El Sadar, a punto de caramelo

La remodelación de el Sadar está casi terminada a falta de pequeños detalles

07.02.2021 | 00:31
Panorámica del interior del estadio.

Osasuna vuelve a jugar esta tarde en El Sadar, cuya remodelación está a punto de caramelo, un dulce que los aficionados siguen sin poder saborear por culpa de la maldita pandemia de covid-19 y las severas restricciones derivadas de la misma. El encuentro que va a enfrentar al conjunto navarro con el Eibar a partir de las 18.30 horas va a servir para comprobar a través de las imágenes de televisión y de internet (por ejemplo, a través de la retransmisión de la web de DIARIO DE NOTICIAS) el cambio radical que ha sufrido el estadio durante el último año y medio.

Aunque las previsiones iniciales fijaron octubre de 2020 como fecha aproximada para la finalización de las obras, con el objetivo de que el club pudiera celebrar su centenario en un remozado Sadar con las gradas a reventar, lo cierto es que la pandemia de coronavirus echó por tierra todos los planes. Tal es así que, a 7 de febrero de 2021, la reforma todavía no ha concluido, pero está muy cerca de hacerlo. Terminar con la colocación de la cubierta y pulir otros detalles es lo único que queda para su finalización, que podría producirse a lo largo de este mes o a principios del próximo.

La fecha de entrega del proyecto no es lo único que ha variado con respecto al diseño inicialmente elegido por los socios del club en una multitudinaria votación, de la que resultó elegida la propuesta Muro Rojo-Harresi Gorria, liderada por VDR Construcciones y OFS Architects. También ha variado el presupuesto de la obra, un proyecto llave en mano que ascendía a 16 millones de euros. Sin embargo, a día de hoy, la idea inicial ha sufrido varias y sustanciales modificaciones y mejoras que han elevado el precio de la remodelación hasta casi los 21 millones de euros, montante del que se va a hacer cargo íntegramente el club y que supone un sobrecoste aproximado del 30% sobre lo inicialmente calculado.

En cualquier caso, la prisa no es excesiva porque todavía no está permitida la presencia de aficionados en las gradas y todo apunta a que seguirá prohibida al menos hasta el final de temporada. La evolución de la pandemia determinará el final de las restricciones. Para entonces, El Sadar estará preparado.