La forma en que gestionamos nuestros residuos refleja nuestro compromiso con la sostenibilidad y nuestra capacidad para adaptarnos a una economía más baja en carbono. Además, la eficiencia en el uso de los recursos es un aspecto clave en este proceso. Reconociendo su importancia, la Unión Europea ha trazado una ambiciosa hoja de ruta vinculante hacia una economía circular, en la que se prioriza la prevención, la reutilización y el reciclaje de los residuos. En línea con estos objetivos, el Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto en marcha el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos 2023-2035, la estrategia España Circular 2030 y el Programa Estatal de Prevención de Residuos.

Según la legislación vigente, los productores de residuos son responsables de su correcta gestión y deben cumplir la responsabilidad ampliada del productor. Ecoembes, como representante de estos productores, se encarga de la recogida, clasificación, separación y tratamiento de los residuos. Sin embargo, durante años, ha estado engañando a la ciudadanía al proporcionar datos falsos sobre la cantidad de residuos que se ponen en el mercado, con el fin de pagar menos a los ayuntamientos y mancomunidades por la recogida de dichos residuos.

Un sistema que ha demostrado su eficacia en toda Europa es el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para envases, que es considerado una herramienta clave para promover una reutilización eficiente de los recursos, reducir la generación de residuos y mejorar la trazabilidad del ciclo de vida de los envases. Este es su funcionamiento: el consumidor, al realizar una compra, junto con el precio del producto paga un importe adicional por cada envase, que una vez utilizado el contenido puede devolver el envase en un punto de recogida, donde recupera la cantidad adicional que desembolsó en el momento de la compra.

Tras años de experiencia, el SDDR ha demostrado unos resultados excelentes en los países donde está implantado. Los países escandinavos tienen cifras de recuperación entre el 80 y el 95%. En Alemania se ha alcanzado el 98,5% de éxito. Actualmente, son 34 regiones o países donde se aplica el SDDR.

Recientemente en Sangüesa, la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, en colaboración con la Mancomunidad de la Comarca de Sangüesa y con el impulso de la Compañía de las Tres Erres, puso en práctica durante el periodo de tres meses el SDDR para envases de latas y botellas de bebidas de plástico de hasta 3 litros de un solo uso. Hay que destacar la aceptación y participación vecinal a juzgar por los resultados finales. Durante junio, julio y agosto, en una población de 4.882 habitantes se recuperaron 200.000 envases, que si lo extrapolamos a todo el año la cifra ascendería a 900.000 envases recogidos. Si este cálculo lo ampliamos a todo el Estado con una población de 50 millones de habitantes, nos daría la cantidad de millones de envases de las mismas características recuperados durante un año.

Tras esta experiencia positiva en Sangüesa, la posible implantación del sistema SDDR en Navarra de manera independiente del resto del Estado, se presenta como una iniciativa viable y deseable. La legislación vigente ya permite esta opción y fomenta su adopción en las comunidades que así lo soliciten, antes de que sea obligatoria en todo el Estado. Además, dado que la implantación a nivel estatal presenta una complejidad técnica considerable, los avances a nivel local facilitarían el aprendizaje como banco de pruebas y la adaptación de soluciones técnicas que el SDDR requiere.

Teniendo en cuenta que hasta ahora la gestión de los envases ha estado en manos de Ecoembes y que durante años ha habido certezas acerca de la falta de transparencia en la gestión de estos recursos, proponemos que esa gestión privada se complemente con un control público, inspirado en modelos como el de Rumanía. Esta fórmula garantizaría la transparencia y veracidad de los resultados finales que hasta ahora se nos han negado.

Desde la Compañía de las Tres Erres hacemos un llamamiento al Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, a los ayuntamientos y a las mancomunidades, para que den el apoyo necesario en la implantación del SDDR en nuestra comunidad. Adelantarse así a su obligación legal sería una estrategia inteligente, y, en definitiva, todos ganaríamos: las instituciones, la ciudadanía y la protección del medio ambiente.

Sabemos que hasta ahora los intereses de los productores de residuos representados por Ecoembes han prevalecido en las decisiones sobre la gestión de envases. Es probable que continúen obstaculizando y retrasando la implantación del SDDR en previsión de un cambio de gobierno que les favorezca… A pesar de que la Ley de Residuos obliga a la implantación del SDDR para finales de este año y de que los primeros pasos en su implementación apenas comienzan, se observan pasos y acciones de Ecoembes en dirección opuesta, poniendo palos en las ruedas, sabiendo que con la implantación del SDDR sus beneficios se reducirán. Recientemente, en una reunión convocada por el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra para analizar la experiencia de Sangüesa, acudieron representantes de los productores de residuos, técnicos, miembros de algunas mancomunidades y ecologistas. Cuando se le recriminó al representante de AECOC los continuos engaños sobre su gestión de los residuos, este se levantó del asiento y, sin decir palabra, abandonó la sala. Está claro que no admiten críticas ni cuestionamientos a sus intereses, lo que evidencia su resistencia a aceptar cambios que puedan afectar sus beneficios.

Por ello, liderar esta iniciativa en Navarra facilitaría un proceso más ágil y exitoso, culminando la necesaria mejora en la gestión de residuos. La extraordinaria experiencia en Sangüesa ha demostrado a las instituciones, vecindario y grupos ecologistas que éste es un camino posible y beneficioso y que no debería detenerse aquí, sino extenderse a toda la comunidad, consolidando un modelo sostenible y responsable.

En nombre de la Compañía de las Tres Erres