Pamplona: un diálogo entre dos generacionesUnai Beroiz
Hablar de Pamplona es hablar de su ciudadanía, de sus hegemonías y divergencias de pensamiento, de su diversidad de estilos y percepciones, de sus costumbres e historia, de sus defectos y virtudes y por supuesto de su evolución temporal donde los contextos de cada época van variando con los años. Con ese ánimo juntamos a dos pamploneses de dos generaciones distintas. Uno nacido en 1969, en los albores del tardofranquismo, y el otro nacido en 1997, cuando se empezaba a mirar al nuevo siglo. Una conversación desde la pluralidad que conforma cualquier ciudad, por supuesto también Iruña, y también desde la conciencia, como apunta Patxi Irurzun, que las personas a menudo establecemos con el lugar en el que vivimos una relación dicotómica de amor-odio.
Pasado y presente
–Patxi Irurzun: La principal diferencia en Pamplona, el cambio más potente, es la llegada de la inmigración. De joven era muy extraño ver a alguien de otro país. Si era una persona de raza negra casi te dabas con el codo y lo señalabas. En el colegio no tenías compañeros de otras culturas.
–Iñigo Satrustegi: Muchas veces de nuestros padres nos llega una romantización o todo lo contrario, un imaginario de rock radical vasco, conflicto, el caballo, la Jarauta kalimotxera... Eso me lleva a pensar cuál es el imaginario que estamos trasladando nosotros a las viejas y nuevas generaciones. Me parece muy difícil hablar de una Pamplona. Cada uno tiene su idiosincrasia, sus imaginarios, sus referentes y su todo.
“La principal diferencia en Pamplona es la llegada de la inmigración. En el colegio no tenías compañeros de otras culturas”
Patxi Irurzun
. Escritor
–Patxi Irurzun: Había diferentes Pamplonas, una en la que estaba todo eso y otra ajena completamente. Creo que sigue pasando: dos Pamplonas enfrentadas muchas veces.
–Iñigo Satrustegi: Y paralelas. Conviví con una persona de aquí en Vitoria, donde estuve estudiando. Era de la Milagrosa, y no sabía poner en el mapa la Txantrea. Venía de un contexto completamente diferente al mío. Yo era de modelo D, público, y ella de la concertada religiosa y de estudiar en el Opus. Los caminos nos juntaron allí, por casualidad, teníamos muchas cosas en común, pero otras no.
–Patxi Irurzun: Mucha gente en Pamplona no ha estado nunca en San Jorge o en Buztintxuri; mundos que no existen para ellos, territorio comanche o que no tienen el más mínimo interés en conocer. Hay una parte que igual rechaza a otra o no la conoce. Txantrea era periferia y ahora vivo en Sarriguren, periferia de la periferia. Y mucha veces hablamos de ‘subir a Pamplona’, como si fuera algo ajeno.
–Iñigo Satrustegi: Hoy día subimos a lo Viejo, hacemos un ocio y bajamos; no vamos a comercios que en consecuencia cierran. Hemos convertido el Casco Viejo en un espacio casi exclusivamente de ocio, en esa bola de la gentrificación. Si tienes que aguantar todos los fines de semana despedidas de soltero, parranda de jueves a domingo y una carrera deportiva...
–Patxi Irurzun: Es como si el Casco Viejo fuese nuestro, sin pensar en la gente que vive ahí. Se está larvando un lugar no habitable.
Salir o quedarse
–Patxi Irurzun: Hace años éramos más ‘aldeanos’, estábamos menos preparados en idiomas o teníamos una visión menos de mirar hacia afuera. Igual estábamos más reconcentrados en lo nuestro, pero el que quería hacer ciertas cosas, tenía cierta orientación sexual o quería progresar en literatura tenía que salir de Pamplona. Eso pienso que ha cambiado.
–Iñigo Satrustegi: En mi generación todavía persiste un poco eso. Hay un ‘sexilio’ y una concepción de ciudad de provincia, no asociada al éxito dependiendo de las aspiraciones. No es que toda mi generación lo crea.
“Muchas veces del pasado nos llega una romantización o todo lo contrario, lo que me lleva a pensar en el imaginario que trasladamos ahora ”
Iñigo Satrustegi
. Escritor
–Patxi Irurzun: En mi terreno, la literatura, resulta complicado darte a conocer, dependiendo de las aspiraciones que tengas. La democratización a través de internet no ha sido así. Los centros de poder siguen estando donde están y desde fuera es muy difícil acceder a ellos. Y la percepción allí de gente como yo es de escritores locales, ‘de provincias’, de segunda categoría, digamos. El término `provincias’ no me gusta nada, porque Madrid también lo es.
–Iñigo Satrustegi: En cambio si escribes en euskera no hay un centro cultural hegemónico como Madrid o Barcelona. Dudo de que en Bilbao o Donosti tengas más oportunidades en la cultura vasca en euskera. Una persona de Iruña puede tener el mismo éxito o no que alguien de Donosti.
Religión y educación
–Patxi Irurzun: Yo nací en 1969, con un peso de la religión no tan fuerte como en décadas anteriores, pero todavía muy fuerte. Hice la EGB en Escolapios, con la segregación por sexos; la mayoría de nuestras familias eran religiosas. Mi padre murió cuando yo tenía 3 años, y el peso de la educación católica y la segregación por sexos nos ha influido a muchos en la manera de relacionarnos con las chicas. Desde el punto de vista de la masculinidad las personas con más sensibilidad eran como sospechosas. ¿La viudedad de mi madre? Fue un trauma perder a su pareja, pero a partir de ahí tuvo una especie de bula para vivir sin depender de un hombre, una independencia y libertad que igual otras mujeres no podían tener. Mi casa fue un matriarcado.
–Iñigo Satrustegi: En mi caso la religión tiene un peso nulo. En mi familia somos laicos y ateos. No hemos tenido contacto con la iglesia, hemos estudiado en lo público. La religión era esa gente que iba al colegio con uniforme. Las chicas de Jesuitinas o los chicos de Irabia, que eran solo chicos, algo bastante marciano para mí.
“Hice la EGB en Escolapios, con segregación por sexos; la mayoría de nuestras familias eran religiosas. El peso de la religión era aún muy fuerte”
Patxi Irurzun
. Escritor
–Patxi Irurzun: En la adolescencia de mi generación ya hubo un enfrentamiento con esa posición o tradición religiosa. Me acuerdo de las procesiones ateas. Había una ruptura en parte generacional. Me llama mucho la atención esta especie de blanqueamiento otra vez de la religión. La cultura de Rosalía o este tipo de cosas, cada vez hay más alusiones a la religión y a la fe de gente que no ha vivido lo que es una religión castrante.
–Iñigo Satrustegi: Creo que viene relacionado con el auge del fascismo. No me parece casualidad ante ciertos valores tradicionales transfobia y la homofobia y todas las fobias, con todo lo que representan. Es un poco la cara más light de ese fascismo.
“En mi caso la religión tiene un peso nulo. En mi familia somos laicos y ateos. La religión era esa gente que iba al colegio con uniforme”
Iñigo Satrustegi
. Escritor
Demografía y clase social
–Iñigo Satrustegi: La gente cada vez tiene menos recursos. Conseguir una vivienda, una estabilidad o lo que así se ha llamado, tener un suelo para crear una familia y todo eso... Pienso que no existen las condiciones que tuvo tu generación, y las pocas viviendas que hay están caras. Desde mis entornos apostamos también por otras maneras de vivir, en las que crear familia no es una obligación. Eso siempre visto como un objetivo de vida hoy día igual no lo es. La familia como estamento se pone en cuestión.
“Antes había diferentes Pamplonas y sigue pasando: dos Pamplonas enfrentadas muchas veces, con rechazo y desconocimiento”
Patxi Irurzun
. Escritor
–Patxi Irurzun: Hay una especie de desclasamiento social. No sé si es intencionado enfrentar a la generación boomer con los más jóvenes, eso de los viejos nos están quitando nuestras futuras pensiones y al revés. Esto es más una lucha de clases que entre generaciones. Las diferencias sociales existen, se siguen dando, hay diferentes Pamplonas. En mi familia materna fui el primero que accedió a la universidad. Me licencié en el 92, año de fastos, época de bonanza. Pero esos estudios y la meritocracia no nos han servido para mucho sin respaldo de otro tipo. Somos una generación que hasta ahora hemos estado preparando oposiciones. Mucha gente las hemos pasado canutas, no hemos tenido un trabajo estable. Mi primer empleo estable lo conseguí con 54 años, en una biblioteca a media jornada. El trabajo con el mundo de la cultura es superprecarizado. Habrá quien haya tenido privilegios, pero no es mi caso.
“Me parece muy difícil hablar de una Pamplona. Cada uno tiene su idiosincrasia, sus imaginarios, sus referentes y su todo”
Iñigo Satrustegi
. Escritor
–Iñigo Satrustegi: Creo que hay un desengaño generalizado, no solo en mi generación. A nadie le gusta trabajar en malas condiciones. Igual una generación sí supo organizar ese engaño y esa rabia. En la mía el contexto político es totalmente diferente y no se lucha desde ahí. Eso no quiere decir que no exista una conciencia de clase. La gente sabe que está jodida. Eso está ahí. Otra cosa es que no hay una masa movilizada en torno a movimientos sociopolíticos como puede ser el obrero.
Euskera
–Iñigo Satrustegi: Soy euskaldun, siempre hemos hablado en euskera en casa en mi familia. Me alfabeticé en euskera siendo crío. Después decidí estudié Traducción e Interpretación en euskera fuera de Pamplona porque aquí hace diez años era o Magisterio o Magisterio. He trabajado y he escrito siempre en esta lengua y he enseñado en el modelo D. Por supuesto que intento hacer vida en euskera. Llega un momento en el que en Pamplona la comunidad euskaldun está harta de ser ‘la gente del euskera’, como si tuviésemos que estar en cualquier evento que se haga. Eso es lo más difícil. Puedes ir a un bar, pedir un café en euskera, que ponga mala cara y decir que no vas a ir más, o buscarte directamente un bar en el que sepas que te van a responder. Con la red que tenemos, es muy fácil saber dónde sí y dónde no. En Navarra tenemos una zonificación pero estamos viendo que donde supuestamente el euskera gozaba de un estatus, como en la Comunidad Autónoma vasca, judicialmente ya se está peleando para que el euskera no tenga esos espacios. Llegará el momento en Iruña en el que todo eso pase. Para mí ahora mismo la lucha con el euskera es difundir, invertir y si tiene que ser la palabra imponer también. Si en las oposiciones el euskera tiene que puntuar y lo vamos a llamar imponer pues igual sí, vamos a imponerlo.
–Patxi Irurzun: Soy euskaldunberri. Trabajo en euskera, he dedicado mucho tiempo y esfuerzo a aprenderlo, lo hablo siempre que puedo. Durante mi niñez era algo completamente ajeno a mí. De hecho recuerdo cuando íbamos a jugar a baloncesto a la ikastola San Fermin íbamos a jugar contra esos que hablaban un idioma raro. A pesar de que la casa de mi madre tiene un nombre en euskera, mis apellidos... era algo que se había apartado. Luego ya cuando empecé a descubrir todo eso me euskaldunizo, pero ya de adulto, con 25 años, y malamente, porque al final tampoco he llegado a dominarlo como el castellano.
–Iñigo Satrustegi: A mí más que el dominio, prevalece el lugar que le das tú al euskera en tu día a día. Qué puedo hacer yo por el euskera. la gente es muy euskaldun pero luego no hace realmente nada, no se interesa por quién escribe en euskera.
Sanfermines
–Patxi Irurzun: Los Sanfermines son también una especie de catarsis que igual dice mucho de nuestra manera de comunicarnos o de expresar los afectos, porque al final es una fiesta alcohólica. Como una tregua que hacemos del resto del año. Creo que siempre he conocido los Sanfermines masificados. Igual los últimos años más o igual es que yo me hecho más viejo (se ríe). Me gustaría destacar el rollo antitaurino. Hace años el único que salía era un hombre sordomudo con una pancarta y todo el mundo lo tomaba como un chalado. Iba a la plaza de toros a protestar con su cartelico y no existía esa conciencia antitaurina. Creo que en los últimos años, a pesar de que sigue habiendo corridas por ejemplo la manifestación del día 7 cada vez es más numerosa.
–Iñigo Satrustegi: En casa siempre hemos sido antitaurinos, de txiki recuerdo a los guiris antitaurinos. A mí no me sirve ser antitaurino y hacer gasto a (en la plaza), colaborando de alguna manera. Allá cada uno con su conciencia. Yo lo que tengo muy claro es que no voy a ir. En cuanto a esa idea de que los Sanfermines nos unifican a todos me parece un poco... Hay Sanfermines y Sanfermines como pamploneses y pamplonesas.
PATXI IRURZUN (1969)
Escritor. Vivió en la Txantrea desde los 3 años hasta pasados los treinta. Ahora reside en Sarriguren. Estudió Filología. Con 19 años, en 1989, publicó su primer libro. Colaborador de la revista ON, muchas veces su literatura tiene “el trasfondo de una Pamplona más o menos camuflada”. Ve un gran cambio en el comercio y en el ocio de la gente más joven de Pamplona, además de la llegada de la inmigración, que ha cambiado el paisaje y el tejido de la ciudad ahora mucho más diversa.
IÑIGO SATRUSTEGI
Escritor. Buena parte de su vida ha discurrido en la Txantrea, quitando unos años de estudio y estancia en Gasteiz. Estudió Traducción e Interpretación. Ha publicado un poemario, premio Ciudad de Pamplona. Estudió Traducción y siempre ha trabajado alrededor de los idiomas y la cultura en euskera. Ha sido profesor de euskera y de inglés, ha trabajado de periodista, y también un año en la editorial Txalaparta. Expresa en este reportaje el “desengaño social” existente.