Sombras en el país del tío Tom

10.11.2020 | 01:05
Imagen de archivo de Joe Biden

Hace cinco años, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su Partido Demócrata, tuvieron la idea descabellada de que, quizás, la nación más rica del mundo debería hacer algo para mejorar su sistema sanitario.

Un informe de la Oficina del Censo de los Estados Unidos reveló que, en 2012, más del 15% de la población (848 millones de personas) no tenía seguro médico, lo que significa que corrían el riesgo de endeudarse seriamente si enfermaban o tenían un accidente. La proporción de afroamericanos e hispanos que carecían de seguro médico es descomunal.

En Estados Unidos ningún trabajador por cuenta propia o por cuenta ajena tiene seguro público médico antes de los 65 años, y debe elegir entre distintas formas de seguros privados. El concepto social security se refiere al sistema de pago de jubilación, supervivencia e invalidez, garantizado por el gobierno. El seguro público sanitario Medicare cubre solamente a personas de 65 años o mayores, personas con discapacidad y personas de toda edad con enfermedades renales que requieren diálisis o transplantes.

Hasta la reforma sanitaria de 2009 el empleador no estaba obligado a proporcionar una póliza de seguro médico al trabajador a través de un seguro privado. Desde 2014, las empresas de más de 50 empleados tienen esta obligación, cuyo incumplimiento es sancionado.

Que Estados Unidos sea uno de los pocos países del mundo que no ofrece ningún tipo de baja remunerada por maternidad no deja de ser una incongruencia en el país más rico del mundo. Es la única nación de la OCDE que no obliga a las empresas a ofrecer una baja por maternidad remunerada. La legislación sólo garantiza que las empresas con más de 50 trabajadores deben garantizar el puesto a los empleados durante 12 semanas después de tener un hijo, pero no están obligadas a mantener el sueldo

Además en Estados Unidos se distingue entre la protección por accidente laboral o enfermedad profesional y la derivada por enfermedad común o accidente no laboral. La protección por accidente laboral o enfermedad profesional se presta a cambio de la renuncia del trabajador de su derecho de demandar al empleador por negligencia. Respecto a la incapacidad temporal derivada de enfermedad común o accidente no laboral, es preciso señalar que no existe ningún Programa Federal que proporcione una prestación económica para compensar la pérdida parcial de salarios que la incapacidad temporal pudiera ocasionar.

La licencia o permiso no retribuido usualmente se concede a petición del empleado, y uno de los motivos puede ser la incapacitación debida a enfermedad común o accidente no laboral. La Ley de Permiso Familiar y Médico, firmada por el presidente Clinton en 1993, exige que todo empresario, con al menos 50 empleados, permita a sus empleados hasta 12 semanas de ausencia del trabajo no pagadas y con protección del puesto por embarazo, atención médica prenatal o parto; para atender a un hijo después del nacimiento; para atender a un cónyuge, hijo, o padres del empleado que padezcan una condición de salud seria, y cuando se requiere hospitalización o un tratamiento médico continuo supervisado para el trabajador. La concesión de permiso no retribuido lleva consigo la conservación del puesto de trabajo.

Sólo unos pocos Estados contemplan la incapacidad temporal por motivos de enfermedad común o accidente no laboral y disponen de un seguro público para la incapacidad temporal. En el Estado de Oregón se firmó hace un año una ley de baja médica laboral remunerada, considerada la más avanzada de Estados Unidos. Con la nueva ley los trabajadores recibirán hasta 12 semanas de tiempo libre remunerado que se puede utilizar para cuidar a un recién nacido, recuperarse de una enfermedad grave o cuidar a niños pequeños. Los empleados podrán ampararse en dicha ley a partir de enero de 2023.

A los europeos nos sorprende que en Estados Unidos la legislación laboral no obligue a las empresas a remunerar las vacaciones, ni los festivos, aunque sean oficiales. Según las estadísticas de la Oficina de Estadísticas Laborales, la mayoría de los empleados en Estados Unidos suelen recibir entre 5 a 10 días de vacaciones cada año (aunque los empleados con más tiempo en la compañía suelen recibir más días libres remunerados). No hay ningún requisito legal para que los empleadores proporcionen vacaciones pagadas en EEUU. La mayoría de las empresas ofrece unas 2 semanas (10 días) de vacaciones pagadas a los empleados de tiempo completo.

Casi la mitad de los empleados (41%) con más de 10 años en una compañía tienen entre 15 a 19 días de vacaciones pagadas. El tiempo promedio de vacaciones de los empleados de pequeñas empresas después de 10 años de servicio es de 17 días. El promedio de días de vacaciones pagadas después trabajar más de 20 años para una compañía es de 19.

Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, más de tres cuartas partes de los trabajadores de una industria privada reciben días festivos remunerados. Este porcentaje es mayor o menor según el puesto de trabajo. Por ejemplo, el 97% de todos los trabajadores en puestos gerenciales y profesionales reciben días festivos pagados. Por el contrario, sólo el 66% de los puestos en construcción, extracción, agricultura, pesca y trabajos con poca experiencia reciben días festivos pagados.

Desde finales del siglo XX, los ciudadanos estadounidenses han ido perdiendo año tras año días de vacaciones, un hecho sorprendente en el país más rico del mundo. En 2013 las vacaciones llegaron al mínimo de 16 días anuales de media, desde los casi 21 en 1996. En 2016 los trabajadores yanquis llegaron a disfrutar de una media de casi 17 días.

¿Qué sentido tiene vivir solo para trabajar y amasar dinero si no se dispone de tiempo libre para disfrutarlo? Es la incongruencia americana.

El autor es economista

En Estados Unidos ningún trabajador por cuenta propia o por cuenta ajena tiene seguro público médico antes de los 65 años y debe elegir entre distintas formas de seguros privados

Desde finales del siglo XX, los ciudadanos estadounidenses han ido perdiendo año tras año días de vacaciones, un hecho sorprendente en el país más rico del mundo