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Tribunas

11 de febrero de 1873, Primera República

11 de febrero de 1873, Primera RepúblicaWikipedia

Proyecto de Constitución Republicana de 1873.

Artículo 1.- Componen la nación española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia, Regiones Vascongadas. Los Estados podrán conservar las actuales provincias o modificarlas según sus necesidades territoriales.

Artículo 2.- Las islas Filipinas, de Fernando Poo, Annobón, Corisco, y los establecimientos de África, componen territorios que, a medida de sus progresos, se elevarán a Estados por los Poderes públicos.

El 11 de febrero de 1873 se proclamó la Primera República española. Ahí es nada. Convertía las nacionalidades y regiones históricas en Estados, y a las entonces colonias españolas en África, en futuribles estados, todas ellas unidas por el nexo federal. El proyecto republicano expresaba también el deseo de unos intelectuales y de unas clases populares que pugnaban con el poder de una incipiente burguesía en el poder que ya no quería compartirlo, y se apostaba de manera clara por la democracia directa, por el laicismo y la descentralización del poder, donde la autonomía personal, la local y la territorial se unían en un pacto que legitimaba el orden político, social y económico.

Pues todo un reto. Pero tranquilidad para los partidarios del orden clásico. La acérrima división republicana entre intransigentes y moderados, el alzamiento carlista en el norte, las insurrecciones cantonales en el este y en el sur, el cainismo político en las propias filas republicanas, conllevaron 4 presidentes sucesivos en un año, (Figueras, Pi y Margall, Salmerón, Castelar), a la inestabilidad política y para tenerlo todo, terminó con un golpe de Estado dado por el general Pavía que culminó finalmente con el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto y el advenimiento de Alfonso XII, y la República y su proyecto de constitución, apartados a un rincón de la Historia.

Hoy vemos el campo de la liberación social y económica, de la profundización democrática y de la lucha por la igualdad simplemente en cuestión, diciéndonos que con la mera libertad formal ya somos todos iguales y con las mismas oportunidades, cuando lo que se está haciendo es dar el poder a los nuevos oligarcas y volver a quitarlo otra vez a la mayoría social y dejar que los bienes que no quieran o no necesiten, o las migajas que caigan de las mesas nos alimenten, fruto del desbordamiento de su poder y riqueza. Pero eso sí, en nombre todo ello de la libertad (“¿libertad, libertad, cuantos crímenes se cometen en tu nombre?”). Pues bien, es hora de aprender de los errores, de no buscar tanto lo que nos separa sino lo que nos une, ser capaces de unir fuerzas de cambio reales y de mirar de frente a los verdaderos enemigos de la libertad y de la igualdad y de poner fin real, a la explotación y a la miseria. Sin miedo y con convicción.

Los del Primera República lo intentaron, los de la Segunda también… Dicen que a la Tercera va la vencida. ¿Nos atrevemos también?

El autor es abogado