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Tribunas

LAB olvida el nivel E en las administraciones locales

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La convocatoria de paros en las administraciones públicas de Navarra por parte de ELA y LAB busca, sobre el papel, una mejora de las condiciones laborales y la dignificación del servicio público. Sin embargo, cuando uno baja al terreno de lo local, la retórica de la lucha sindical se topa de frente con una realidad incómoda: el mantenimiento de las escalas más precarias allí donde el sindicalismo abertzale tiene una influencia más que relevante.

Resulta llamativo que, mientras se incendian las calles exigiendo justicia laboral al Gobierno de Navarra, en ayuntamientos donde LAB ostenta la mayoría sindical, sigan existiendo personas trabajadoras encuadradas en el nivel E.

Este nivel E es, a efectos prácticos, el escalafón más bajo y peor remunerado de la administración. El salario base de nivel E es de 1.207,56 €, por debajo del SMI, que a día de hoy se cifra en 1.221 € mensuales (gracias, por cierto, a la negociación de CCOO en el Estado). Se supone que es un nivel en vías de extinción (en el resto de los territorios del Estado donde no hay Estatuto propio, no existe) pero la realidad es que sigue siendo el cajón de sastre para el personal de limpieza, mayoritariamente feminizado.

LAB lleva años permitiendo que en el Ayuntamiento de Villava existan 18 puestos de trabajo de limpieza en el nivel E. Puestos feminizados y con jornadas parciales. Pues bien, ha tenido que ser CCOO, junto con la lucha incansable de las trabajadoras, quien ha conseguido una promoción de nivel para este colectivo. Y todo, aunque parezca increíble, ¡con la negativa de la representación de LAB!

El nuevo Estatuto del personal al servicio de las Administraciones Públicas de Navarra, actualmente todavía en fase negociación, no va a poder plasmar todas las reivindicaciones de los sindicatos, empezando por las nuestras propias, pero es el momento de poder negociar unas medidas que puedan beneficiar a todo el personal de la Administración de la Comunidad Foral de Navarra, sin dejar a nadie atrás. En este sentido, vuelve a llamar la atención la actitud del sindicato LAB. Dicha organización aprobó la carrera profesional sólo para una parte de la plantilla de Osasunbidea, dejando de lado, una vez más, a administrativos y demás personal no sanitario.

En el caso del Ayuntamiento de Pamplona, CCOO es el único sindicato que sigue, mesa tras mesa (tras haber conseguido que se incluyera en Plantilla Orgánica por nuestras alegaciones), presionando para que se realice una promoción interna restringida en los puestos funcionariales de peón/a de cementerio y de laboratorio, que también ocupan el nivel E de la administración. Otro ejemplo que es ampliamente conocido es el de los naranjitos, auxiliares de protección civil que trabajan en Sanfermines o ayudan al tráfico cuando hay fútbol, o el personal que se contrata en empleo social protegido. Son casi 300 puestos laborales temporales en los que la titulación de acceso es el certificado de escolaridad, que es algo obsoleto y que se debe actualizar y dejar de ser una forma de ahorro presupuestario para las administraciones públicas de Navarra.

La paradoja del nivel de la vergüenza

El nivel E es, como ya hemos explicado, la normalización de la precariedad en la administración pública. En este sentido, se demuestra que es muy fácil convocar movilizaciones para ganar visibilidad, pero es mucho más difícil explicar por qué, en los municipios donde LAB domina el comité o influye directamente en la gestión política, no se ha procedido a la reclasificación automática al nivel D. Es evidente que su idea de sindicalismo está íntimamente ligada con el poder político que sostiene la vara de mando en algunas administraciones locales. Obreros y patronos al mismo tiempo. Trilerismo.

¿Dónde está la presión en casa propia?

Si la mayoría sindical de LAB es tan transformadora como pregonan sus discursos, la eliminación del nivel E en el ámbito local debería haber sido una línea roja hace años. No basta con pedir la equiparación salarial en las grandes mesas de negociación forales si, en el ayuntamiento de al lado, se permite que una trabajadora de limpieza cobre el salario mínimo de la administración por el simple hecho de que esto “siempre ha sido así”.

Además, aunque parezca paradójico, la limpieza es un pilar básico para el funcionamiento de cualquier organismo. Mantener a las trabajadoras que ejercen este trabajo en el nivel E no es solo una cuestión de presupuesto; es, sobre todo, una decisión política y sindical de prioridades.

La huelga es un derecho y, a menudo, una necesidad. Pero para que sea creíble, debe venir acompañada de hechos consumados allí donde es posible para no caer en contradicciones difícilmente defendibles. El sindicalismo que se dice transformador no puede permitirse el lujo de tener trabajadoras de segunda bajo su propia responsabilidad. Es hora de que LAB decida si su prioridad es la pancarta contra el Gobierno o la justicia real para las que limpian sus propios despachos municipales.

Menos épica de huelga y más reclasificaciones de oficio. El nivel E debe desaparecer, y quienes tienen la mayoría para hacerlo tienen la responsabilidad ética de no esperar a mañana.

El autor es responsable del sector de las Administraciones Locales de CCOO