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Faltan 100 días para San Fermín 2026: Pamplona acelera la cuenta atrás

El concurso del cartel, el proceso para elegir el Chupinazo y los primeros cambios urbanísticos dibujan ya unas fiestas que empiezan a tomar forma entre emoción, tradición y adaptación

Fotos del Chupinazo de San Fermín 2025 en Pamplona: ¡La fiesta más internacional se enciende con un grito solidario por Palestina!Javier Bergasa

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A cien días exactos de que el cohete vuelva a romper el cielo del mediodía del 6 de julio en la Plaza Consistorial, Pamplona ha comenzado a mover oficialmente algunas de las piezas más simbólicas de sus fiestas. Quedan todavía algo más de tres meses para que la ciudad vuelva a vestirse de blanco y rojo, pero el calendario sanferminero ya ha entrado en fase visible: la imagen oficial de 2026 empieza a buscar autor, el futuro Chupinazo inicia su recorrido institucional y varios espacios clásicos del programa se preparan para convivir este año con una ciudad en obras.

Porque San Fermín, mucho antes de sonar en las calles, empieza siempre en los despachos, en los formularios, en las reuniones y en las decisiones que van dibujando el pulso de julio.

El primer gran gesto de esta cuenta atrás llegó con la apertura del plazo para presentar originales al concurso del cartel anunciador de San Fermín 2026, un certamen que volverá a decidir qué imagen representará a unas fiestas observadas cada año desde medio mundo. La convocatoria permanecerá abierta hasta las 23.59 horas del 14 de abril y, como en las últimas ediciones, la presentación deberá realizarse exclusivamente por vía telemática a través de pamplonaescultura.es.

La mecánica no cambia: un jurado profesional seleccionará diez propuestas finalistas y, después, la ciudadanía empadronada en Pamplona mayor de 16 años elegirá mediante votación popular el cartel ganador. Sí hay, sin embargo, un matiz especialmente significativo en esta edición: las bases prohíben expresamente el uso de inteligencia artificial, ni total ni parcialmente, en el diseño de las obras. La exigencia de originalidad e 'ineditud' adquiere así un valor añadido en un momento en el que la creación artística debate sus nuevos límites.

Ese cartel será, como cada año, el primer espejo emocional de unas fiestas que todavía no han empezado, pero que ya se imaginan.

¿Quién lanzará el Chupinazo?

También ha dado un paso adelante uno de los debates que más interés despierta cada primavera: quién encenderá la fiesta desde el balcón del Ayuntamiento. La Mesa General de los Sanfermines conoció ya el decreto de alcaldía que regula el procedimiento previo para elegir a la persona o entidad encargada de lanzar el Chupinazo.

Entre el 11 y el 22 de mayo, asociaciones, colectivos y entidades presentes en la Mesa podrán presentar candidaturas, con una exclusión clara: no podrán hacerlo partidos políticos ni representantes municipales. La propuesta deberá recaer en personas o entidades con aportación reconocida a Pamplona en el ámbito social, cultural, académico o científico, y cuya trayectoria encaje con valores democráticos y de convivencia. Después llegará la votación popular, otro de esos momentos en los que la ciudad discute, opina y se mira a sí misma antes de julio.

Mientras tanto, las obras también reescriben el mapa festivo

La reurbanización del Paseo de Sarasate, iniciada en enero y prevista hasta mediados de 2027, obligará este año a desplazar uno de los iconos más queridos del San Fermín popular: la Tómbola de Cáritas Diocesana de Pamplona-Tudela abandonará temporalmente su emplazamiento habitual para instalarse en la Plaza de la Constitución, junto a Baluarte.

El traslado, autorizado por el Ayuntamiento, llega acompañado de una ingeniería precisa: limitaciones de carga, distancias de seguridad y una colocación específica de sus módulos para no interferir en las salidas de emergencia del auditorio. Son detalles técnicos que, sin embargo, esconden algo mucho más sentimental: por primera vez en décadas, muchas familias buscarán la tómbola en otro lugar.

Será una imagen nueva dentro de una fiesta construida precisamente sobre imágenes heredadas.

No será el único cambio de escenario. También la programación tradicional que cada año ocupa Sarasate —jotas al mediodía, folklore por la tarde, bertsolaris, danzas, txistularis y pantalla del Chupinazo— busca acomodo alternativo.

La propuesta municipal apunta ahora hacia el entorno de la Media Luna, concretamente en la trasera del Colegio de Médicos, en el paseo peatonal que conduce al estanque central. Un espacio con sombra, amplitud y capacidad para unas 400 sillas, aunque todavía pendiente de resolver un obstáculo técnico: el escenario debería asentarse sobre uno de los canales del estanque, lo que obligaría a vaciarlo o aislarlo antes de julio.

Pamplona, una vez más, ensaya cómo mantener intacto el alma de sus fiestas aunque cambie el decorado. A cien días de San Fermín, la ciudad no cuenta solo jornadas: mide expectativas.

Cada primavera sanferminera tiene algo de preludio reconocible. Empieza con los primeros carteles enviados desde estudios y casas particulares, sigue con las conversaciones sobre posibles protagonistas del balcón, con los planos de montaje, con las dudas sobre escenarios, con las reservas hoteleras, con los pañuelos aún guardados y con esa sensación cada vez más visible de que julio ya asoma. Faltan cien días para que Pamplona vuelva a escuchar el “¡Viva San Fermín!”.