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La carta del día

La huida hacia adelante de la FP Dual en Navarra

La huida hacia adelante de la FP Dual en NavarraPATXI CASCANTE

Un curso después del inicio de la implantación general de la nueva FP Dual en Navarra, la realidad ya no admite maquillaje. Frente al relato triunfalista que sigue presentando el consejero de Educación Carlos Gimeno, vemos cómo nuestro sistema de FP se ha convertido en un ensayo de laboratorio fallido, donde se experimenta sin planificación, sin recursos suficientes y a costa del profesorado y del alumnado.

En estos días hemos conocido una noticia que confirma los peores augurios: no se desarrollarán, al menos a corto plazo, las normativas específicas que debían dar soporte a la implantación del nuevo modelo de FP. Ni la orden foral de evaluación para el alumnado, ni el reglamento de organización y funcionamiento de los centros de FP verán la luz a tiempo para el curso 2026-2027, pese a que el propio Departamento aseguró durante meses que este marco normativo estaría listo para comenzar el próximo curso.

Este incumplimiento no es un hecho aislado. Se suma a la ausencia de cualquier previsión real de modificación del Decreto Foral 225/1998, que regula la jornada y el horario del profesorado. Un decreto completamente desfasado para la realidad de la FP Dual, pero que el Departamento sigue utilizando como si nada hubiera cambiado.

El resultado es un despropósito jurídico y organizativo. La FP pública en Navarra está funcionando bajo un entramado precario de resoluciones firmadas por un director general de Formación Profesional, Gil Sevillano, con cada vez menos credibilidad. Resoluciones en forma de instrucciones de inicio de curso que, lejos de aportar claridad, han tenido que ser modificadas, reinterpretadas y aclaradas constantemente a lo largo del curso 2025-2026. Hasta el punto que ha sido necesario publicar unas nuevas instrucciones para finalizar el curso. Este no es un modelo educativo serio. Es una huida hacia adelante.

Pero esta situación no es fruto únicamente de la mala gestión. Es también consecuencia de una política profundamente equivocada en sus objetivos. La FP Dual, tal y como se está intentando implantar, no pone en el centro al alumnado ni a su proceso formativo. Lo que hace es mercantilizarlo, convertirlo en mano de obra barata y sumiso a las necesidades productivas inmediatas del tejido empresarial en nombre de la empleabilidad juvenil.

Además, deteriora la calidad de la enseñanza fragmentando los procesos de enseñanza-aprendizaje e intenta trasladar responsabilidades educativas a empresas que no están preparadas para asumirlas. Al mismo tiempo, precariza las condiciones laborales del profesorado y abre la puerta a una progresiva privatización de una etapa educativa que debería ser estratégica para el desarrollo social y económico de nuestro territorio.

Y lo más preocupante es que, un curso después, volvemos al punto de partida. Sin normativa, sin criterios claros, sin recursos y sin voluntad real de rectificar. Volvemos a empezar, y además lo hacemos con más incertidumbre, más desgaste y más desconfianza.

En nombre de STEILAS