Hace unos pocos días, una delegación del Parlamento de Navarra y de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, asistimos a los actos oficiales de conmemoración del 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), celebrados en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf.
En mitad del inhóspito desierto argelino, desde hace 50 años, el desplazado pueblo saharaui viene resistiendo de manera heroica a la colonización marroquí del Sahara Occidental. Entre tierra y polvo, y bajo unas temperaturas insoportables, los y las saharauis sumidos en el escepticismo otean pacientemente un horizonte geopolítico cada vez más adverso e incierto.
Una vez más, tenemos que denunciar que el Estado español, la potencia colonizadora del Sahara Occidental hasta el momento de la Marcha Verde es el principal responsable de la situación que vive la población saharaui por no haber garantizado la conclusión de un proceso de descolonización en base a los estándares del derecho internacional. La hoy ocupación marroquí, mauritana también hasta 1979, es a todas luces ilegal, y constituye una flagrante violación del derecho internacional, que sustenta el expolio de los recursos naturales del Sahara Occidental y la sistematizada violación de los más elementales Derechos Humanos de la población saharaui que a día de hoy sigue residiendo en los llamados territorios ocupados.
En el peor de los escenarios posibles, la población saharaui ha logrado estructurar un estado en el exilio, la RASD, en el que resisten más de 170.000 personas. Los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf son un lugar en el que entre jaimas tradicionales y construcciones de adobe, la vida cada vez es más difícil para sus pobladores. La ayuda internacional que durante décadas ha permitido malvivir a la ciudadanía saharaui, cada vez es menor debido a las drásticas reducciones generadas por un contexto geopolítico mundial en el que el belicismo y los recortes a la ayuda oficial al desarrollo marcan el devenir de la cooperación global. En un lugar como la hamada argelina, en el que ni existe agua y ni resulta posible desarrollar prácticamente ninguna actividad agropecuaria, los problemas alimenticos de los y las saharauis son ya una crisis endémica que genera graves problemas de salud pública.
En este difícil contexto la ciudadanía mundial y sus instituciones no puede olvidar al pueblo saharaui. Frente a las continuas traiciones políticas de la comunidad internacional (como la perpetrada por el presidente Sánchez en el año 2022) y los tradicionales apoyos a la propuesta autonomista marroquí de aliados como Francia, los pueblos dignos del mundo siguen viendo en la causa saharaui una noble y digna lucha que apoyar. Los puentes solidarios entre el Sahara y la sociedad civil de buena parte del planeta siguen siendo sólidos, y cada vez cobran más importancia política y humanitaria. Sin ir más lejos, el nuestro, el navarro, es un pueblo históricamente preocupado y comprometido con la población saharaui al margen de los vaivenes político-institucionales. Un compromiso, por cierto reconocido noblemente por la propia población saharaui.
En los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, Navarra es conocida como la tierra a la que cada verano viajan centenares de niños y niñas para disfrutar de unas vacaciones en paz de la mano de la Asociación Navarra Amigos del Sahara (ANAS). Navarra es conocida como la tierra que sostiene los hospitales de Aaiun y Tifariti gracias a la Asociación Navarra de Amigos y Amigas de la RASD (ANARASD). Navarra es conocida como la tierra de donde proceden los proyectos de la Asociación de Trabajadores y Técnicos Sin Fronteas (ATTsF) que gestionan la logística que da cobertura a los suministros más elementales. Y Navarra también es conocida como la tierra desde donde Saharako Kabiak - Nidos del Sahara garantiza la presencia de bibliotecas acogedoras en las Wilayas saharauis. Todo un inmerso honor para quienes pisamos esa tierra representando a nuestros conciudadanos y conciudadanas.
Durante esta última visita en primera persona los y las representantes de las instituciones navarras hemos podido escuchar las reivindicaciones del pueblo saharaui y de su único y legítimo representante; el Frente Polisario. Tras 50 años de heroica resistencia el pueblo saharaui sigue cohesionado y comprometido con la conquista de su propio futuro. Un futuro que desean en paz y en libertad en su propia tierra; el Sahara Occidental. Y un futuro que debe materializarse mediante la celebración de un referéndum de autodeterminación en el marco de los parámetros de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO). Cualquier otra solución que no de la palabra al pueblo saharaui será una trampa injusta abocada al más de los estrepitosos fracasos.
En definitiva, pese a que los años vayan pasando y la causa saharaui parezca alejada en el tiempo, jamás debemos olvidar a un pueblo que sigue necesitando nuestra inquebrantable solidaridad internacionalista. Desde Navarra, desde España y desde cualquier parte del mundo, cualquier gesto o acción solidaria con el pueblo saharaui es hoy más pertinente que nunca.
¡Sahara libertad, Polisario vencerá!
El autor es portavoz parlamentario de Contigo Navarra-Zurekin Nafarroa y coordinador general de Izquierda Unida de Navarra