Leer un texto en un idioma desconocido, escuchar voces a una velocidad imposible de asimilar o tener que actuar y responder más rápido de lo que el cuerpo es capaz de articular. La educación convencional no tiene en cuenta a los alumnos con necesidades especiales, no se adapta a sus ritmos ni a sus formas de aprendizaje, con lo que todo su potencial queda desaprovechado. Algunas personas con discapacidad intelectual que cursan la ESO lo hacen dentro de una estructura conocida como UCE –Unidad de Currículo Especial–. Ahora bien, esa titulación no les permite acceder a una Formación Profesional Básica ni un Grado Medio.

Con el objetivo de que estas personas pueden formarse y acceder a un empleo que les permita ganar autonomía e independencia, varios centros de Navarra ofrecen FP especiales que tienen en cuenta sus necesidades y realizan los ajustes que requieren para adquirir las competencias necesarias de cara a su futuro desempeño profesional. El pasado jueves 14 de mayo, el CIP Virgen del Camino, que imparte la formación de Auxiliar en Acceso y Conservación de Instalaciones Deportivas, celebró su tradicional Jornada Multideporte.

Al encuentro acudieron estudiantes de FP especiales de diferentes familias profesionales, procedentes de Jesuitinas, CI Burlada, Escuela de Arte de Pamplona, CI Cuatrovientos, M. Ana Sanz y Cenífer. Antes de llevarlo a cabo, el resto de la comunidad educativa del CIP Virgen del Camino se acercó para probar los juegos; una actividad que sirvió a los anfitriones de entrenamiento para el gran día. 

Juegos de Feria

La jornada festiva giró alrededor de la temática “Juegos de Feria”. Para desarrollarla, los estudiantes, junto al profesorado, investigaron y aprendieron acerca de juegos de lanzamientos, habilidad y puntería; diseñaron las dinámicas, cada una con sus propias reglas; y elaboraron los materiales a partir de objetos reciclados. También se encargaron de realizar las invitaciones, de montar y desmontar el material y de explicar los juegos, lo que les ayudó a desarrollar sus habilidades comunicativas en un entorno alegre, entre risas, choques de manos y una sana competitividad.

Cuatro experiencias de FP

“La inserción al mundo laboral de estas personas es complicada, no siempre trabajan de lo que han estudiado porque las empresas a veces ponen muchas trabas para contratarles”, lamenta Maider Lusarreta, profesora de Auxiliar de Operaciones de Pastelería y Panadería, en el CI Burlada. Pese a ello, durante los cuatro años que duran estas FP, los alumnos “aprenden a desenvolverse en la vida, a ser autónomos y a ejercer un oficio”.

 Luis Frontera, un alumno de Panadería y Pastelería que acudió a la Jornada Multideporte, cuenta que en clase hacen “bollos, pan y bizcochos”, y dan de comer “a parte del centro y a otras entidades”. Su parte favorita es decorar los postres “con cremas pasteleras, nata, chocolate y frutas”. En cuanto al resultado de estas recetas, el joven de 19 años revela que tiene un pequeño problema ya que es celíaco, con lo que no puede saborear la mayoría de los dulces que elaboran. “Alguna vez hacemos postres sin gluten, que sí puedo probar, y esos están muy ricos”, presume.

Luis Frontera, alumno de FP de Auxiliar de Operaciones de Pastelería y Panadería, CI Burlada, juega al 'frisbee'. Unai Beroiz

Por otro lado, Edwin Tejada, de 18 años, estudiante de Auxiliar de Electricidad, explica que en su centro, situado en Imárcoain, se dedican a hacer paneles y montajes luminarios, en ocasiones, para otras escuelas. Su profesora explica que allí no solo aprenden a hacer instalaciones básicas de electricidad para unidades domésticas, sino que desarrollan “todo tipo de habilidades funcionales para saber desenvolverse en la vida adulta”. 

A otra rama totalmente distinta pertenece Raúl Arévalo, quien estudia Auxiliar en Oficios Artísticos en la Escuela de Arte de Pamplona. “Hacemos proyectos en el taller y trabajamos haciendo figuras de barro, aunque también moldes de escayola”, explica el artista. Este es un material complicado de manipular porque “hasta que no se le añade agua, es como harina”, puntualiza su compañera, Itziar.

Raúl Arévalo, estudiante Auxiliar en Oficios Artísticos en la Escuela de Arte de Pamplona, juega con un balón. Unai Beroiz

Mientras, Markel Montenegro, de 18 años, estudia en el centro anfitrión –el CIP Virgen del Camino– y tiene muy claro lo que quiere para su futuro. “Me gustaría trabajar en Baluarte porque es un sitio muy profesional e importante para Pamplona”, dice dejando más que clara la importancia de las FP especiales y de estas las iniciativas que llevan a cabo.