Los plásticos en los ríos

21.02.2020 | 01:18

el domingo 2 de febrero una acción de voluntariado promovida por Alianza por el Clima en Navarra en la que participaron 400 personas, realizó una importante limpieza de residuos esparcidos en el río Arga, donde se llenaron 38 contenedores, fundamentalmente de plásticos.

La acción de limpieza se llevó a cabo en el tramo de río que comprende desde Huarte hasta el polígono Landaben. Aguas arriba de este tramo el río Arga se muestra habitualmente limpio, lo que nos hablan del origen urbano de este impacto ambiental.

¿Cómo evitar o reducir el problema? No se trata de limpiar periódicamente las orillas de los ríos –que también es necesario– sino que el mayor esfuerzo debería ser el impedir que esa basura llegue al río y luego al mar. No es más limpio quien más limpia sino el que menos ensucia. Deberíamos ir al origen del problema con medidas eficaces para reducir los usos inadecuados y el empleo del plástico, especialmente en las zonas inundables.

Los residuos recogidos son principalmente: plástico film y mallas de plástico, que provienen de las huertas (invernaderos, cierres?); bandejas de porexpan –que se desmenuzan en miles de trocitos– también empleadas en las huertas; semilleros de alveolos procedentes de viveros; tubos y otros residuos procedentes de obras y de acopios; envases de latas y de plástico; botellas de vidrio; residuos de las papeleras ubicadas en el parque fluvial; toallitas perfumadas; colillas que, arrojadas en la vía pública, llegan al río a través de las aguas pluviales; voluminosos. Además apareció mobiliario de juegos infantiles, zonas de esparcimiento de perros y vallas metálicas, que cada año son inutilizados por las avenidas.

A la vista de los tipos de residuos mencionados, las soluciones para impedir que esa basura urbana llegue al río pueden tomar como referencia al Real Decreto 849/1986, de 11 de abril, por el que se aprueba el Reglamento del Dominio Público Hidráulico, y especialmente su Artículo 9 bis, que define las "limitaciones a los usos en la zona de flujo preferente". También se nos ocurren otras que serían:

–La prohibición de instalación de invernaderos y de cierres de plástico en huertas.

–La alerta temprana de inundaciones y la revisión de huertas y viveros –por parte de los ayuntamientos– para que todo material que pueda ser arrastrado sea sujetado sobre el terreno o almacenado en las casetas de aperos. Nos referimos en concreto a los viveros del Gobierno de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona en Miluce, y de parte de la superficie de huertas en Miluce, Aranzadi, Magdalena y Huarte.

–La prohibición de acopios de materiales que puedan ser arrastrados.

–La retirada permanente de las papeleras del parque fluvial en las zonas más inundables.

–El traslado de instalaciones, como juegos infantiles y zonas de esparcimiento de perros, y/o el diseño basculante de las vallas metálicas perpendiculares a la corriente.

Y, en general son necesarias: campañas dirigidas a los ciudadanos sobre el impacto de las toallitas, las colillas y los voluminosos. Prohibición de venta de toallitas perfumadas. La implantación de un sistema de depósito y devolución de envases (SDDR) como incentivo para evitar el abandono de estos envases (ya contemplado en la Ley Foral de residuos y su fiscalidad).

Hoy en día conocemos la cartografía de las zonas inundables, tenemos una buena predicción meteorológica, y se dan avisos de alerta (hasta para retirar coches en los aparcamientos situados en zona inundable). Nos falta iniciar la prevención de daños medioambientales al propio río.

Con el cambio climático estos episodios serán más frecuentes y de mayor entidad, por lo que tenemos que adaptarnos. La basura urbana en los ríos no es algo asociado irremediablemente al desarrollo; es perfectamente evitable si se incide en las causas y se toman medidas de prevención.

Ahora el tramo urbano del río está más limpio? hasta la próxima riada que puede ser mañana. Necesitamos que todo el esfuerzo de los voluntarios/as no haya inútil y temporal.

Firman este artículo: Ana Malón, Julen Mendiguren y Juan del Barrio, miembros de la Compañía de las 3 Erres (Reducir, Reciclar, Reutilizar)

No se trata de limpiar periódicamente las orillas de los ríos –que también es necesario– sino que el mayor esfuerzo debería ser el impedir que esa basura llegue al río y luego al mar

Nos falta iniciar la prevención de daños medioambientales al propio río. Con el cambio climático estos episodios serán más frecuentes

y de mayor entidad, por lo que tenemos que adaptarnos