“Obligábamos a las personas en situación de pobreza a vagar de puerta en puerta y encontrarse casi todas cerradas”. Así ha explicado el responsable de comunicación de París 365, Mikel Urabaien, las consecuencias que la falta de coordinación entre colectivos estaba teniendo en la atención a personas en situación de exclusión social. Para solucionarlo, el comedor solidario ha presentado esta mañana, en una rueda de prensa, un mapa que ofrece información, en seis idiomas, acerca de 31 entidades a las que estas personas pueden acudir para recibir una atención directa.

Los afectados podrán acercarse a consultar la Guía Solidaria de Iruñea para ubicar así espacios donde les serán cubiertas seis necesidades distintas: una primera acogida y orientación, alimentación, vivienda o pernoctación, apoyo especializado, sindicatos y plataformas de vivienda, y educación o formación. Al mismo tiempo, el gráfico muestra dónde se encuentran, tanto las unidades de barrio como los servicios sociales de base de Pamplona y Comarca.

Ahora, París 365 necesita colaboración para poder llevar a cabo las labores de impresión, difusión y traducción a más idiomas del cartel, así como para repartir la Guía Solidaria de Iruñea y convertirla en una herramienta útil y con el mayor alcance posible. “Nosotros nos comprometemos a compartirla masivamente, actualizarla e incorporar a las entidades de atención directa que no estén y quieran hacerlo”, han añadido.

El comedor, completo

En octubre, París 365 puso en marcha un sistema de lista de espera que ha revelado la magnitud del problema. En apenas cuatro meses, un total de 140 personas se quedaron a las puertas de este servicio, de las cuales solo 20 lograron finalmente acceder. Según Jone Arnedo, trabajadora social de la organización, “esto indica que cada vez más gente necesita el comedor”, al mismo tiempo que “los procesos de las personas que ya están dentro se están cronificando y alargando”.

Los usuarios pasan desde nueve meses hasta un año vinculados a este servicio y, tal y como ha explicado Arnedo, entre ellos, se encuentran perfiles muy distintos: “Desde personas nacidas en Pamplona hasta migrantes, siendo estos últimos más de la mitad del total”. 

El lanzamiento del cartel no es ajeno a la ajustada situación de la organización y por ello, han lanzado una campaña de ampliación de masa social a 365 nuevas personas socias, con aportación libre. “De momento, ya se han sumado 60 voluntarios, pero todavía necesitamos un impulso que nos ayude a hacer frente a la disminución de donativos y a la subida del 20% en los precios desde 2020”, ha anunciado Urabaien, quien también ha subrayado que “no tener plazas en un recurso específico jamás puede ser una excusa para no prestar atención alguna”.

Más allá de la comida

El “corazón” de París 365 es ofrecer tres comidas diarias a aquellos que, por razones económicas, de salud o sociales, no pueden permitírselas por sus propios medios. Estos desayunos, comidas y cenas respetan, además, creencias y dietas médicas, pero la labor del local llega mucho más allá de la comida.

Al día, el comedor alimenta a un total de 60 personas. Mientras tanto, en la Rochapea, la Despensa Solidaria proporciona alimentos, de manera semanal, a 60 familias con menores a su cargo. Estos dos recursos se complementan con dos tiendas de segunda mano que permiten, por un lado, garantizar que los usuarios tienen una vestimenta digna, y por otro, financiar la actividad de la plataforma. 

Sin embargo, y ante la “falta de ampliación de recursos por parte de las administraciones públicas”, el personal de París 365 se ocupa de que los usuarios “no reciban ayuda un día y ya está”, sino que les garantizan un acompañamiento prolongado “para devolverles las herramientas que necesitan para no tener que venir más”. Como ha señalado Arnedo, “cuando entran, la atención es individualizada en cada uno de los casos y, para que salgan, también es necesario proporcionar una cobertura completa”.

En relación con el proceso que el Gobierno ha iniciado para la regularización extraordinaria de extranjeros que ya viven en el Estado, Jone Arnedo ha considerado que “a priori, puede ser una medida beneficiosa para la mayoría de migrantes que acuden al comedor”. No obstante, ha puntualizado, “hay que tener en cuenta que todavía no está firmada así que, como trabajadora social y parte de la entidad, es complicado valorarla ya que todavía no sabemos cómo se aplicará, qué requisitos pedirá y a quiénes dejará fuera”.