Ecosistema cooperativo como ventaja competitiva
Navarra atraviesa un momento complejo. En los últimos meses hemos escuchado anuncios que generan inquietud, preocupación y, sobre todo, muchas preguntas sobre nuestro futuro industrial y económico. Decisiones empresariales que se toman lejos de aquí, cierres de plantas históricas, ajustes productivos y procesos de deslocalización que afectan directamente al empleo, a las familias y al tejido social de nuestra región.
En este contexto, es comprensible que surja la duda: ¿sigue siendo Navarra un territorio atractivo para invertir, crecer y consolidar proyectos empresariales a largo plazo? Desde ANEL creemos que la respuesta es clara: sí. Y no solo lo creemos, sino que los hechos lo demuestran.
La reciente llegada de la cooperativa Synergas a Navarra (más allá de representar un caso concreto) es un ejemplo significativo de algo más profundo y estructural. Es la constatación de que Navarra ha sabido construir, a lo largo del tiempo, un ecosistema cooperativo sólido, atractivo y competitivo. Un ecosistema que no se improvisa, que no responde a modas pasajeras y que se apoya en valores que hoy, más que nunca, vuelven a estar en el centro del debate económico global.
Hablamos de cooperación, de participación, de corresponsabilidad y de arraigo al territorio. Valores que forman parte del ADN de nuestra tierra y que explican por qué la Comunidad Foral cuenta con más de 1.500 cooperativas, presentes en prácticamente todos los sectores de actividad y en el día a día de la ciudadanía. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, convivimos con empresas cooperativas que generan empleo, riqueza y cohesión social, muchas veces sin ser plenamente conscientes de ello.
En un mundo cada vez más globalizado, donde los territorios compiten en una carrera desigual por atraer inversiones volátiles, el modelo cooperativo ofrece algo radicalmente distinto: estabilidad, compromiso y visión de largo plazo. Las cooperativas no vienen a un territorio para aprovechar una oportunidad coyuntural y marcharse cuando cambian las condiciones. Vienen para quedarse, para crecer junto a su entorno y para tomar decisiones desde la cercanía y el conocimiento real de la realidad local.
Por eso, cuando afirmamos que Navarra cuenta con “todos los mimbres necesarios” para atraer, retener, consolidar y desarrollar proyectos cooperativos, no hablamos solo de un buen marco normativo o de infraestructuras adecuadas. Hablamos de una cultura empresarial basada en las personas. De todo un ecosistema que acompaña, que genera alianzas, que comparte conocimiento y que entiende la competitividad no como una carrera individual, sino como un esfuerzo colectivo.
En estos tiempos de incertidumbre, dicho enfoque marca la diferencia. Frente a modelos empresariales donde el empleo se convierte en una variable de ajuste, el cooperativismo sitúa a las personas en el centro de la toma de decisiones. Frente a la deslocalización, apuesta por el arraigo. Frente a la especulación a corto plazo, defiende proyectos igualitarios y sostenibles, económica y socialmente.
No se trata de afirmar que el modelo cooperativo sea mejor que otros. Se trata de reconocer que es nuestro modelo. El que ha demostrado, con datos y con hechos, su capacidad para resistir crisis, adaptarse a los cambios y generar empleo de calidad. De hecho, en los últimos años, el cooperativismo ha sido la fórmula jurídica que más ha crecido en Navarra. Y eso no es casualidad.
Hoy más que nunca necesitamos reforzar este mensaje. Navarra tiene futuro. Un futuro que pasa por cuidar lo que nos ha hecho fuertes, por apostar por modelos económicos que generen valor compartido y por entender que el arraigo no es un freno a la competitividad, sino una de sus mayores ventajas.
Desde ANEL seguiremos trabajando para fortalecer este ecosistema cooperativo, para acompañar a las empresas que ya están aquí y para abrir las puertas a aquellas que buscan algo más que un lugar donde instalarse. Buscan un territorio donde crecer con sentido. Y Navarra, sin duda, lo es.
El autor es presidente de ANEL y director de RRHH de Tafalla Iron Foundry