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Mesa de Redacción

Ana Ibarra Lazkoz

“El Abascal que llevamos dentro”

“El Abascal que llevamos dentro”EFE

Un responsable de una empresa navarra me contaba ayer algo que resume bastante bien el momento que vivimos. Necesitan mecánicos y no los encuentran aquí. La solución que están preparando es buscarlos en un país de Latinoamérica mediante un proceso de regularización laboral. Eso significa trámites, vivienda, acompañamiento e integración. No es sencillo ni inmediato. Pero es necesario, porque el trabajo existe y alguien tiene que hacerlo. La demanda no es excepcional.

Cada vez más empresas navarras –en industria, agricultura, hostelería o cuidados– repiten la misma historia: falta mano de obra para determinados oficios. No hay fontanero o albañil para pequeños arreglos en viviendas y los que hay están en grandes obras, no hay relevo en los comercios, en talleres, en el campo... Mientras tanto, la población envejece y el relevo generacional no llega al mismo ritmo. Es una realidad demográfica y económica bastante evidente. De hecho, la comunidad supera ya los 40.000 trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social. Y, sin embargo, el debate público parece ir en dirección contraria.

La inmigración se ha convertido en uno de los temas preferidos de la política de agitación, de la ultraderecha, especialmente en redes sociales que tan bien manejan y financian a través de empresas. Allí se amplifican mensajes simplistas que presentan la inmigración como una amenaza. En las últimas décadas la comunidad ha crecido gracias, en buena medida, a la llegada de personas de otros países. Y no solo en sectores esenciales. Han venido y llegan, la mayoría, en avión... Como dijo una vez el Drogas, “todos tenemos una parte de Abascal que debemos expulsar”. El miedo al otro es una tentación fácil. Lo difícil es hacer política con datos, con memoria y con un mínimo de honestidad intelectual.