pamplona - Hace cinco años, el periodista, productor audiovisual y documentalista Sergio Gregori Marugán realizó una entrevista al líder de Podemos, Pablo Iglesias. Era la primera de las 50 entrevistas a personas reseñables de la izquierda española con las que este vallisoletano de 22 años pretende hacer un repaso del ciclo político que va desde 2014 hasta nuestros días en su libro Tomar partido. En pleno periodo electoral, el libro pretende ser una buena guía de voto gracias a la concentración de todas las tendencias políticas de la izquierda en estos momentos.
¿Cómo surge la idea de escribir este libro?
-Surge a raíz del 15-M, cuando yo tenía 15 años. Es ahí donde cojo conciencia política. La vocación periodística la había tenido también desde muy pequeño. Era algo que me apasionaba. Entonces intento conjugar un poco todo en el momento en el que erosiona un proyecto político como es Podemos. Empiezo en 2014 a hacer entrevistas a distintos dirigentes políticos para conjugar mi vocación periodística con mi conciencia social y política.
¿Por qué 50 entrevistas?
-Al principio había una inquietud en mí sobre todos los debates que había alrededor de la izquierda. Quería conocer desde dentro de ella sus batallas internas, qué era lo que ocurría. Entonces empiezo a entrevistar a toda esta gente. Empiezo en 2014, 10 días antes de las europeas, con Pablo Iglesias. Y desde entonces sigo haciendo entrevistas con distintos dirigentes, pero no es que haya habido una cifra concreta.
¿Cómo definiría la evolución de la izquierda desde el 15-M hasta ahora?
-El libro está contextualizado de forma cronológica. El problema de la izquierda es la fragmentación que hay, no tanto de partidos o dirigentes, si no de ideas y conceptos. Daniel Bernabé habla en el libro de cómo la izquierda ha perdido parte de su razón de ser, que era la defensa de la clase trabajadora y ahora a pasado a hacer defensa de causas parciales de un montón de luchas, pero separadas de la lucha de la clase trabajadora.
¿Se ha pasado de una izquierda transformadora a una institucionalista?
-Creo que ese es uno de los errores que ha tenido Podemos. Cuando apareció, decían que eran los políticamente incorrectos, un poco lo que está haciendo ahora Vox, luchar contra lo establecido. Podemos se normalizó como el resto de partidos, cuando en el resto de Europa estaban triunfando los movimientos que iban en contra de lo establecido. En el momento en que todos los movimientos de ultraderecha van en contra de lo establecido, Podemos dice: vamos a normalizarnos, vamos a parecernos al resto de partidos.
¿Cómo ve la crisis interna de Podemos?
-Carlos Fernández Liria lo define muy bien en el libro. Dice que en Podemos no hay tanto una discusión política de calado, de qué opina Iñigo o qué opina Pablo, sino que, y dicho de una forma muy coloquial: han follado todos con todos. Han tenido muchos problemas personales, de por qué está este y no estoy yo. También ha habido conceptos políticos diferentes. Errejón apostaba más por una vía de temporizar con el PSOE, de no dar miedo e Iglesias se había desvinculado más de esta vía.
¿Es positivo para ellos todo el tema de las cloacas?
-Creo que le ha venido muy bien. Es recuperar un poco la esencia, apelar a sus votantes, decir la verdad... Es un poco lo que había caracterizado a Podemos al principio. En el libro, Daniel Bernabé reflexiona y dice que ya no es solo por una cuestión electoral, si no por decirle la verdad a la gente. Es verdad que un medio de comunicación manda más que cualquier diputado o una multinacional. Ya era hora de decirle a la gente que el mundo en el que vive es una mentira.
¿Qué escenario político cree que se plantea de cara al 28-A?
-En el análisis que Iñaki Gabilondo y yo hacemos en el prólogo del libro hablamos de una debacle de la izquierda. Creo que ahora haría otro análisis. Van a bajar, evidentemente, pero la estrategia que está haciendo Podemos va a hacer que se mantenga en mejor posición de lo que se piensa. Esta estrategia de apelar a sus votantes está volviendo a ilusionar a algunos sectores ya convencidos. Es verdad que había mucha gente que se estaba dejando convencer. A veces también tienes que mantener a los que ya tienes. Tengo la sensación de que Vox tiene mucho voto oculto y va a dar una sorpresa mayor de lo que las encuestas estiman. También creo que va a haber los escaños suficientes para que en España se mantenga un Gobierno progresista.
¿Cuánto de determinante puede ser la situación de Catalunya?
-Las derechas lo utilizan constantemente. Es una excusa para reforzar sus argumentos y apelar a sus votantes. Creo que sigue siendo muy importante. Si te fijas en las redes sociales, las derechas apelan a que Sánchez está haciendo concesiones a los independentistas, a Torra... Va a ser una cuestión crucial en la campaña de las derechas. Tengo la sensación de que el 1-O no habría pasado con un Gobierno progresista.
La fragmentación de los últimos años de la izquierda, ¿ha pasado a la derecha?
-Vox al final no deja de ser una escisión del PP. Se atreven a a decir lo que te diría uno de ellos a las cuatro de la mañana. Si que ha habido fragmentación en la derecha, pero al final están todos a una. Por ejemplo en Andalucía enseguida se han puesto de acuerdo para gobernar. Creo que es mucho más fácil la defensa de lo establecido, del establishment, que defender la realidad.
¿Siguen teniendo peso las redes sociales en una campaña electoral?
-Creo que todavía siguen siendo fundamentales. Vox lo ha hecho muy bien. Hacen un poco como hacía Trump con Twitter, que lo usaba como altavoz. Han aprendido de la ultraderecha europea y de la estadounidense y han sabido utilizar las redes.¿Y los debates electorales?
-Hay muchos indecisos y todavía la abstención es importante. En la izquierda creo que está ya todo decidido, pero en las derechas los debates van a ser relevantes.