La semana arrancó con el acuerdo PSE-PP y se cerró con el del PNV-PSE-H1. Parece evidente que ponerse de acuerdo en las instituciones es mucho más eficaz que mantener un desencuentro permanente. Pero también genera algunas dudas: ¿funciona o no la ley transitiva en la política vasca? Si funciona, las diferencias políticas se diluyen de izquierda a derecha. Y si no son tan acentuadas como para alcanzar amplios consensos, ¿por qué tanta tensión en otros ámbitos?
Xabier Lapitz