El libro gordo del arte se olvidó de ellos y ellas
El libro gordo del arte es un libro coral de 9 autores/as con 635 páginas titulado El arte contemporáneo en Navarra que aborda desde mediados del siglo XVIII a la actualidad los temas de arquitectura, escultura, pintura, fotografía, cine y Encuentros de Pamplona 72. Arte contemporáneo es en realidad el arte hecho y producido por artistas vivos, actuales, de hoy en día. Sí que hay un convencimiento general de que el arte contemporáneo comienza tras la Segunda Guerra Mundial, después de 1945. Es entonces cuando surgen movimientos artísticos como el expresionismo abstracto, el arte informalista, el brutalismo, y le siguen en la década de los 60 el arte conceptual, el minimalismo, el arte pop, etcétera.
Por lo tanto, podríamos pensar que un libro dedicado al arte contemporáneo en Navarra, se centre en el arte hecho por los y las artistas nacidas entre la década de los años 20 del siglo XX y los actualmente vivos y activos. Este periodo abarca la creación que se hizo tras la Guerra Civil hasta nuestros días. Se podría incluso admitir que se estire un poco más y se incluya el arte hecho por los y las artistas nacidas a finales del siglo XIX y que crearon sus obras a principios del siglo XX. Lo que no tiene ningún sentido es llamar arte contemporáneo al arte creado en las últimas décadas del siglo XVIII y lo creado en el siglo XIX, que tienen su denominación propia: arte neoclásico, rococó, eclecticismo, romanticismo… Meter en el mismo saco (libro) es devaluar el propio libro, porque pierde sentido y rigurosidad historiográfica el incluir en el arte contemporáneo al arte de los siglos XVIII y XIX. No todo es lo mismo, ni se puede denominar igual, ni tiene que ir en una misma edición.
Es loable el intento de llenar el hueco existente de falta de estudio crítico e historiográfico de esos periodos previos al arte contemporáneo de la cultura y el arte en Navarra, pero no se hace de esta manera. El Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra debería de haber sido mucho más ambicioso y haber troceado el estudio en épocas bien marcadas con libros diferentes. Esto, además, daría para una mayor profusión de fotografías ilustrativas, de notas biográficas más extensas, de rigor en el discernimiento de la valía, y de muchísima mayor pluralidad de artistas representados/as.
Porque si de algo adolece este libro es de calidad de imágenes y de racanería de ellas. La textura del papel es inadecuada para imprimir imágenes. Un libro de arte tiene que estar profusamente ilustrado, porque un libro de estas características debe cumplir con diversos objetivos: el divulgativo, promocional, documental, referencial, académico, y en la medida de lo posible, innovador. Además, un tema central en el desarrollo de la disciplina de la historia del arte es su visión universalista. Resulta inconcebible el exceso de localismo autoimpuesto que cercena drásticamente el discurso estético. La ausencia referencial del marco en el que se desarrollan los discursos deja a los artículos ausentes de contenido, ya que los planteamientos universalistas y las ideas estéticas se ausentan peligrosamente, haciendo de lo inclusivo o excluyente un continuo galimatías que sustrae calidad. La bibliografía no indica los lugares en los que se custodian los documentos, esto es académicamente incorrecto, haciendo de ello la cita papel mojado.
Las ausencias, tanto de artistas como de disciplinas y el mismo orden del libro, resulta caótico. A su vez, resulta insoportable la falta de criterios y orden en una disciplina vista por la ciudadanía como algo prescindible. Flaco favor se hace al arte contemporáneo, faltarán decenios para recuperar cierto prestigio en lo concerniente al tema de las disciplinas artísticas y su historia. En todo el libro hay demasiadas ausencias y excesos elogios para unos pocos divos y/o emergentes del gusto del autor/a: rezuma endogamia corporativista. En el apartado de arquitectura, es sangrante, estas ausencias no son lagunas, son océanos. Parece mentira que se aborde el periodo contemporáneo en arquitectura y se dejen fuera a tantos/as arquitectos/as relevantes, como a los grandes temas de arquitectura: conservación y restauración del patrimonio, rehabilitación de edificios, el higienismo, la arqueología arquitectónica industrial, la arquitectura de interiores, la paisajística, la comercial, la deportiva etcétera.
Obviamente, el arte navarro es más que lo que explica el libro. Hay olvidos premeditados como las artes gráficas, la ilustración, el cómic, el diseño, la grafía, la moda, la escenografía, el diseño industrial, lo digital, el asociacionismo de artistas, los espacios expositivos alternativos, etcétera.
Hoy en día el arte está expandido, todo bebe de todo y todo se hibrida, se mezcla y la diversidad es la norma. Estamos en una sociedad donde el arte se expresa de mil maneras diferentes, donde las fronteras del arte se han diluido tanto que cuesta diferenciar entre lo que es arte y lo que no lo es. Por eso, el verdadero arte contemporáneo necesita un auténtico estudio pormenorizado incluyendo todas las disciplinas y a todos los artistas, sin olvidos.
Porque no es cosa baladí los olvidos, el olvido es la invisibilización y ésta lleva al no reconocimiento, a la infravaloración de la obra y del propio artista. Y si ya es difícil salir adelante, exponer, crear, construir, vivir de ello, con este portazo la situación se torna dramática. Como se suele decir, el que no sale en la foto, pierde. Y se ha hecho perder a mucha, demasiada gente.
Doctor en arte, y arquitecto y pintor, respectivamente