La plantilla ya mira al Madrid
Osasuna vuelve al trabajo mañana con una sesión a puerta cerrada en El Sadar
Osasuna retoma mañana la actividad en El Sadar con la mirada puesta en su próximo compromiso liguero, el Real Madrid. Tras disfrutar de un breve descanso, el conjunto rojillo vuelve al césped en un clima de optimismo y con una planificación semanal para afrontar el importante encuentro del fin de semana.
Los rojillos volverán mañana martes al trabajo con una sesión a puerta cerrada para el público. El entrenamiento, previsto en Tajonar, se trasladó a El Sadar para recuperar los campos de Tajonar que durante el fin de semana han recibido precipitaciones copiosas y en los cuales han disputado sus partidos Osasuna Femenino y Promesas.
Alessio Lisci encara una de las decisiones más complejas desde su llegada al banquillo de El Sadar. Con la enfermería prácticamente vacía y el rendimiento de la plantilla al alza, el técnico italiano se encuentra ante un rompecabezas táctico en la medular que exige precisión quirúrgica. La competencia interna es máxima y los nombres sobre la mesa obligan a dejar fuera a futbolistas que atraviesan un buen momento de forma.
El gran protagonista de la semana es Jon Moncayola. El canterano, recuperado y con las pilas cargadas, apunta directamente a la titularidad. Su despliegue y jerarquía son fundamentales para el esquema de Lisci, que ve en el de Garínoain al motor indispensable para dotar de ritmo al equipo. Sin embargo, su entrada no es sencilla debido al nivel de Iker Muñoz. El joven pivote cumple con creces cada vez que salta al césped. Lisci estudia ahora si apostar por un doble pivote que junte a ambos o si sacrificar la sobriedad de Muñoz para dar entrada a más dinamita en tres cuartos.
Y es que en las mediapuntas también tiene que decidir. se desarrolla con mucha más fluidez cuando ocupa el carril central. Lisci tiene claro que alejar a Aimar de la banda y otorgarle libertad de movimientos por dentro potencia la creatividad del equipo. Pero eso obligaría a tirar a Víctor a una de las bandas, algo nada complicado, pero que le cambiaría de la posición donde ha dado tan buen rendimiento últimamente.
En las bandas, Lisci debe decidir entre la explosividad de los jóvenes o la pausa del veterano. El técnico analizará cada detalle en las sesiones de Tajonar, sabiendo que, elija a quien elija, deja en el banquillo pólvora suficiente para cambiar cualquier partido. La gestión de este vestuario se convierte en el principal activo de un Osasuna que vuela alto gracias a la profundidad de su banquillo.
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