De acuerdo con la revista Viajar, la mejor calle de España para ir de tapas es San Nicolás, que cuenta con 21 bares en apenas 190 metros. El lugar mezcla “tradición y modernidad” y tomarse una caña, un vino o un refresco se convierte en una “experiencia única”, según destaca la publicación. Más allá de la comida, los camareros y dueños son el alma de la calle y en ella se respira una gran convivencia hostelera.
En el Asador Katuzarra, Daniel Maqueda Manzaneda trabaja como camarero desde agosto y ha descrito que el ambiente entre los bares es muy bueno. “Nos conocemos entre los camareros. Somos como una cuadrilla”, expresó. Según el jacetano de 25 años, los días de mayor afluencia son los jueves y los fines de semana. “En Sanfermines es una locura”, añadió. Manzaneda ha destacado que el frito de pimiento es uno de los platos más solicitados en el asador, aunque recomendó especialmente “las zamburiñas y la chuleta de ternera”.
Por su parte, el dueño del Bar Ulzama, Hugo Pico Freire, adquirió el establecimiento hace un año junto a sus socios Pila Pico y Wilmer González. El ecuatoriano trabajó durante 15 años en las Islas Bermudas, donde pasó por un restaurante italiano, una empresa de distribución de productos de consumo masivo, una planta de fabricación y procesamiento de lácteos y el mantenimiento de piscinas. “En vista de la oportunidad, estamos aquí. Para mí es un poco nuevo, pero estoy aprendiendo”, recalcó el propietario, que trabaja junto a su sobrina, Pila Pico, dueña del bar La Picachilla.
Pico ha destacado que el Ulzama es un bar “original”, lo que lo diferencia del resto. “Tratamos de ser originales, no le copiamos a nadie. Todos los postres que tenemos se hacen aquí y procuramos usar productos locales”, añadió. A sus 59 años, espera jubilarse en Navarra y continuar gestionando el bar durante algunos años más. “Se venden muchísimo las gildas, las carrilleras y el codillo. Tratamos de dar un buen servicio, el precio del menú es muy asequible y cuidamos mucho la higiene”, concluyó.
Tradición gastronómica
La Mandarra de las Ramos es uno de los bares más representativos de la calle. Sergio Terzado Costoyas, camarero del local, lleva tres años sirviendo tapas y cañas. “Lo que más me gusta de trabajar aquí es el trato con el cliente”, indicó. El bar cuenta con 18 años de historia y anteriormente fue una tienda de fotografía. “Es un bar representativo de Pamplona y de la cocina tradicional navarra”, explicó Terzado, de 48 años y originario de San Sebastián. “La especialidad son la bola de pimiento, los fritos y el jamón ibérico”, recomendó.
A pocos metros, en La Cocina Vasca, trabaja desde hace cuatro meses Rafael Mauricio Rubiano Páez, camarero colombiano que lleva tres años viviendo en Pamplona. Llegó recomendado desde otro bar y destacó el “buen ambiente laboral” y la gran afluencia de gente que recorre la calle.
Entre los pintxos especiales ha resaltado el “bollito cochino”, una mini hamburguesa de cerdo desmechado, y “el Aurelio”, un frito de queso brie con jamón ibérico. Este último tiene una historia especial: “Se llama así por un cliente habitual que falleció durante la pandemia y al que se le quiso rendir homenaje con un pintxo”, explicó Rubiano. Estos pintxos se preparan en el momento para garantizar su frescura.
Con 25 años de trayectoria, La Cocina Vasca es uno de los bares más antiguos de la calle y un local “híbrido” que se transforma en discoteca a partir de las 23:00 horas. “Siempre suele haber gente. Si quieres una mesa en el comedor el fin de semana, hay que llamar con hasta tres meses de antelación”, señaló el camarero, que trabaja exclusivamente en la barra.
San Nicolás no es solo una calle para ir de tapas, sino un punto de encuentro donde gastronomía, tradición y buen ambiente convierten cada visita en una experiencia que invita a volver.