pamplona - Las peñas de Osasuna iniciaron la fiesta, que posteriormente vivió el conjunto de Martín, al punto de la mañana para celebrar en el que era el último partido de la temporada en El Sadar su tradicional día. Un día, en el que no pudo faltar la bebida, comida y tampoco la buena música y el gran ambiente.

El día de las peñas osasunistas tuvo lugar ayer en el frontón cubierto de Cordovilla. A las 11.00 horas los más madrugadores comenzaron el día con un buen almuerzo. Más tarde se celebró un torneo de juegos populares entre miembros de las peñas. Poco a poco el número de aficionados rojillos fue incrementando y así, a las 13.30 horas, el frontón dio paso a la comida popular.

Más tarde, la sobremesa fue amenizada por Chuchín Ibáñez y un DJ que animaron a todo tipo de aficionados -niños, jóvenes, familias y cuadrillas de amigos-. Antes del partido algunos aprovecharon el tiempo de espera para seguir bebiendo y seguir pasando un buen rato junto a los suyos. Y algún otro, incluso, se animó a cantar y bailar las canciones que no dejaron de sonar en el frontón cubierto de Cordovilla hasta poco antes del comienzo del encuentro.

Hacia las 17.30 horas las peñas osasunistas siguieron con la celebración de su día rumbo al estadio El Sadar, donde allí remataron la faena con una victoria de su equipo -y de la Ponferradina- y creyendo otra vez en un nuevo milagro de Enrique Martín Monreal.