Osasuna es el tercer equipo de La Liga que menos rota su plantilla tras Getafe y Espanyol. Este dato abre dos hipótesis: la diferencia entre titulares y suplentes es alta, o Lisci prioriza la estabilidad frente a la frescura. Probablemente ambas influyan.

Antes del pitido inicial del partido de Copa del martes en Anoeta, los integrantes del once rojillo acumulaban 9.026 minutos en liga, frente a los 12.126 de los blanquiazules, lo que significa que los locales habían jugado un 34% más. Osasuna solo mantuvo dos jugadores respecto al sábado, por seis la Real.

Las bajas rotaciones en liga y las altas en este partido son un argumento aparentemente contradictorio que, en realidad, refleja prioridades distintas en cada competición. Y todo antes de empezar un partido que, como la mayoría, se decidió por detalles que parecen pequeños, pero que pesan, y éste fue uno de ellos.

Con el partido empezado y ya por delante en el marcador, otro detalle fue el regreso a los tres centrales, que retrasó al equipo y permitió que la Real completara 30 disparos, su cifra más alta y también el récord de tiros recibidos por Osasuna. Ir al bloque bajo no es malo en sí mismo, pero hay que planear cómo hacer las transiciones, porque si no estás todo el rato en manos del rival.

Tras el encuentro, los minutos acumulados por los titulares crecieron en ambos equipos, reduciendo la brecha. Lo mejor fue comprobar que el equipo fue por delante en el marcador durante 90 minutos y que la diferencia con los menos habituales no es tan grande.

En definitiva, la gestión de minutos y las rotaciones no son simples estadísticas, sino decisiones que pueden marcar el futuro de un equipo. En Anoeta, Osasuna no salió con todo y la Real Sociedad sí, condicionando el resultado del partido. El fondo de armario y las alternativas hay que mostrarlas en el campo pero ya no será en esta competición. La eliminación reduce las oportunidades para repartir minutos y mantener a todos enchufados, pero también permite focalizarse en la Liga. La Copa no es la competición principal de la temporada, pero ilusiona al aficionado, que ahora se queda sin ella.

El autor es exfutbolista y profesor de la UPNA