Tentando a la suerte

29.04.2021 | 00:32

Con motivo de la celebración, el 28 de abril, del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, establecido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el año 2003, se programa anualmente una campaña internacional para promover el trabajo seguro, saludable y digno y se rinde, a su vez, homenaje a las víctimas tanto de accidentes de trabajo como de enfermedades profesionales.

Considerando los importantes efectos que la pandemia covid-19 ha tenido en el mundo laboral, la OIT ha considerado que, en este año 2021, el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo debe girar en torno a la necesidad de habilitar estrategias para fortalecer los Sistemas Nacionales de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST), con el fin de desarrollar resiliencia para hacer frente a las crisis, actuales y futuras, aprovechando las enseñanzas extraídas y las experiencias del mundo del trabajo. La definición de resiliencia se asocia a la capacidad de adaptación o recuperación.

El sistema preventivo de salud laboral en España es complejo. En el ámbito interno de la empresa el empresario o empresaria (empresariado en adelante) es el máximo responsable de la prevención de daños de origen laboral. Esta responsabilidad debe ser ejercida contando con la participación de la plantilla o sus representantes para conseguir condiciones de trabajo seguras que no generen daño.

El empresariado puede adoptar diferentes modalidades de organización de los recursos preventivos que sean necesarios para hacer frente a sus responsabilidades legales. España, en contraposición a lo que sucede en otros estados europeos, entre el 70 y el 90% de las empresas, según señalan distintas fuentes, contratan Servicios de Prevención Ajenos.

En las Administraciones Públicas españolas, la Autoridad Laboral y la Inspección de Trabajo vigilan y sancionan incumplimientos de la normativa preventiva. En la mayor parte de Europa, por el contrario, se observa cómo la Inspección de Trabajo está virando sus actuaciones desde una perspectiva básicamente punitiva hacia una orientación asesora.

Las mutuas empresariales que colaboran con la Seguridad Social, además de prestar atención sanitaria a las personas heridas o enfermas por motivos laborales, desempeñan un rol en la prevención de riesgos. Sólo un 0,7% de su presupuesto está destinado a la implantación de los planes anuales de prevención de la Seguridad Social. En Alemania las mutuas, de naturaleza mixta y con direcciones compartidas por empresariado y plantilla, gastan en actuaciones preventivas en las empresas el 10% de su presupuesto.

En Navarra el órgano técnico asesor del sistema preventivo lo conforma el Servicio de Salud Laboral del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra.

Hay entidades tripartitas que gestionan importantes fondos públicos bien para financiar actuaciones o estudios, como la Fundación Estatal de Prevención (12 millones de euros anuales), o para desarrollar actuaciones de carácter sectorial, como es el caso de la Fundación de la Construcción o del Metal.

A las entidades anteriores se añaden órganos tripartitos de participación (Administraciones Públicas, organizaciones empresariales y organizaciones sindicales) como el Pleno de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud, a nivel nacional, o el Consejo Navarro de Salud Laboral, en nuestro caso.

Lo que la OIT nos demanda en este momento a todas las personas, entidades y organismos que conformamos el sistema de seguridad y salud es que seamos capaces de mirarnos al espejo y sacar las debidas conclusiones tras la pandemia. Ello nos permitirá fortalecer nuestras potencialidades y corregir nuestras debilidades y errores.

Entre las primeras quiero destacar, en lo que al Servicio de Salud Laboral se refiere, lo orgullosa que me siento por el gran esfuerzo y el buen hacer del personal del servicio que dirijo ante la situación de pandemia. La generosa donación de EPI realizada por muchas empresas, en un momento en el que estos equipos escaseaban, fue canalizada desde nuestra sede del ISPLN en Landaben. En los primeros momentos críticos se elaboraron y difundieron criterios preventivos para actividades laborales muy diversas. El personal se ha desplazado de forma presencial a centenares de empresas para vigilar la implantación de las instrucciones sanitarias preventivas frente a la pandemia. A ello hay que unir la gestión y tramitación de miles de bajas y altas laborales descargando de trabajo administrativo, de esta manera, a Atención Primaria de Salud. Se han coordinado, además, los recursos para identificar los contactos laborales de los casos covid. Se ha instado y hecho seguimiento de las actuaciones de los Servicios de Prevención Ajenos. Se han atendido las necesidades de los colectivos laborales más vulnerables (actividades sociosanitarias, temporeros, ETT, etcétera), sustituyendo en muchos casos la ausencia o debilidad de los recursos preventivos de las empresas. Por último, se ha dado voz a las necesidades de la población trabajadora en los numerosos órganos de coordinación y de toma de decisiones frente a la pandemia.

¿Qué debilidades hemos tenido? Entre lo que no hemos sido capaces de resolver pero de lo que, sin duda, también hemos aprendido destacaría la necesidad de conseguir:

? Una mayor participación de las plantillas y/o sus representantes en la aplicación de las medidas preventivas.

? Una mayor atención a los factores de riesgo psicosocial derivados de la pandemia en las empresas.

? Una mejor formación e información a las plantillas sobre el coronavirus y la enfermedad covid-19.

? El mantener criterios similares respecto al grado de cumplimiento de las medidas preventivas entre nuestro personal técnico y el personal de los Servicios de Prevención Ajeno.

Quiero terminar siendo propositiva. Desde el ISPLN nuestra intención es impulsar la integración de la prevención en la gestión de las empresas con la participación de los colectivos de trabajadores y trabajadoras afectadas e incidiendo especialmente en las primeras fases de la misma: la identificación de los riesgos y su corrección.

Para lograrlo, pondremos todo nuestro empeño y ofreceremos nuestra ayuda en aras a permitir a las empresas ser mucho más autónomas en la gestión de la prevención y el control de los riesgos.

Estoy convencida de que, hasta que no lo logremos, ir a trabajar mientras existan elementos laborales peligrosos es tentar diariamente a la (mala) suerte.

La autora es jefa del Servicio de Salud Laboral del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra

Se ha dado voz a las necesidades de la población trabajadora en los numerosos órganos de coordinación y de toma de decisiones frente a la pandemia

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