Tranquilidad en Osasuna. Es algo que parecía difícil de pensar hace un mes, cuando se cuestionaba al entrenador y se esperaba un mercado mucho más convulso de lo que ahora se tiene previsto. Más que los resultado, que evidentemente han ayudado, lo que ha gustado es que ahora sí se ve una evolución en el equipo.

El equipo navarro ha mostrado una evolución clara en varios registros clave. La primera, la competitividad. Osasuna ha vuelto a ser un bloque incómodo, sólido y difícil de superar, recuperando esa identidad que durante años le permitió mirar a cualquier rival sin complejos. La sensación general es que, más allá de los resultados concretos, el equipo compite cada partido, minimiza errores groseros y sabe sufrir cuando el guion lo exige.

Uno de los grandes avances del último mes ha sido la fiabilidad defensiva. Osasuna ha reducido concesiones, ha mejorado en la protección del área y ha encontrado una mayor coordinación entre líneas. La presión es más ordenada, las vigilancias están mejor ajustadas y el equipo concede menos situaciones de transición, un aspecto que había penalizado notablemente en tramos anteriores del curso. Esa solidez ha permitido crecer desde atrás y dotar al equipo de una base reconocible.

Este crecimiento ha tenido un impacto directo en el entorno. El Sadar ha recuperado la serenidad, el ruido externo ha disminuido y el debate ha pasado del corto plazo a una mirada más constructiva. En un club como Osasuna, donde la estabilidad es un valor estratégico, este mes ha servido para rebajar la tensión y fortalecer la confianza en el proyecto. No se trata solo de ganar, sino de convencer desde el trabajo y la coherencia.

Para Lisci, este tramo de la temporada supone un respaldo importante. El técnico ha ganado tiempo y crédito, dos elementos fundamentales para desarrollar una idea en un contexto exigente como el rojillo.

Este buen mes no garantiza nada por sí solo, pero sí ofrece algo fundamental en el fútbol actual: tranquilidad. Tranquilidad para trabajar, para crecer y para creer.

El equipo regresa al trabajo

Osasuna se ha ejercitado esta mañana en Tajonar tras empatar ante el Athletic. Como es habitual después de los partidos, el equipo ha trabajado dividido en dos grupos. Los futbolistas que más minutos jugaron han llevado a cabo trabajo regenerativo, mientras que el resto ha hecho trabajo compensatorio. Iker Benito prosiguió con su proceso de recuperación de su lesión de rodilla. Por su parte, Enzo Boyomo disputa con Camerún los octavos de la Copa África ante Sudáfrica. Quién completó la sesión fue el portero del Juvenil A Asier Herrera. Este lunes el equipo guardará descanso. Será el martes cuando los de Lisci vuelvan al trabajo para comenzar a preparar el encuentro liguero ante el Girona (sábado, 18.30, Montilivi).