Dolor y gloria: la lesión de Chimy Ávila ensombrece la victoria ante el Levante

Victoria en El Sadar (2-0) / Osasuna, que perdió por lesión al Chimy, se impone al Levante en un partido trabado, que se decide al final por un penalti que marcó Rubé García y otro gol de oportunismo de Iñigo

25.01.2020 | 06:16
Los jugadores de Osasuna, celebrando el gol de Íñigo Pérez.

pamplona - Osasuna se llevó con suspense la victoria ante el Levante, porque hubo giro inesperado del argumento y final imprevisto. En un encuentro que parecía condenado a un triste empate sin goles, todo saltó por los aires por la torpeza del Levante, por la falta de frialdad de sus jugadores en acciones que quedan retratadas siempre. Un penalti incomprensible, señalizado por el árbitro con la ayuda del VAR, le abrió el camino de la victoria a los rojillos que, en un final de partido a la usanza de El Sadar -por fin con dinamismo, ritmo, ambición y metiendo al rival en su campo-, sumó un segundo gol para firmar un triunfo incluso cómodo.

Que la competición no permite riesgos y prefiere las precauciones se lo volvió a demostrar a Osasuna el visitante de ayer. El Levante planteó un partido lento en el ritmo y denso alrededor de su área, con un montón de defensas rodeando su portería y también centrocampistas por dentro, reacios a las bandas, para provocar cortocircuitos en pases y atascos en las ayudas. El equipo de Arrasate, incomodado sobremanera por la propuesta de su rival, no acabó casi nunca de enfilar la contienda con la lucidez de otras ocasiones. El empujón del penalti, la cooperación del VAR, todo lo cambió, aunque fuese en el tramo final, cuando no se veía solución ni final feliz.

La lesión de Chimy Ávila tuvo mucho que ver en la desconexión de Osasuna con su juego de siempre durante algunos minutos. El argentino sufrió un percance grave al poco de la reanudación y se marchó del campo en camilla tras haber cumplido la liturgia de los sucesos serios. No volverá a jugar esta temporada: tiene roto el ligamento cruzado de la rodilla. El delantero cayó al suelo tras componer un gesto raro con su rodilla izquierda y, tras la exploración de urgencia, no consiguió mantenerse de pie. La lesión de Chimy dejó congelado al público y a Osasuna, que le recompensó al final con un importante triunfo.

Fue un partido trabado y confuso. La imprecisión fue buena compañera de todo ello y resumió el primer tiempo. Osasuna y Levante encontraron serios problemas para dar más de dos pases seguidos. Probablemente, la presión que se ejercían de forma mutua limitó las posibilidades de maniobra, las acciones con soltura en pos de la portería. El sistema del Levante -cinco atrás- ayudó de lo suyo a ello.

Los errores con la pelota son terreno abonado para la ausencia de peligro y también esta carencia fue factor destacado por ambas partes. Saliéndose de ese guión, la única oportunidad clara para los dos equipos la firmó Roberto Torres en el tramo inicial, superados los cinco minutos, cuando conectó un remate que rechazó el larguero. El Levante, que no quería un partido loco y jugó siempre al repliegue y al orden en su campo, no apareció nunca en acciones para el remate y sólo se lamentó de un lanzamiento horrible de Rochina que, solo, más bien se organizó un despeje que un disparo a puerta.

Había muy poca emoción y eso es mala compañía en un partido de fútbol. Darko, generoso en el esfuerzo e intenso en todo momento, estuvo a punto de marcar con la ayuda de un defensa tras regresar de los vestuarios en el descanso . La lesión de Chimy a los diez minutos colocó a Osasuna ante un partido diferente. Sin el hombre imprescindible en la Liga, sin el referente y futbolista para salir de lo atascos, los rojillos se metieron en un encuentro en el que no lo tenían claro.

Aunque Arrasate movió el banquillo por las bravas y metió a todo el mundo en faena mediado el segundo tiempo, no había peligro ni tampoco ocasiones, pese a que Osasuna cambiaba de cara. Darko, que estaba jugando otro partido y andaba caliente entre protestas por la pérdida de tiempo y algunas entradas subidas de tono, circulaba por un lado del área en una jugada con la pelota por el otro cuando Campaña decidió por tumbarle -algo debía haberse cocido entre ellos durante el encuentro-. Fue una acción torpe e infantil que en otros tiempos, sin la ayuda del VAR, alimentaba los enfados de unos y premiaba la pillería de otros. El VAR le chivó al árbitro el derribo área y, tras revisión en la banda por parte del propio colegiado e instantes de suspense, el castigo del penalti fue cobrado por Rubén García en forma de gol.

Desmontado el Levante, el segundo tanto, obra de Íñigo Pérez, dio amplitud y tranquilidad a una victoria que no se había visto nunca con claridad. Osasuna se acerca con tres puntos más a una permanencia cada vez más próxima. Al Chimy le tocará disfrutarla.

los protagonistas

Osasuna Jagoba Arrasate

Tuvo muchas dificultades ante un rival que se cerró en El Sadar. El equipo mantuvo siempre la insistencia y la ambición. El penalti le dio alas. Bien con los cambios.

levante paco lópez

Planteó un encuentro ultradefensivo, con cinco hombres en la defensa y tres más por el medio. Buscó un ritmo cansino y no disparó a puerta hasta pasado el minuto 80. Flojos.

Árbitro soto grado

No estuvo bien en términos generales a la hora de mostrar las amonestaciones. El VAR le asesoró en una acción en la que no vio y decretó un penalti claro por una torpeza.