Osasuna y el protocolo para una Liga segura

10.09.2020 | 15:06
Estadio El Sadar en obras.

La nueva normalidad tiene estas cosas: presentación de la plantilla en Twitter, recepción semiclandestina a los nuevos fichajes, despedidas a través de comunicados de prensa, pretemporada dentro de una burbuja, partidos amistosos en YouTube y lesiones graves cuando más control hay en las medidas sanitarias. Si extraño resultó el final de temporada después del periodo de Sanfermines, más lo ha sido el inicio de esta, casi a renglón seguido de la anterior y con un desfase en el calendario y en el desarrollo completo de las jornadas. Llega una Liga complicada –más todavía tras la lesión de Chimy– y de final incierto; para Osasuna con un sabor agridulce ya que tiene que aplazar sine die todos los fastos que pretendía organizar para conmemorar el centenario. Tanto suspirar para poder celebrar el aniversario compitiendo en Primera división, disfrutando del equipo y del nuevo estadio, y llega una pandemia que rompe agendas y altera los relojes. Lo importante es haber llegado hasta aquí y en la posición deportiva y económica que ahora presenta Osasuna.

Son tiempos estos de protocolos; toda actividad en la que intervenga un número de personas está sujeta a normas estrictas. En el fútbol, sometido a sus reglamentos, códigos y normas, el día a día se complica más, tanto para salvaguardar la salud como para no comprometer la dinámica competitiva del equipo. El asunto es tan delicado que es muy posible que los resultados no dependan del acierto de los delanteros sino del número de defensas contagiados y confinados; que la mejor táctica comience con el lavado de manos; y que los únicos positivos sean, a la vieja usanza, los puntos sumados fuera de casa.

Pero atendiendo al caso particular de Osasuna, convendría tomar en cuenta este otro protocolo.

1. -Inmunidad de rebaño: equipo sin cambios.- La plantilla para el próximo curso apenas ha incorporado elementos extraños. Son prácticamente los mismos y de los que han llegado uno es un viejo conocido: Torró. Una repesca cuando menos discutible, ya que en los dos últimos años ha disputado quince partidos, con una lesión de rodilla por medio. Casi por la misma cantidad que ha costado su fichaje, ha salido un futbolista más polivalente y en continua progresión como Perea. Es una decisión del entrenador. Torró llega para completar una posición para la que el técnico cuenta con cuatro jugadores específicos: Oier, Moncayola, Brasanac y Javi Martínez.

Menos opciones encontrará Arrasate en la plantilla para solventar urgencias en ambos laterales, para los que solo tiene como especialistas a Nacho Vidal y al recién llegado Juan Cruz. El asunto es reincidente. El entrenador ha recurrido en pretemporada a Roncaglia, por un lado, y a Íñigo Pérez y Rubén García, por el otro; pero no es lo mismo. No es descartable, con las apreturas de tiempo, que Íñigo sea el lateral zurdo en Cádiz.

Y es que Osasuna sale a competir con el mismo grupo que finalizó el pasado Campeonato. Un bloque ya bien armado, en el que cada uno conoce su papel, aunque con ese hándicap que suponen las bajas de Chimy y de Estupiñán, dos futbolistas difíciles de sustituir y que por sí solos hacían más temible y competitivo al equipo. No hay ahora quien les reemplace ni de lejos. Fichar a un delantero acreditado es una urgencia mientras la adaptación de Enric Gallego queda supeditada a sus problemas físicos. Pero, lo dicho, el rebaño sigue siendo el mismo.

2. -Guardar las distancias: la regularidad como garantía.- La regularidad de Osasuna durante la pasada temporada queda reflejada en ese gráfico que, jornada a jornada, acabó dibujando una línea recta que ancló al equipo en el undécimo puesto de la clasificación. Ni muy lejos de la zona de acceso a Europa ni muy cerca de meterse en líos por la permanencia. Comenzar bien, como ya se demostró el pasado año, aporta tranquilidad; empezar a jugar finales en el primer trimestre genera dudas y ansiedad. Si el equipo se mantiene fiel a su estilo, cabe esperar de nuevo ese equilibrio entre los puntos sumados como local y los conquistados como visitante.

Ese estilo de Osasuna pasa por el clásico 4- 4-2 de Arrasate, con las conocidas variantes de alinear tres centrales, o un 4-1- 4-1, o reforzar el medio campo con un trivote. Y ordenando una presión alta que ha tratado de pulir en los recientes amistosos. De todas formas, hay que insistir en la pérdida de profundidad y del factor sorpresa que supone la baja de Estupiñán y la agresividad y los goles que aportaba Chimy.

Con la permanencia como primer y fundamental objetivo (no pongamos metas altas porque la clase media, Real Sociedad, Betis, Villarreal, Granada, Getafe€, se ha reforzado mucho), Osasuna debe intentar llegar con algún colchón de puntos al tramo final para evitar que posibles contagios alteren la competición a partir de la jornada 30.

3. -Las dosis, que sean de cantera.- Parece que la presencia de jugadores de la cantera en el once inicial seguirá estando en torno a 3-4. Digan lo que digan, los datos son importantes porque avalan o refutan opiniones. Javi Martínez y Aimar Oroz han tomado parte activa en la pretemporada, aunque ya lo hicieron el pasado año y luego Arrasate no contó con ellos. Salvo Herrando, no parece que de momento haya más canteranos con opciones en el horizonte. Moncayola, recién estrenado como internacional sub-21, puede competir por el puesto de tú a tú. El renovado Oier seguirá liderando el equipo; David García es ahora mismo incuestionable, mientras a Unai le lastran las lesiones. De Roberto Torres se espera que siga siendo Roberto Torres.

4.- La mejor mascarilla es la defensa.- Protegerse desde atrás. La búsqueda del equilibrio es la asignatura de todas las temporadas. Una línea de ataque eficaz y un sistema defensivo sólido. Pero los equipos se construyen desde la defensa y por ahí no habrá experimentos porque seguirán los ya conocidos en este arranque de Liga. La opción en la portería me parece que se inclinará en favor de Rubén Martínez, más sereno y con menos problemas en el juego de pies que Sergio Herrera. Nacho, David y Aridane son fijos, con la colaboración inestimable en el repliegue de los pivotes y las ayudas en banda de ambos exteriores. Importante también la defensa de las jugadas a balón parado: la estrategia es cada vez más determinante en un fútbol muy mecanizado y analítico.

5.- Cumplir el confinamiento: jugar sin público.- Comienza a hablarse de enero o febrero como horizonte en el que el público pueda volver paulatinamente a los estadios. Es una previsión optimista. Un asunto delicado, porque reducir aforos a un tercio o a un cuarto de su capacidad es hablar de miles de espectadores que deben entrar y salir y guardar las distancias. Mientras tanto, el fútbol sigue confinado en campos vacíos, sin la participación de un público que también es parte del espectáculo y en escenarios como El Sadar hasta juega un papel influyente en el resultado. Osasuna ya solventó esa papeleta en la experiencia anterior con un buen balance como local. Ahora, también deberá pasar la adaptación a un estadio en el que todo, hasta las referencias que toma un futbolista a ras de campo, son diferentes. El factor campo ya no es lo que era.

5.- La distancia social: abonos y asamblea.- Pegado a lo deportivo viene el plano social. Y la pandemia ha impuesto una distancia entre el club y los socios. Comienza la Liga sin la previa campaña de abonados, sin poner números al músculo social, si con el nuevo campo serían 15.000, 16.000 o 17.000. En este terreno poco se puede avanzar; y hasta el retorno, si es parcial, será complicado.

Queda pendiente también el desarrollo de la Asamblea, si será presencial hasta determinado número (y cómo se elige a los que pueden asistir), si habrá votación telemática€ Porque aprobar los Presupuestos no es un asunto menor, así como conocer la situación financiera del club sin que la recompuesta Comisión Económica del club haya emitido informe.

Así llega la Liga en la que Osasuna cumplirá cien años, con incidencias importantes de última hora, con prevenciones e ilusiones, con un equipo que busca el asentamiento y un club en crecimiento. Fortaleciendo el osasunismo en tiempos de pandemia.