Feliz centenario a Osasuna, pero con memoria

01.01.2021 | 23:42
Activistas de Osasunaren Memoria, Grupo de Investigación Ramón Bengaray y otros grupos memorialistas, junto a familiares de Ramón Bengaray y Alberto Lorenzo, con imágenes de los ocho asesinados y desaparecidos de Osasuna.

El Club Atlético Osasuna cumple 100 años, y desde los distintos grupos, investigadores y familias de pioneros represaliados del club, nos sentimos muy honrados de poder asistir a este centenario, pese a que la pandemia ha dejado deslucidos y postergados muchos de los actos que merece.

También nos sentimos muy honrados por haber podido aportar desde el auzolan de la memoria histórica un enfoque de memoria democrática que humaniza y agiganta a Osasuna como club de origen humilde y modesto en términos económicos o geográficos pero inmenso en cuanto a bagaje histórico, afición, pundonor del equipo y en la apuesta humanista por los derechos civiles, sociales y culturales de algunos de sus pioneros durante los años veinte y treinta. Tal es el caso de Eladio Zilveti, uno de los artífices del nombre del club y promotor del euskera en Iruñea, y que desde 2017 cuenta con una calle anexa al estadio del Sadar.

En aquellas primeras directivas del club, encontramos también a otros personajes comprometidos con el avance de la cultura y la mejora social, como Fortunato Aguirre, alcalde de Estella durante la República, y que formaría parte de la directiva a inicios de los años veinte. Alberto Lorenzo Lamas también fue directivo durante aquellos años, dedicándose igualmente al periodismo y siendo director en 1932 del único periódico republicano de izquierdas de Navarra, "democracia". Ramón Bengaray, amigo íntimo de Alberto, importante político republicano, dirigente del Frente Popular de Navarra, impresor y cantante, fue directivo primero en 1925 y después en los años treinta. Natalio Cayuela, de Izquierda Republicana y secretario de la Audiencia, fue presidente de Osasuna desde 1929 a 1935 (aunque ya lo había sido anteriormente), en uno de los períodos más brillantes de la historia del club, cuando por primera vez alcanzó la Primera División. Por último, José Javier Villafranca, también directivo, dirigente comunista y creador de la sección navarra de la Liga de los Derechos del Hombre junto a Bengaray y Cayuela, acabó sus días en la Cárcel Modelo de Barcelona por intentar realizar un canje para reunir a su familia, tras el asesinato de su padre por los golpistas, formando parte de los represaliados del POUM en la capital catalana. Todas las personas hasta ahora nombradas, todos estos pioneros, a excepción de Villafranca, fueron asesinados por los golpistas en Navarra. Bengaray, Cayuela y Villafranca continúan desaparecidos.

Pero la represión y la violencia no sólo se extendió sobre la directiva del club, sino también sobre sus jugadores. Andrés Jaso, quien militó en Osasuna, pero también en otros equipos como Sabadell, Levante o Sporting de Gijón, murió bajo las bombas de la Legión Cóndor en Asturias en 1937. Sus familiares todavía lo buscan. Otro jugador ocasional de Osasuna, en este caso como guardameta, Filomeno Urdíroz, miembro del PSOE, murió asesinado en Izurzu en 1937. Y la lista de represaliados se extiende con personas ligadas a Osasuna encarceladas, multadas, forzadas al exilio o a alistarse como voluntarios en las filas del bando golpista. Seguramente, trabajadores del club, al margen de directivos y jugadores, también pudieron sufrir represalias tras el 18 de julio de 1936. Por ello, la investigación y el empeño por reconstruir estas historias no puede detenerse. Como ejemplo de ello, y de lo que queda por hacer, recientemente se ha profundizado en la historia y vinculación al club (como vicepresidente en 1924) de Florencio Alfaro, concejal socialista de Pamplona antes y durante la Segunda República, muy implicado en las reformas sociales de la ciudad, y finalmente asesinado en Donostia.

Poniendo en valor todas estas trayectorias ligadas al club, y en lo que supusieron para conformar los ideales de Osasuna, nos sentimos muy desconcertados y desalentados como familiares, equipos de investigación y grupos memorialistas al ver cómo en eventos clave como la Medalla del Parlamento el precio de la unanimidad es el silencio de la represión a los pioneros que se vuelve a traducir en el apartheid de los familiares de los mismos. Una unanimidad pactada a la baja por fuerzas políticas que ocultan, silencian, esconden, boicotean la memoria democrática, encontrando mil subterfugios para eludir las leyes de memoria.

Ahora, de nuevo, en los preparativos de la Medalla de la Ciudad de Pamplona a Osasuna, la máxima distinción que puede otorgar el Ayuntamiento, los grupos que estamos trabajando en enfoque de derechos humanos y memoria, nos hemos enterado por parte de grupos políticos sensibles, de la fecha, sitio y hora del acto sin que Alcaldía haya invitado a ninguna familia de pioneros represaliados o grupo memorialista. Hemos solicitado por registro, a alcaldía y vía grupos municipales, que al menos dos familiares (si no fuese posible un mayor número por aforo) pudieran asistir por contribuir con el gesto simbólico al reconocimiento de la labor de estos pioneros, aunque su rol fuese de simples espectadores. Todos los grupos de la oposición municipal han estado de acuerdo en la presencia de familiares de pioneros asesinados o desaparecidos. De un modo totalmente falto de empatía, alcaldía ha mantenido una negativa frontal y el servicio de protocolo se ha dirigido a los peticionarios de Osasunaren Memoria y Grupo de Investigación Ramón Bengaray expresando que Luis Sabalza ya representa toda la historia del Club y que no iba a asistir nadie más, de modo que tampoco han estimado conveniente que lo hagan los familiares de estos impulsores.

Asciende a ocho la nómina actualmente comprobada de asesinados y desaparecidos pioneros de Osasuna, personas activas en la defensa de los colores de Osasuna y en la construcción de una identidad cultural y social fuerte, con valores y derechos civiles, humanos y democráticos en Navarra y Pamplona. Nada más representativo del centenario de un Club como Osasuna que toda aquella gente valiente y defensora de la democracia que alumbró el nombre y la identidad primera del club y que fue asesinada por su defensa en la extensión de derechos para todas las personas desde un punto de vista de justicia social, laico y democrático.

Nada más antidemocrático que el silencio, la desmemoria y el incumplimiento abierto o soterrado del mandato democrático de las leyes de memoria histórica y la lejanía respecto a los estándares europeos. Instituciones de Francia, Alemania o Inglaterra quedarían más que perplejas ante la resistencia de la directiva del Club Atlético Osasuna o determinada coalición política a un reconocimiento amplio, sincero y suficiente a familiares de tantas vidas robadas que están siendo en el último tiempo contadas, homenajeadas y visibilizadas en prensa, radio y televisión y recuperadas por diferentes estudios, mientras, quienes deben darles todo el espacio y el reconocimiento, siguen a remolque o poniendo palos en la rueda. Un pueblo, sus ciudadanos/as, son libres y cultos si sus orígenes y sus raíces son reconocidas y recordadas y, en este sentido, es importante alimentar una conciencia basada en la ética, la solidaridad y la memoria para mejorar la convivencia colectiva.

Desde ese punto de vista exhortamos al Club Atlético Osasuna a que reconozca y visibilice públicamente la purga a la que fue sometida la entidad tras el golpe de 1936, para alcanzar esa Verdad, Justicia y Reparación que merecen los familiares y descendientes de aquellos miembros del club. Igualmente, exhortamos a Parlamento de Navarra, Ayuntamientos y cualquier institución que arrope a Osasuna en los sucesivos actos del centenario a que reserven un hueco a la altura para los pioneros republicanos que sufrieron la represión; que los honren, visibilicen y saluden a través de sus familiares; que no dejen de celebrar sus vidas; que no dejen de denunciar sus injustas muertes y represión; que no dejen de recuperar sus valores democráticos y de justicia social además de ser ejemplo e inspiración de la lucha y resistencia en una institución centenaria con tanta gente detrás. Si esta institución "nos une", atendiendo a las palabras del alcalde de Pamplona en la entrega de la Medalla, debería, por tanto, dar cabida a todas estas historias y trayectorias para fomentar ese sentimiento de unidad y proyectarlo hacia el futuro.

Agradecemos infinitamente a familiares, testigos, instituciones, tomadores de decisión, investigadores y grupos memorialistas que sí están trabajando en este sentido de recuperación de la memoria completa, sin omisiones interesadas y antidemocráticas. Asimismo invitamos a quienes conozcan más detalles vitales sobre los pioneros a que aporten datos para reconstruir sus vidas y la represión que sufrieron y a que sigan la pista de las investigaciones, libros, charlas y otras iniciativas.

Y felicitamos de corazón a Osasuna por la medalla del Parlamento, por la medalla de la ciudad de Pamplona y por los merecidos reconocimientos que vengan y esperamos que reaccione y dé todo el espacio merecido a esta memoria completa que hará a Osasuna más grande, valiente y luchador.

A lo dicho, feliz reconocimiento. Feliz centenario, pero... con memoria. En nombre del Equipo de Investigación Ramón Bengaray, familiares de osasunistas represaliados y todos los artesanos de la Memoria Histórica de Osasuna.

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