El pasado 18 de julio de 2025 la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra, AFFNA-1936, colocó cuatro placas –tropezones– en la calle Ansoleaga de Pamplona, junto al lugar donde estuvo entre 1909 y 1959 el cuartel de la Guardia Civil. Se reponía la colocada en julio de 2023, y luego desaparecida, que recordaba al comandante José Rodríguez-Medel, asesinado en ese lugar en la tarde del 18 de julio de 1936 por los guardias sublevados con el general Mola (he tratado extensamente este hecho en El asesinato del comandante José Rodríguez-Medel: nuevos datos, en la revista Huarte de San Juan. Geografía e Historia núm. 30, http://revista-hsj-historia.unavarra.es/article/view/5259, y en mi novela Seis heridas de arma de fuego).

Se añadieron tres nuevas placas en recuerdo de tres miembros de la Guardia Civil muertos también en aquel año de 1936, el comandante José Martínez Friera, el capitán Ricardo Fresno Urzay y el guardia Pablo Ardanaz Echauri. Se reparaba así la injusticia de que hayan sido tan poco recordados en el pasado. Por el mismo motivo, ahora que se cumple el aniversario del asesinato de los dos citados oficiales, procede ofrecer algunos datos sobre su vida y sobre las circunstancias de su muerte.

Ricardo Fresno Urzay: un veterano de la guerra de Marruecos

De quien tenemos más datos es de Ricardo Fresno Urzay (a veces incorrectamente escrito como Urzaiz o Urgaiz), nacido en Tremp, Lleida, en 1886, hijo de José Fresno Andrés, militar, natural de Calbarrasa de Abajo (Salamanca) y de Catalina Urzay Navascués, natural de Magallón (Zaragoza). Se alistó en 1903 como soldado voluntario en el Regimiento de Infantería Cuenca núm. 27 con sede en Vitoria, ascendió en 1904 a cabo y luego a sargento. En 1909 fue enviado a combatir en la campaña de Melilla contra las cabilas rifeñas.

Miembros de la Comandancia de la Guardia Civil en Pamplona en julio de 1936, tras el alzamiento militar. Diario de Noticias

Ingresó en 1911 en la Academia de Infantería de Toledo y, con la graduación de segundo teniente, fue destinado en 1914 a Melilla. En 1916 ascendió a primer teniente y en 1918 ingresó en la Guardia Civil, con destino primero en Guadalajara y luego en Málaga. En 1919 fue destinado de nuevo a Marruecos y fue condecorado por su heroica actuación en la defensa de Nador en 1921, en las fechas del Desastre de Annual, en la que resultó herido (gracias a ello disponemos de una fotografía suya). En 1920 contrajo matrimonio con la vitoriana Josefina Alegría Reizábal. En 1924 fue ascendido a capitán. Tras diversos destinos en la Península, fue enviado a la Comandancia de Navarra en 1933 y elegido capitán cajero.

Según consta en su hoja de servicios, el 18 de julio de 1936, “por no adherirse al Glorioso Movimiento Nacional y en virtud de orden verbal del Excmo. Señor General Gobernador Militar de la provincia y Plaza D. Emilio Mola Vidal, que se presentó en la Comandancia, es detenido en unión del Comandante Mayor D. José Martínez Friera, siendo ambos conducidos por la fuerza de la Comandancia en vehículo de la misma a la Prisión Militar de la Ciudadela, de la que en la mañana del siguiente día 19 y por mandato también verbal de la propia Autoridad que dispuso su detención, salió para entregar la Caja con su dinero y documentación al Teniente D. Lucinio Cervantes Íñigo que provisionalmente le reemplazó, siendo restituido a la Prisión inmediatamente de hecha la entrega, que duró dos horas aproximadamente.

En los primeros días de agosto, fue trasladado de la Prisión de la Ciudadela a la del Fuerte de San Cristóbal, saliendo de esta última el 26 de dicho mes de agosto en libertad y siendo de rumor público que con posterioridad a dicha salida había sido muerto ignorándose las circunstancias y punto pero sí confirmado el hecho al no verificar su presentación en la Comandancia, al no haberse tenido ya en ella ninguna noticia suya, relacionada con su paradero”.

Los expedientes de la prisión del Fuerte de San Cristóbal, obrantes en el Archivo Real y General de Navarra, confirman que ingresó el 8 de agosto y que no fue puesto en libertad sino entregado el día 26 de ese mes (o el 27, según la hoja de filiación) a una pareja de la Guardia Civil mandada por el guardia Teófilo Jiménez Herráez (que firma la recepción de los detenidos el día 26) por orden escrita del comandante militar de Pamplona (lo era entonces el coronel José Solchaga Zala) que precisaba que los guardias irían acompañados de dos falangistas.

Tenemos alguna noticia más ya que dentro del expediente instado en 1941 por la viuda ante la Guardia Civil para obtener las prestaciones económicas que le correspondían se solicitó la declaración judicial del fallecimiento, un penoso trámite al que se vieron obligadas muchas familias de personas “desaparecidas”.

En el expediente que resolvió el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Pamplona comparecieron varios testigos, conocidos del capitán Fresno: Esteban Martínez de Lecea Eguinoa, jefe de Hacienda del Ayuntamiento de Pamplona, Manuel Hernández Peña, ingeniero de montes, y Luis de Cura Fernández, inspector de la Compañía de Ferrocarriles del Norte.

Todos ellos declararon que Fresno falleció como consecuencia de la guerra a fines del mes de agosto de 1936. Solicitada aclaración, añadieron que el fallecimiento fue en la sierra de Urbasa y que lo sabían “por rumor público y notorio”; Hernández precisaba que disponía de la “referencia personal y directa al declarante de algún destacado jefe militar de Pamplona, fallecido en defensa del Glorioso Movimiento Nacional”, mientras que la referencia personal y directa de Martínez de Lecea era “el entonces gobernador civil de Navarra, D. Modesto Font, ya fallecido”. Nada se dijo de los guardias y de los falangistas a quienes había sido entregado en el Fuerte de San Cristóbal.

El fiscal consideró que no se había justificado debidamente el fallecimiento e instó la inscripción de la desaparición; así lo acordó el juez, entendiendo que estaba comprobada la desaparición pero no había “elementos de juicio suficientes para una presunción fundada de su fallecimiento”. Conforme a la normativa de la época, cinco años después de inscrita en el Registro Civil la desaparición el juez podría declarar el fallecimiento a instancia de parte interesada. La viuda pudo cobrar su pensión con efectos a partir del 1 de septiembre de 1936. Ricardo Fresno tenía un hermano menor, Manuel, que también siguió la carrera militar, en su caso en el Cuerpo de Carabineros; combatió en el bando leal a la República y tras la guerra civil se exilió en México.

José Martínez Friera: el estrecho colaborador de Rodríguez-Medel

José Martínez Friera nació en 1892 en San Roque (Cádiz), hijo de Joaquín Martínez Fernández, oficial de la Guardia Civil, y de Facunda Friera Canal. Ingresó en 1906 en la Academia de Infantería de Toledo.

Su primer destino en 1909 como segundo teniente fue en el Regimiento de Infantería del Príncipe núm. 3, en Oviedo, con el que poco después se trasladó a Marruecos, siendo condecorado por sus méritos en campaña. En 1912 ingresó en la Guardia Civil ya con el empleo de primer teniente y destinado a la Comandancia de Vizcaya. Ascendió a capitán en 1919 y a comandante en 1931.

Tras diversos destinos, en 1936 estaba adscrito a la Comandancia de Madrid pero, por Orden de 10 de julio, fue enviado a la de Navarra en comisión de servicios como segundo jefe, presumiblemente para apoyar al comandante Rodríguez-Medel en su misión de evitar el golpe contra el Gobierno de la República. A partir de ahí, oficialmente está en paradero desconocido. No tenemos noticias tan precisas como en el caso del capitán Fresno ya que su hoja de servicios no le siguió a Navarra, quedó incompleta en Madrid.

Sin duda compartió destino con Fresno, sabemos por la hoja de servicios de este que fue detenido con él y enviado a la Ciudadela; también consta documentada su prisión en el Fuerte de San Cristóbal y su entrega a la Guardia Civil el 26 o 27 de agosto. A partir de ahí, está desaparecido hasta el día de hoy. Parece que nadie instó un expediente de declaración de fallecimiento. Estaba soltero, aunque tenía un hermano, Joaquín, oficial de Caballería, abogado y escritor, que militó en el bando contrario a la República y sufrió prisión durante la guerra civil.

Pablo Ardanaz Echauri: fusilado por adhesión a la rebelión

En cuanto al guardia Pablo Ardanaz Echauri, de 21 años, natural de Arróniz, hijo de Fernando Ardanaz Muniain, también guardia civil, y de Elisa Echauri Samper, estaba destinado en el puesto de Irurtzun. Fue detenido el 25 de julio de 1936 por sus supuestas ideas “extremistas” y sus comentarios críticos con la sublevación militar (como, al conocer la muerte de Rodríguez-Medel, “qué lástima, era una bella persona”). Ingresado en el Fuerte de San Cristóbal, fue fusilado en la Vuelta del Castillo de Pamplona el siguiente 3 de noviembre tras un consejo de guerra bajo la acusación de adhesión a la rebelión militar (rebelión contra los militares sublevados y autoproclamados como poder legítimo).

La República los confundió

Triste paradoja. Los dos oficiales de la Guardia Civil “desaparecidos” y, sin duda, asesinados por no secundar la rebelión militar contra la República, fueron separados de sus empleos por el Gobierno al que habían permanecido fieles y que desde Madrid, en medio de la confusión de la guerra civil, no tenía noticias de ellos después del 18 de julio. El capitán Fresno el 26 de agosto de 1936, conforme a un Decreto de 21 de julio que ordenaba “la cesantía de todos los empleados que hubieran tenido participación en el movimiento subversivo o fueran notoriamente enemigos del régimen”, englobado entre los guardias sublevados. El comandante Martínez Friera causa baja el 30 de junio de 1937 por hallarse en ignorado paradero. Había sido mecánicamente declarado en septiembre de 1936 en situación de disponible forzoso, con residencia en Madrid, en la Guardia Nacional Republicana, nuevo nombre del cuerpo en el territorio controlado por el Gobierno.