El Chimy se abrazó a Sergio Herrera –el portero había salido del banquillo y entrado en el terreno de juego un metro–, en la celebración de su gol ante el Brujas. Fue un abrazo sentido porque el sábado anterior se había llevado otro achuchón que resultó una sujeción para tranquilizarle. El delantero argentino se había marchado hace unos días amarrado por el guardameta tras haber sido expulsado en el partido ante el Athletic por una entrada ante Berenguer. Fue el momento amargo de la semana.
Al Chimy, hombre de sangre caliente y futbolista de fútbol sin miramientos, le llegó aquel día un rapapolvos de Arrasate, la censura de los jugadores del Athletic y, en general, una mueca de disgusto por el exceso no nuevo y mal dirigido en esos momentos de tensión extrema. El club, que planteó afear su actitud en privado –no es bueno ni para Osasuna ni para él semejante follón multiplicado por imágenes y redes sociales–, quiso cuanto antes pasar página y recuperar a un futbolista importante. Que haya sido suspendido con un encuentro de sanción también ha rebajado la polémica.
El Chimy ha sabido aguantar el chaparrón del inicio de semana y, llamado a la titularidad frente al Brujas, demostró la importancia que tiene para este grupo cuando es un jugador centrado y cabal, plegado a sus virtudes de futbolista guerrero y sin miedo, que tiene a su favor que cuenta tradicionalmente con el beneplácito del gol. El futbolista argentino, con un golpeo de cabeza de rematador nato, mantiene las esperanzas de clasificación de Osasuna en la Liga Conferencia y tendrá la oportunidad de seguir haciendo historia en Europa en el encuentro de vuelta, donde la titularidad la tiene asegurada. El último goleador del conjunto navarro en una competición continental, la Copa de la UEFA de entonces, hace 16 años, fue Roberto Soldado, con lo que abrocha su nombre a la lista histórica de realizadores en el torneo.
El atacante hizo un buen partido, primero como delantero centro y después desde la banda derecha, y además fue mejorando su tono físico con el paso de los minutos en un encuentro de esfuerzo innegable. La versión de siempre del Chimy es la que interesa a Osasuna, que no contempla su venta en estos momentos del mercado -salvo oferta a la altura de la cláusula- y menos aún una cesión a un rival de Primera División, como se viene planteando desde Granada sin ningún viso de realidad ni de posibilidad. Los días de trueno del Chimy dan para mucho.