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Autoayudarse está de moda

La autoayuda es una de esas palabras de moda en los últimos años, un término convertido en tendencia, con tantos defensores como detractores, que pone de manifiesto que las personas, en muchos momentos de la vida, son las únicas que pueden ayudarse a sí mismas. Y el hecho de que sea uno o una quien encuentre dentro de sí las herramientas necesarias para buscar la salida a conflictos o situaciones complicadas del día a día es una opción, quizás válida, pero no todo el mundo quiere, ni tiene esa capacidad de intervenir en su propio destino. Es cierto que solo cuando estamos bien con nosotras mismas somos capaces de estar bien con los demás y poder, desde ese bienestar emocional, colaborar de una manera activa en causas y cosas que a diario en la sociedad necesitan de la suma de individualidades, saltando esa barrera del yo que tantas veces acaba en egoísmo. Porque no es menos cierto que el mundo no ha avanzado en sus conquistas sociales mediante libros de autoayuda y actitudes individuales que no buscan cambiar el contexto sino adaptarse a él, sino mediante ensayos sociales y políticos, y causas colectivas de personas que han querido cambiar ese mundo que les rodeaba y se han sacrificado por los demás o por los que vendrían después. Ocurre que de un tiempo a esta parte, debido a nuestro modo de vida, al estrés, a la insatisfacción, a la crisis, al paro, a la tensión laboral, a los problemas de pareja, a las dificultades para educar a los hijos, a la angustia ante la enfermedad y la muerte... hacen falta pautas nuevas y no siempre es fácil dar con ellas sin más, por eso la idea de recurrir a la autoayuda se ha consolidado como un negocio muy lucrativo para algunos gurús de la materia (esta semana pasó por Pamplona uno de ellos y su actitud dejó claro ese cierto divismo) y éste empieza a ser el verdadero problema. Porque igual que antaño había charlatanes que vendían falsas soluciones mágicas, como crecepelo para los calvos, ahora no hay mayor negocio que vender a la gente desesperada un supuesto producto que les garantice acabar con su desesperación. Fórmulas por escrito que lejos de ser exactas son solo caminos por los que transitar sin éxito garantizado. Y aunque creo que leer ayuda siempre, hay que saber distinguir el verdadero significado y valor de algunas palabras importantes, como la felicidad, que digan lo que digan no está en ningún lugar concreto, es un destino al que se llega, casi nunca solo.