La 'fiesta' del VAR: la tecnología vuelve a dañar los intereses de Osasuna

El partido / La torpeza en el uso de la tecnología vuelve a dañar los intereses de Osasuna

11.02.2020 | 00:56
Sergio Ramos se encara con Fran Mérida con Gil Manzano al fondo.

pamplona Osasuna sigue contemplando con resignación y su cuota de preocupación cómo la aplicación de la tecnología al fútbol, el VAR en la Primera División, sigue siendo guiada por un criterio discutible y que hay una torpeza en su uso, que quizás tiene que ver con la falta de pericia en la posibilidad de revisión de los imágenes. En el equipo navarro, llueve sobre mojado y son varias las jugadas en las que se observa que el aparato no se ha hecho funcionar, se ha olvidado o no se ha revisado. No hay nada peor que el mal uso tecnológico.

La visita del Real Madrid a El Sadar ha supuesto un nuevo episodio en el enfado del osasunismo por culpa de cómo se plasman las decisiones de los colegiados con la ayuda del videoarbitraje. Osasuna, que ya planteó hace unas semanas ante el Comité Técnico de Árbitros sus dudas y quejas por cómo estaba siendo tratado VAR incluido –hubo una reunión en Madrid el pasado 16 de enero–, es consciente de que no se puede esperar a que se rearbitre hasta la acción más nimia, pero eso no aminora el escozor y el enfado ante situaciones más evidentes. El club tampoco se plantea expresar alguna nueva reclamación.

El domingo, partiendo de que la no aplicación del VAR benefició a Osasuna en el derribo de Pervis Estupiñán a Modric, a los cuatro minutos de la reanudación, en lo que era un penalti claro –el partido iba 1-2– no señalizado, el relato de las injusticias para los rojillos tiene que ver con el mismo protagonista, Sergio Ramos.

El central del Real Madrid demostró en El Sadar galones en su equipo, carácter, espíritu ganador, ambición en ataque, combatividad y todo lo que se quiera pero, también, que navega con un cierto viento a favor de la consideración arbitral... Y que cuando esto no pasa, es difícil que termine un partido.

Poco antes de que Isco marcara el gol del empate, cuando el Real Madrid comenzaba a funcionar, –corría el minuto 21– el central se despachó con una entrada en el centro del campo sobre Rubén García que impactó en el tobillo izquierdo del jugador de Osasuna. El atacante del tuvo indudable suerte porque tenía el pie en apoyo y ese tipo de lances suelen tener malas consecuencias en esa situación. No cabe duda de que el VAR está para la revisión de este tipo de acciones –así fue reclamado por varios expertos en el arbitraje– y que si el árbitro, Gil Manzano, no lo vio, su vigilante desde las alturas, Cordero Vega, debía haberle reclamado su atención y veredicto.

Ramos, que se marchó al descanso tras marcar el gol de la remontada de su equipo, también protagonizó otra acción de meridiana consideración como penalti a simple vista e indudable con una mera revisión en el vídeo. En un balón colgado sobre el área del Real Madrid –corría el minuto 55–, el defensa internacional interfirió en la carrera de Fran Mérida más allá de con la intensidad que se expone para proteger la trayectoria de la pelota camino del portero, y dio un empujón clarísimo sobre el centrocampista que acabó por los suelos y, en el choque con Darko, también con el serbio en tierra. No hubo consideración de ningún tipo por parte de ninguno de los dos árbitros, el de arriba y el de abajo.

Osasuna, como otros equipos, se siente dolido por este no uso satisfactorio del VAR. Y más cuando no es la primera vez.

EL PARTIDO

M.21. Entrada a Rubén. Sergio Ramos realizó una dura entrada en el centro del campo a Rubén García, a la altura del tobillo, que ni siquiera fue considerada como falta.

M.55. Empujón a Mérida. El central derribó al centrocampista rojillo en el área en un balón bombeado en el que se desentendió de él.

Los precedentes

Osasuna-Sevilla. El jugador del Sevilla Diego Carlos despeja con el brazo levantado un balón en el área.

Atlético-Osasuna. El defensa del Atlético de Madrid Felipe derriba en el área a Darko en una acción además aparatosa.

Patada a Chimy. El delantero de Osasuna recibió una patada en el centro del campo de Felipe (Atlético) en una acción que no fue ni falta.