Durante dos jornadas, Felipe VI se ha enfrentado a un escenario inédito, una ronda de contactos de cara a la investidura del próximo presidente del Gobierno español con dos aspirantes al cargo, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, ninguno de los cuales sumaba mayoría absoluta tras las elecciones generales del 23-J. Finalmente, el monarca español ha optado por la opción más conservadora, la del ganador de esos comicios en votos y diputados, el popular Feijóo. Sin embargo, si entonces su victoria fue amarga al quedarse lejos de las expectativas por ellos mismos alentadas, el político gallego está ahora abocado a una sesión de investidura fallida: no cuenta con los apoyos necesarios para que salga adelante y no se atisba ninguna posibilidad para que este escenario cambie. 

Tanto Sánchez como Feijóo comunicaron hoy mismo al hijo de Juan Carlos I su intención de presentarse a la investidura pese a no tener, a día de hoy, los apoyos garantizados para ello. El primero en acudir a La Zarzuela fue el presidente de Vox, Santiago Abascal, que pese a las diferencias que ha mantenido con el PP por cerrarles la puerta a la Mesa del Congreso garantizó su respaldo a Feijóo, eso sí, con la condición de que los populares no colaboren en cordones sanitarios ni ataques contra la formación de ultraderecha.

Tan solo unas horas después, Feijóo recogió el guante, agradeció efusivamente este apoyo y confirmó que había hablado por teléfono con el propio Abascal para aclarar las discrepancias de los últimos días. A ello se suma el respaldo de los únicos representantes de UPN y Coalición Canaria en la Cámara baja. Sigue sin ser suficiente, a pesar de los insistentes emplazamientos del PP al PNV en los últimos días, que previsiblemente se redoblarán en las próximas jornadas. Feijóo cuenta con 172 apoyos confirmados, a cuatro de la mayoría absoluta.

Lo sucedido en el pleno en el que se constituyó la Mesa del Congreso, con una mayoría progresista que dio la presidencia de la Cámara a la socialista Francina Armengol y la mayoría de la Mesa al PSOE y Sumar con cinco representantes, frente a cuatro del PP, no fue determinante en la decisión de Felipe VI. Entonces, Junts decidió a última hora que daría sus votos al PSOE, pero de cara al pleno de investidura queda un largo camino por recorrer: la negociación con los partidos está en pañales. Feijóo tiene ahora el encargo de intentarlo y avanzó que a partir del lunes emprenderá ese diálogo, toda vez que el plazo para la constitución de los grupos concluye este viernes.

Tras su despacho con el rey, y en una declaración en el Congreso sin preguntas, Santiago Abascal expresó su preocupación por el hecho de que los independentistas, “los herederos del terrorismo” e incluso “un prófugo” de la Justicia como Carles Puigdemont vayan a condicionar la política española. Afirmó que son “el principal peligro” para España y su unidad. Por ello, ante la “amenaza” de que “el golpe de Estado perpetrado en Catalunya en 2017 quede impune”, comunicó al rey su disposición a apoyar al líder del PP.

Avales

Por su parte, Alberto Núñez Feijóo hizo grandes esfuerzos para no aparecer como el candidato ya designado por el rey, y esperó a que el monarca convocara a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, para comunicarle su decisión y que ella misma la hiciera pública, como sucedió. Esgrimió eso sí sus “avales” para aceptar el encargo: que su partido fue el más votado el 23-J, el apoyo de su partido, Vox, UPN y CC; y que si llega a ser investido presidente se esforzará en ofrecer “estabilidad” en lugar de servir a “ninguna ambición personal”.  

Cargó además contra el PSOE, que “está a distancia de una amnistía, de un referéndum de independencia y de oficializar la desigualdad entre los españoles”. Criticó que los potenciales aliados independentistas de Sánchez mantienen sus exigencias sobre la mesa y ni siquiera han ido al Palacio de la Zarzuela a informar de sus planes, en referencia a ERC, Junts, EH Bildu y BNG. “Mal nos irá si tenemos un gobierno que se sustenta en ellos”, zanjó.