiva en la que vivimos, porque ¿realmente es necesario saber qué es el amor para sentirlo? Hay palabras que solo se llenan con vida y búsquedas cuyo resultado solo se logra viviendo. Es cierto que siempre hay pautas que ayudan, experiencias de otros que nos pueden venir bien, pero no todo lo que uno necesita se puede encontrar con un clic. Sin ir más lejos la frase más buscada en esa misma web es “¿Cómo ser feliz?”. Y ahí ya las respuestas se disparan. Yo me quedo con una: la felicidad es un viaje, como la vida, como el amor; un viaje en el que todos estamos en ruta, solo hay que saber cuál es tu lugar en el mundo, tu punto de partida, elegir tu verdadero destino, contar con el compañero adecuado, partir ligero de equipaje con la maleta interior repleta y disfrutar. Eso sí, no esperes una oferta de las muchas que llegan por mail, en el amor y la felicidad mejor no entrar en temporada de saldos.