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Los peligros del ‘low cost’ en salud

Enriquecerse a costa de los otros mal, pero hacerlo a costa de la salud de los demás ya no tiene nombre, bueno sí lo tiene, el de los muchos sinvergüenzas que cada cierto tiempo saltan de sus lujosas vidas al saco de los corruptos, cada vez más lleno de gente sin ética ni principios; ricos de dinero negro que engañan con sus blancas e impolutas vidas cumpliendo de puertas afuera todos los cánones socialmente establecidos para parecer personas honorables. ¡Qué peste la corrupción! y que fácil parece a la vista de los hechos corromperse o mejor habría que decir que fácil ha sido para algunos vivir como han vivido llenando sus bolsillos al margen de la ley o de lo éticamente correcto. Yo voy al dentista de siempre y le llamo por su nombre, pero imagino cómo se sienten miles de personas al saber que tienen algo tan delicado como sus bocas en manos de una empresa sin escrúpulos, y no me refiero a los profesionales que trabajan en ellas, que seguro serán buenos odontólogos, sino a la metodología y la táctica empresarial de hacer de la salud bucodental un negocio low cost, en esta guerra por tirar los precios a costa de recortar servicios. ‘McDentist’ , como se conocía al dueño de la última estafa, decidió que la salud no era un derecho sino una operación empresarial redonda. Otros antes que él también lo pensaron, como el doctor Rosado y sus clínicas de estética que estafaron a miles de personas prometiendo una depilación de por vida o el francés Jean-Claude Mas, el inventor de los implantes mamarios que se rompían. Clínicas o remedios a los que acuden clientes con problemas de salud, atraídos por sus agresivas campañas de publicidad y sus precios casi siempre por debajo del mercado. Pero hay que recordar también que el cuidado de la boca y los dientes está bastante olvidado por la sanidad pública, que ha dejado mayoritariamente en manos privadas la salud bucodental. Este sector ya había avisado de la burbuja que se estaba creando, en la que la fórmula “bajos costes y máximos beneficios” conlleva necesariamente una mala atención sanitaria. Si no hay prestación pública debería al menos haber un mayor control.