Editorial

Iruña y el reto de una ciudad ciclable

20.04.2021 | 00:09
Corredor de la avenida Pío XII.

La ciudad no es un referente en materia de movilidad sostenible a diferencia de otras ciudades como Vitoria o Donosti. La mayoría de corredores se han hecho en el centro de la ciudad sin una conexión con los barrios

Una ciudad más "ciclable", mejor conectada a nivel de barrios, y mejorando la seguridad y los aparcamientos son algunos de los objetivos clave que tiene Pamplona para convertirse en lo que no es hoy, una ciudad referente en movilidad sostenible. Todas las instituciones pero especialmente el Ayuntamiento tienen que pensar la manera de reducir de facto el tráfico de coches y reducir el espacio destinado a estos vehículos, por el momento los verdaderos protagonistas de los núcleos urbanos. No hay que irse muy lejos para darse cuenta que hay ciudades que lo están haciendo mucho mejor desde hace años; es el caso de Vitoria o Donosti. En el Día Mundial de la Bicicleta el balance en la ciudad arroja luces y sombras. Luces porque en los últimos años, y gracias en buena parte a los proyectos que puso en marcha el anterior gobierno municipal cuatripartito, se han llevado a cabo corredores sostenibles en el centro de la ciudad, en calles como Yanguas y Miranda, Navas de Tolosa o Bayona. También se han hecho actuaciones aisladas en Txantrea y San Jorge si bien la mayoría de barrios no cuenta con corredores que permitan su conexión y les una a su vez con el centro de la ciudad. De hecho el de Doctor Juaristi atraviesa el barrio de San Jorge de este a oeste, pero finaliza de golpe en la calle Santa Vicenta María y en la avenida de San Jorge de tal modo que los ciclistas se ven obligados a circular por la acera (está prohibido). Mallar la ciudad es tan necesario como tener una estrategia coordinada en toda la comarca. Los únicos bidegorris pintados de rojo en este momento son los de estos dos barrios siendo una reivindicaciones históricas de los colectivos ciclistas para mejorar la seguridad de las vías, algo que ciudades como Donosti alardean con más de 65 kilómetros de bidegorris que conectan los distintos barrios de la capital guipuzcoana. Otros carriles bicis que atraviesan arterias importantes como el de las avenidas del Ejército y Bayona han sido cuestionados por los problemas que genera la bidireccionalidad del carril, su escasa protección y los numerosos cruces peligrosos lo que ha obligado a instalar semáforos y pintar los cruces de rojo. Sin fecha quedan proyectos hoy paralizados por Navarra Suma como el de Labrit que supondría la conexión del centro con la Txantrea. Por no hablar de otras entradas a la ciudad como Beloso y la avenida Baja Navarra. El parque fluvial de la Comarca de Pamplona representa en este momento el mejor ejemplo de unión de caminos con 34 kilómetros de corredor verde.