Algo por lo que volver
osasuna, entre la nueva política de abonos y la obligación de ilusionar a los suyos
pamplona - Los directivos salientes ya se apresuraron a adelantar que se iba a producir una rebaja del precio de las tarjetas del 20%, aunque esta anuncio tuvo más de irreflexivo y populista que de sosegado a la luz de los datos.
Osasuna ha terminado la temporada en Primera División con 13.692 socios -esta era la cifra de abonados en enero- y el objetivo es acercarse lo más posible a ese número de hinchas fieles, consciente el club que el descenso supone un varapalo grave en el interés ante la nueva coyuntura que atraviesa el equipo.
Osasuna, sometido a una crisis económica severa, condicionado también por las derivas de la directiva aún actual -dimitirán en breve-, poco ha podido hacer en cuanto a la planificación deportiva y, lo que es más importante, en el plano emocional y así, ilusionar de nuevo a los aficionados. En este entramado difuso -con iniciativas paralizadas a la espera de lo que viene-, sin embargo, la incorporación del mayor número de socios posible para la nueva singladura resulta una cuestión si cabe más importante que en anteriores temporadas. El montante de la venta de abonos va a tener su trascendencia en esta economía de supervivencia de Osasuna en la que, de verdad esta vez sí, habrá que mirar cada euro.
A la espera de que se den a conocer los precios de los abonos para la nueva campaña y la política de precios al respecto, el hecho es que Osasuna en Primera División ha tenido precios de abonos en algunas zonas del campo por debajo de algunos clubes de Segunda -los tribunas de Deportivo, Sporting y Zaragoza han costado más que las de Osasuna, incluso las más baratas-. El descenso de categoría no se computa del mismo modo en el bolsillo de los aficionados y, por esto, Osasuna también está obligado a hilar fino.
Los partidos aquí Osasuna caerá a partir de agosto en una categoría en la que la asistencia a los estadios padece la condición menor del campeonato, pese a la emoción que cada contendiente tiene en su historia. En la última jornada de Liga, que disputaba además sus partidos con interés en la jornada del sábado en horario unificado, la presencia de público se movió en cifras elevadas en los estadios en los que había cosas en juego -12.000 aficionados en Jaén, 21.000 en Córdoba o 22.000 en Gijón, en El Molinón-, pero lo común del campeonato ha deparado asistencias por debajo de los 10.000 espectadores como rutina.
Por El Sadar han pasado esta temporada más de 280.500 espectadores, de largo, evidentemente, el espectáculo deportivo con más reclamo de la comunidad. Ello ha supuesto que la media de asistencia a cada encuentro de Liga se acerca a las 15.000 personas -la media es de 14.767 espectadores para los 18 encuentros de Liga-. La campaña de la directiva de Archanco rebajando los precios de las entradas también ha influido a la hora de engordar las cifras. Los cuatro últimos encuentros del campeonato, por ejemplo, se han situado en la frontera de los 17.000 espectadores.
Osasuna se marcha a Segunda con el récord de asistencia en estos últimos 14 años en Primera en el encuentro frente a la Real Sociedad de la temporada 2013-14, con 19.627 espectadores. Allá a lo lejos, en los tiempos felices de la primera Copa de la UEFA, queda brillando el récord absoluto de público en este estadio. Sí, en otros tiempos.