"No entiendo cómo nos dan nueve minutos de descuento. Me parece una auténtica locura. Dos partidos que voy perdiendo yo, en Valencia y en Oviedo, nos dieron tres. No sé de dónde ha sacado nueve minutos, no lo comprendo". Fue esta la queja de Luis García Plaza, entrenador del Sevilla, en la sala de prensa de El Sadar tras perder su equipo este domingo contra Osasuna (2-1) con un postrero gol de Alejandro Catena en el minuto 99 de partido. "Creo que llevo cuatro partidos aquí. En uno me quedo con uno menos en el minuto 35. Y ahora me meten en el 99 o en el 166. Es una locura, pues me están pasando cosas que normalmente no suelen pasar", reiteró el técnico del cuadro hispalense, que, eso sí, no dijo ni pío (tampoco se lo preguntaron) del entradón de Sow a Iker Muñoz, resuelto por el árbitro con una amarilla que bien pudo ser una roja que reclamó sin éxito el conjunto navarro.
De lo que tampoco habló García Plaza fue de la cantidad de jugadores del Sevilla que se fueron al suelo por diversos problemas físicos tras anotar Maupay el 0-1 para el conjunto hispalense, de la atención que requirió Iker Muñoz tras el entradón de Sow, de que hubo dos goles antes del definitivo de Catena y de que ambos equipos agotaron sus tres ventanas de cambios, factores todos ellos que, sumados, sirven para entender que el colegiado del encuentro, Miguel Ángel Ortiz Arias, adscrito al Comité madrileño, considerara oportuno prolongar nueve minutos el duelo más allá del 90.
Se trata de un tiempo añadido bastante amplio, pero nada extraño, pues, sin ir más lejos, en el partido que este domingo a las 14.00 horas disputaron Rayo y Real Sociedad en Vallecas y que terminó en tablas (3-3), el árbitro José Luis Guzmán Mansilla, del Comité andaluz, añadió 15 minutos en un duelo, eso sí, con mucha polémica.
Para responder a la pregunta que se hacía García Plaza en la sala de prensa de El Sadar, basta con comprobar que, tras marcar Maupay el 0-1 para el Sevilla en el minuto 69 de partido, fueron hasta cuatro los jugadores de su equipo que se tiraron al suelo para ser atentidos. De hecho, Sow paró el partido cuando Osasuna estaba a punto de sacar de centro y acabó siendo sustituido. Después fue el turno de Vargas, sustituido casi de seguido por Juanlu. Más tarde le tocó a Suazo, que salió del terreno de juego con problemas en el hombro, aunque sin ser reemplazado. Y el último en echarse al césped fue Kike Salas, el único que pareció fingir, ya que los otros tres futbolistas del Sevilla se quejaron de problemas físicos reales.
Amarilla para Sow que pudo ser roja
Sow abrió la veda de la pérdida de tiempo, después de asistir a Maupay para el 0-1 en el minuto 69. Ocurre que tal vez no tenía que haber protagonizado ninguna de estas dos acciones, pues un par de minutos antes había hecho una terrorífica entrada a Iker Muñoz, al que no lesionó de puro milagro y que únicamente le costó la tarjeta amarilla pese a las protestas de jugadores y banquillo de Osasuna. No hubo revisión en el monitor de una acción que luego pudo ser decisiva por la participación del centrocampista del Sevilla en el gol de su equipo, luego remontado por los tantos de Raúl García de Haro y Catena para llevar a Osasuna hasta los 42 puntos y la permanencia virtual, porque para la matemática aún habrá que esperar.