Editorial

Pensar en la economía que viene

06.01.2021 | 00:22
Oficina de empleo

Los malos datos del empleo en 2020 están sometidos a las consecuencias del coronavirus, pero también muestran la fortaleza de un tejido económico y laboral más equilibrado y con capacidades para prepararse a los cambios que vienen

los datos del paro en Navarra de este 2020 presentan una doble cara: la de los efectos en el mercado de trabajo de la pandemia del coronavirus que ha sufrido esta tierra junto al resto del mundo y que se prolongará durante este 2021 y también la fortaleza de un tejido económico y laboral más equilibrado que la media del Estado que sido capaz de conservar el 99% del empleo pese a todo. En todo caso, Navarra ha cerrado 2020 con 7.349 personas desempleadas más que el año anterior y un total de más de 40.000 navarros y navarras sin trabajo. En apenas nueve meses, se ha echado por tierra todo lo avanzado desde 2015 y cinco años de crecimiento del empleo. Es cierto que el golpe que la situación sanitaria provocada por la covid-19 y sus consecuencias económicas, sociales y laborales ha sido demoledor y que cualquier previsión de futuro pasa por despejar las incertidumbres que se aún se mantienen sobre la evolución de la pandemia en los próximos meses. Pero también lo es, en todo caso, que la tasa de paro de Navarra sigue siendo la más baja del Estado y que el volumen total de destrucción de puestos de trabajo es de apenas 2.700 empleos en uno de los años más complicados, mediatizada la economía y el trabajo por los efectos de la crisis sanitaria del coronavirus. Ahora bien, que Navarra aún mantenga una tasa de paro baja y con un comportamientos más acorde con las economías europeas no oculta tampoco que dicho proceso de adaptación presenta claroscuros. La dinámica laboral aún está bajo los efectos de unos ERTE que en Navarra han funcionado especialmente bien y que con ayudas públicas permiten mantener las cifras de paro por debajo del 10% –la industria aguanta y ha crecido el empleo público en sanidad y educación– y conseguir también que la recaudación fiscal haya bajado en la Hacienda Foral menos de lo previsto. Datos que permiten equilibrar el balance de las malas cifras del desempleo de este 2020, pero que también resaltan que el paro estructural, tras dos crisis socioeconómicas consecutivas, difícilmente podrá bajar del 8% y que otra vez más esta nueva crisis afecta más a los sectores laborales más frágiles: jóvenes, mujeres y migrantes. Los datos estadísticos son malos, pero Navarra mantiene en buena medida sus fortalezas y capacidades. Quizá es tiempo de pensar en combinar el corto plazo del actual mercado de trabajo de Navarra con el medio y largo plazo para prever la economía diferente –y otro mercado laboral– que viene.