El lehendakari, Iñigo Urkullu, recordó ayer el asesinato a manos de ETA del ertzaina Txema Aguirre en la explanada del Museo Guggenheim de Bilbao, hace hoy 25 años, horas antes de que el museo fuera a ser inaugurado.
Iñigo Urkullu mostró su solidaridad con todos los que han sufrido, “de manera directa o indirecta”, la “iniquidad” de la organización terrorista que, “usurpando el nombre de Euskadi”, sometió a la sociedad a la “amenaza, la extorsión, la persecución, el secuestro, el asesinato y la masacre”.
A través de las redes sociales, Urkullu quiso recordar que en la fecha de hoy se realizará un acto de recuerdo especial a Aguirre en el contexto del 25 aniversario de la inauguración de Guggenheim Bilbao Museoa, que tuvo lugar el 17 de octubre de 1997.
Así, en el marco del aniversario del museo se recordará el asesinato por ETA del ertzaina Txema Aguirre Larraona en la explanada del Guggenheim, que lleva ahora el nombre del agente, que fue tiroteado al intentar impedir un atentado.
El lehendakari rememoró este asesinato cometido en la etapa de “socialización del sufrimiento” de ETA, “que fue todo el periodo de violencia terrorista de amenaza, extorsión, persecución, secuestro, asesinato y masacre, y su justificación”.
“Como lehendakari y presidente del Patronato de la Fundación Guggenheim Bilbao Museoa, en la proyección internacional que la usurpación del nombre de Euskadi soportamos en aquel tiempo, mi pensamiento también en memoria de todas las personas que, de manera directa e indirecta, padecieron el sinsentido de tal iniquidad humana, en nombre de la sociedad vasca”, expresó.
Un tiro por la espalda
A través de este mensaje en las redes sociales, el lehendakari quiso recordar que hoy se cumplen 25 años de la muerte de Aguirre, asesinado de un tiro por la espalda el 13 de octubre de 1997, cuatro días antes de la inauguración oficial del Guggenheim Bilbao, mientras desempeñaba tareas de vigilancia junto al museo.
Los terroristas, que habían planeado lanzar granadas contra el edificio el día de la inauguración, a la que acudían autoridades como Juan Carlos I, José María Aznar o José Antonio Ardanza; pretendían colocar en la zona unos maceteros falsos que contenían el armamento en su interior, momento en el que fueron interceptados por Aguirre, quien les pidió la documentación tras percatarse de una matrícula falsa en un vehículo empleado por el comando.
En ese instante los terroristas le dispararon un tiro prácticamente a bocajarro por la espalda y, tras 26 horas de agonía, falleció en el hospital.