Supongo que despertando del sopor veraniego en el que permanecía instalado Abascal los últimos meses, el líder de Vox la ha tomado, como punto de partida de vuelta a la pocilga política en la que habita su discurso, con el barco Open Arms que rescata migrantes en las aguas del Mediterráneo.
Según Abascal, o el aventao de su equipo que haya escrito el mensaje en la red social X –hay que tener en cuenta que el apartado más destacado de su curriculo resalta que no ha pegado palo al agua en su vida–, se debe hundir el buque, al que califica de “barco de negreros”. Si no es una incitación a la violencia y al odio, lo que sería un posible delito si cualquier otro político lanzará una soflama similar sobre un barco de la Corona o de la Armada, se le parece mucho.
Quedará en agua de borrajas, sin duda alguna. Y la sucesión de macarrismo, amenazas, incitaciones al odio y la violencia de la ultraderecha y sus altavoces seguirán rellenando los espacios y medios de comunicación y campando por las calles cada vez con mayor impunidad. Evidentemente, ni sabe lo que escribe ni entiende lo que dice, pero sabe y entiende que decirlo le otorga protagonismo que es a lo que puede aspirar en este tiempo en el que la fuerza bruta, los bulos, y la desinformación y la manipulación de la verdad mandan.
Es el mundo al revés: se criminaliza la solidaridad. El barco y las lanchas de salvamento de Open Arms, como las del Aita Mari y las de otros barcos que recorren los mares intentado salvar de morir ahogados a los más desheredados de los más desfavorecidos, han arrebatado a los cementerios de los mares miles de vidas. Pero la respuesta de Abascal, idéntica a la de otros grupos de ultraderecha europeos, es perseguirles y amenazarles bajo cualquier absurda acusación.
Según el libro de ruta de Abascal, estos barcos de salvamento y solidaridad son buques que trabajan al servicio de multimillonarios y políticos que impulsan la invasión de Europa, lo que quiera que ese delirio mesiánico signifique en su cerebro. No afirma nada muy diferente a lo que ha dicho antes esta amoral UE contra las ONGs de salvamento marítimo, a las que imponen todo tipo de multas, trabas para desarrollar su labor de solidaridad en el inmenso agujero en que se ha convertido el mar y deja abandonadas a su suerte ante las lanchas militarizadas con mercenarios y pagadas con dinero europeo de los países africanos.
Es precisamente lo contrario: una labor humanitaria que trata de salvar vidas y de denunciar la actuación de las mafias, con la complicidad evidente y la responsabilidad política y ética de Europa, que explotan, maltratan y venden como esclavas a las personas que llegan a sus costas huyendo de las guerras. Un discurso involucionista y reaccionario muy peligroso se ha instalado en Europa y la recorre de norte a sur y de este a oeste. Hay poca diferencia en el fondo de las ideas, aunque las formas parezcan diferir, entre lo afirmado por Abascal y lo expuesto unas horas antes por el alcalde de UPN en Valtierra, Miguel Resa.
Luego, disculpas con la boca pequeña. No es solo el como, es el fin. Palabras que, por cierto, no han sido rechazadas ni censuradas aún por Cristina Ibarrola ni por ningún otro dirigente de UPN. Son dos capítulos del mismo discurso que persigue la solidaridad y los derechos humanos y ensalza a los fantoches.