De aquí a Brunéi
Quizá no estamos tan lejos de Brunéi como nos parece. Quizá la distancia no está bien medida emocionalmente porque la diferencia entre lo que ellos proclaman desde esa pequeña esquina de la isla de Borneo y lo que se oculta cerca de aquí -en Alcalá, sin ir más lejos- no es tan exagerada en cuanto a la percepción que gentes de costumbres tan diferentes de uno y otro lugar tienen sobre el mismo asunto. Me refiero a la homosexualidad.
Brunéi es un sultanato gobernado por la misma familia desde el siglo XIV. En 2014 se convirtió en el primer país de Asia en adoptar la sharia (ley penal islámica) como código penal. Ahora ha decidido aplicarla. La nueva legislación contempla, entre otras medidas retrógradas y degradantes, la pena de muerte por lapidación para los homosexuales, sean musulmanes o no. Hombres y mujeres ya eran perseguidos con multas o penas de prisión; este cruel paso adelante del sultán escondería, según los analistas, un intento de fortalecer su imagen ante los sectores más conservadores en un momento en el que la economía nacional,
dependiente del petróleo, da muestras de debilidad. Extraña receta política esa de hacer pagar a homosexuales la factura de la mala gestión económica.
No menos escandaloso es que jerarcas de la Iglesia Católica como el obispo de Alcalá bendigan tratamientos para curar la homosexualidad cuando durante décadas no han encontrado la fórmula para erradicar la pederastia entre sus clérigos. Ya dicen que una cosa es predicar y otra dar trigo. El caso es que monseñor ha prescrito unas terapias psicológicas orientadas a curar eso que califican de desviaciones y a las que han asistido menores de edad empujados por sus familias. De ahí a las descargas eléctricas que se aplicaban en el franquismo hay un aleluya. Este tipo de prácticas, por las secuelas que provocan, están penadas por la ley madrileña contra la LGTBIfobia.
Salvando las distancias, la muerte no es la única forma de anular a una persona. La diversidad asusta a quienes siguen anclados en creencias y prácticas medievales. Aquí y en Brunéi.