¿Es normal?, señor doctor en Oftalmología

28.11.2020 | 02:00

Vaya por delante que supongo y doy por hecho que la respuesta a todas estas preguntas que a continuación hago es un rotundo no. Y que no quiere ser este escrito una crítica generalizada al conjunto de Oftalmología del Hospital de Navarra, que espero que estas preguntas sean excepcionales y que nadie más se las tenga que hacer. A mí me ha tocado, y además de una protesta ante Atención al (im)paciente, necesitaba otro tipo de desahogo.

¿Es normal, señor doctor en Oftalmología, que una visita "se le llamará dentro de dos meses", se demore 8 meses, aun habiendo de por medio una denuncia de que el tratamiento recetado es perjudicial y sabiendo que los daños producidos por el glaucoma son irreversibles?

¿Es normal, señor doctor en Oftalmología, que la primera visita, tras la operación de cataratas y glaucoma que usted ha realizado, la lleve a cabo otro doctor, estando usted presente en la consulta de al lado, y con la puerta abierta, no dignándose ni a asomarse a preguntar por el estado del paciente al cual usted ha intervenido?

¿Es normal, señor doctor en Oftalmología, que se le olvide indicarle la fecha de las tres próximas visitas previstas tras una intervención quirúrgica? Aprovecho para agradecer públicamente a la enfermera del servicio de Urgencias Oftalmológicas, lugar donde tenía que hacerse la primera de esas tres visitas, que se molestase en llamar para preguntar por la ausencia a la misma. Gracias a ella, se recuperaron las tres visitas.

¿Es normal, señor doctor en Oftalmología, que, ante un problema surgido tras la operación y siguiendo las instrucciones recibidas por escrito, llame a su consulta, no se digne ponerse al teléfono para oír de primera mano al paciente, y no lo que le transmitía la enfermera, y le mande directamente a urgencias? ¿Es normal estando como estaba usted junto al teléfono, pues se le podía oír a usted perfectamente?

¿Es normal, señor doctor en Oftalmología, que teniendo una visita concertada con usted a una hora concreta, 6,50 de la tarde, el señor doctor esté desaparecido, su enfermera ignore donde está (alguien le contestó al preguntar por el señor doctor: "le he visto en la salita"), y aparezca por la consulta quince minutos más tarde? ¿Y es normal que no pida una mínima disculpa al (im)paciente?

¿Es normal, señor doctor en Oftalmología, que teniendo una cita con el anestesista en el Hospital San Juan de Dios, en este hospital no tengan noticia de la misma? Hay que agradecer al personal de admisión del citado hospital, que se mareó un rato intentando salvar la situación hasta que lo consiguió y el paciente fue atendido.

¿Es normal, señor doctor en Oftalmología, que se comunique al paciente el retraso al día 28 de noviembre de la intervención quirúrgica prevista para el día 18, y en el lugar donde se va a realizar la intervención, Hospital San Juan de Dios, no tengan noticia del cambio de fechas?

Será normal, por cuestiones organizativas, supongo, que una intervención programada se suspenda y se concierte una nueva fecha para la intervención.

Pero ¿es normal, señor doctor en Oftalmología, que se le informe al paciente de la suspensión sine die de esa segunda fecha alegando cierre de quirófanos en San Juan de Dios, por culpa "del bicho" (refiriéndose al coronavirus, expresión textual) no existiendo tal cierre de quirófanos? El tal no "cierre de quirófanos" lo comprobó el propio paciente que, además, comprobó en el mismo hospital que su nombre no aparecía para nada en las operaciones previstas. El no "cierre de quirófanos" lo comprobó el propio paciente, que llamó al departamento del Hospital de Navarra correspondiente, donde hacen la programación de las intervenciones quirúrgicas, y donde además en su ficha figuraba un escueto "trasladado a otro centro"€

Llevamos años luchando en defensa de una sanidad pública digna y universal. Pero no una sanidad despersonalizada, donde el señor doctor se cree que está por encima de un (im)paciente al que puede ningunear. Donde el señor doctor se dé cuenta de que es un servidor público al servicio del ciudadano que es el que le está dando de comer. Que si es doctor en medicina, también es gracias esos mismos ciudadanos, pues gracias a sus impuestos se han podido financiar las universidades donde ha realizado sus estudios.

Que se den cuenta que no nos están regalando nada. Que no es una sanidad gratuita, pues bien que la hemos pagado, y la estamos pagando día a día con cada céntimo que se nos cobran de impuestos en cada compra que realizamos. Y, lo más importante: no somos números. Cuando recurrimos a los servicios de la sanidad, no somos unos enfermos. No somos un saco de síntomas. Somos unas personas que estamos enfermas. Y se necesita un trato humano, de tú a tú. Eso, en ocasiones, ayuda mucho más que cualquier complejo químico por vía oral o intravenosa. Salud.

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