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Restaurantes que pasan a ser pisos en Pamplona: el chino de la Estafeta recibe licencia para vivienda

Como el Palacio Chino, otros negocios hosteleros en primera planta ya cerraron y su destino es otro. El San Ignacio y el Amóstegui fueron otros ejemplos

Restaurantes que pasan a ser pisos en Pamplona: el chino de la Estafeta recibe licencia para viviendaJavier Bergasa

La hostelería también cambia de rumbo. No siempre se abren bares y restaurantes en el Casco Viejo de Pamplona. Hay ocasiones en que la hostelería no encuentra relevo, baja la persiana y acaba convirtiéndose en otra actividad. Esto ocurre, por citar alguno, con los negocios hosteleros, como restaurantes, en primera planta, de los que cada vez quedan menos en el Casco Viejo, y en el centro de Pamplona en general. Ejemplos de ello fueron, por ejemplo, el restaurante San Ignacio, que cerró en 2020 en el segundo piso del portal número 4 de la calle San Ignacio, dando paso a dos viviendas, o el Amóstegui, en la calle Pozoblanco 20, que tras décadas de éxito como restaurante en un primer piso, cerró. En su caso, la licencia de restaurante bajó a pie de calle, una posibilidad que recoge la normativa municipal, permitiendo así la apertura del restaurante Les Amis en 2021.

Turistas orientales viendo el encierro en 2014 desde los balcones del Palacio Chino de Estafeta.

El último ejemplo es el restaurante oriental de la Estafeta. El conocido como Palacio Chino ya forma parte de la historia de Pamplona. Puesto en marcha en 1985 (en el local que desde 1955 había sido el Restaurante Josetxo, de la mano de Alejandro Elizari y Felisa García, que se trasladaron a la plaza Príncipe de Viana), fue uno de los primeros chinos de la ciudad, hasta que el hijo de Jin Xuemei, el último de los propietarios (cambió de dueños en 1991) decidió no continuar en 2023 tras la muerte de su padre. Así, a comienzos de 2024 se puso a la venta por 350.000 euros en Idealista este popular restaurante de 235 metros cuadrados, situado en el número 73 de Estafeta, en medio del recorrido del encierro y con balcones a la carrera sanferminera.

El anuncio lo recogía así: “Piso en la mejor zona de la calle Estafeta. Anteriormente ha sido un restaurante, del cual se mantienen todos sus permisos e instalaciones. El piso proviene de la unión de 2 viviendas pertenecientes a 2 portales distintos”, describía el anuncio”. Sumaba en total 235 metros cuadrados, más una terraza de 20 m2. Más aún, añadía que “como restaurante o sociedad, este piso está totalmente equipado para comenzar con la actividad sin apenas obras ni grandes gastos extra. Posibilidad de alquiler con opción a compra. Para inversión ofrece múltiples posibilidades. Su buena distribución hace que se pueda dividir en 3 pisos. Uno de ellos da a la calle Estafeta (con ventana y balcón) y otros dos son interiores, uno de ellos con terraza de 20 m2 y otro con balcón al patio”, concluye el anuncio.

En 2023 (en la imagen de entonces se ven los toldos del restaurante) se vendió para pisos el San Ignacio.

Licencia municipal para el cambio de restaurante a vivienda

Finalmente, dos años después, parece que el destino del Palacio Chino va a ser viviendas. La resolución del área de Urbanismo municipal de hace dos semanas responde afirmativamente a la solicitud “para cambio de uso de restaurante a vivienda, en calle Estafeta, 73, 1º”. Añade la autorización municipal que “esta licencia ampara obras para conversión de restaurante a vivienda, planteando una distribución de sala de estar con cocina integrada, un dormitorio y tres baños, con sustitución de carpintería exterior”. Se propone, además, una actualización de todas las instalaciones, “incluida la colocación de aerotermia”. Dada su ubicación en el Casco Viejo, la obra no supondrá “modificación del aspecto exterior del edificio, es decir, no se colocarán instalaciones privativas de vivienda en fachada”. También recoge la licencia que respecto a la modificación de la ventana de la fachada, de tipo guillotina, donde colgaba el rótulo de Palacio Chino, “la propuesta requiere de acuerdo por parte de copropietarios de aceptación del modelo para dicho hueco”.

La calle San Nicolás cuenta con varios restaurantes en primera planta.

Hostelería en primera planta, algunos ejemplos

Aunque en el pasado siglo XX fueron muy populares, herederos de las antiguas fondas y casas de comidas, el Casco Viejo de Pamplona conserva todavía muchos ejemplos de restaurantes en primera planta, que permiten a los comensales disponer de una atalaya privilegiada sobre las calles más antiguas de la ciudad, con el hándicap, sin embargo, de la accesibilidad. En Estafeta cerró el chino, pero cerca, en la misma calle y en primera planta, tiene su restaurante el Txirrintxa, que incluso ofrece en Sanfermines las mesas con ventana para desayunos y almuerzos, con vistas al encierro. En la calle San Nicolás, hay varios más: el Aralar, que Máximo Alberto Díaz gestiona desde hace 20 años, ahora también junto con el Letyana de la avenida de Bayona; el restaurante vegetariano Sarasate, que funciona con opción vegetariana desde 1979, ahora de la mano de Roberto Monreal. Se sitúa en el 19-21 de San Nicolás, en lo que fue la casa del violinista Pablo Sarasate, como da fe la placa de piedra de su fachada. El Tinglado tiene su restaurante también en un primer piso de la misma calle, como enfrente suya, el Don Lluis, en San Nicolás 1.

Históricos son también en primera planta el restaurante Europa, en Espoz y Mina 11, de la mano de la Familia Idoate desde 1975;y en la calle Curia acaba de celebrar 60 años El Temple, en la primera planta del número 3, que los Fernández Santa Cruz abrieron en 1965 y que ahora busca relevo. El Anttonenea, en San Antón cuenta también con comedor en primera planta, y el Basaburua nació en 1960 en el segundo piso del portal 20 de la calle Ansoleaga, para 27 años después, en 1987, trasladarse al nº 16, a pie de calle, que continúa siendo su ubicación actual.

El Sarasate de San Nicolás, en la casa donde nació el violinista, ocupa un primer piso desde 1956.

El Búho, sobre la muralla

Y, sin duda, uno de los restaurantes que ha hecho de su ubicación en altura una oportunidad para diferenciarse es El Búho, situado en el edificio municipal del ascensor de Descalzos. “En el Restaurante El Búho se encontrará acariciando el cielo en el centro de Pamplona, en el casco antiguo”, no en vano sus vistas sobre la muralla son impresionantes. Ana Gorostiza impulsó en 2017 este sky bar, que sigue funcionando con éxito.