Había cierta expectación por conocer la oferta de UPN a la ciudadanía navarra a poco más de un año de las elecciones. El escenario era el Navarra Arena, el lugar elegido para celebrar el Día del Partido, donde Cristina Ibarrola ha hecho su entrada triunfal entre banderas de Navarra –acompañada por el vicepresidente del partido, Alejandro Toquero, y la secretaria general, Cristina Sota–. Tras 27 minutos de discurso, ha quedado claro que los regionalistas lo fían todo a los informes de la UCO o a que la vieja guardia de Ferraz les entregue un Gobierno que el Parlamento foral les viene negando desde hace más de una década. UPN ha citado a sus fieles para una fiesta, pero la jornada ha acabado teniendo una única invitada de honor, María Chivite, a la que se ha referido en más de 40 ocasiones –muchas más que a la propia formación que preside–, con 25 menciones nominales directas y una quincena de alusiones por su cargo.

Cronómetro en mano, el balance resulta demoledor para quienes esperaban un proyecto de futuro. Ibarrola ha dedicado más tiempo a invocar a Chivite que a su propio partido, definiendo a la actual presidenta de Navarra como una figura “acabada y manchada por la corrupción”. La líder regionalista, cuya carrera despegó tras la moción de censura en el Ayuntamiento de Pamplona por su papel de mártir, parece incapaz de definirse si no es por oposición. Resulta paradójico que, en el 45º aniversario de Unión del Pueblo Navarro celebrado este sábado, el nombre y la historia de la formación hayan quedado en un segundo plano frente al de su principal rival política, a quien Ibarrola ha acusado de haber “decepcionado a mucha gente, incluidos sus propios votantes”. Por si había alguna duda, Ibarrola ha subrayado que UPN “tiene palabra” y ha advertido de que “nunca hará presidenta a María Chivite”.

Sin propuestas de calado y falto de ideas, el discurso de Ibarrola se ha centrado en la esperanza de que algún informe policial o un audio filtrado realice el trabajo político que las urnas se empeñan en negarle. La presidenta de UPN no ha escatimado en ataques personales y políticos, señalando directamente la influencia de Santos Cerdán como “muñidor” de los pactos con EH Bildu y de la “entrega” de Pamplona. Ha sido un ataque frontal en el que ha vinculado la adjudicación de las obras de Belate con “oscuros intereses” y “presuntas mordidas”, asegurando con rotundidad que “nadie se cree que Cerdán operara únicamente fuera de Navarra”.

Sin propuestas

La alcaldesa con el mandato más breve en la historia de Pamplona ha intentado cerrar con épica apelando al atleta Dick Fosbury, pionero en el salto de altura. El problema es que, al saltar de espaldas, uno no ve dónde va a aterrizar. Y cuando el aterrizaje depende de un informe de la UCO y no de la ilusión que uno es capaz de generar, el resultado puede parecerse más a un golpe contra el suelo sin una colchoneta que lo amortigue.

La exalcaldesa parece haber decidido que su programa no necesita propuestas; le basta con la fe ciega en el cataclismo judicial que vaticina para su contrincante. Ibarrola no ha propuesto, sino que ha profetizado, evidenciando que su estrategia consiste en esperar la caída ajena: “María Chivite vive pendiente de nuevos audios, de nuevos informes de la UCO... una información que puede hacerla caer en cualquier momento”. Según Ibarrola, esta situación de supuesta “devastación” política impide que el Gobierno se centre en la gestión, lo que convierte en “imprescindible” un cambio de rumbo en el que, según ha dicho esta mañana, “cabemos todos”.

Ibarrola también se ha asomó a los problemas reales de la ciudadanía. Ha reprochado al Ejecutivo foral su falta de apoyo al sector primario frente al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur –el cual ha rechazado por “perjudicar a nuestros agricultores”– y ha exigido al Gobierno de España que “se plante” ante Bruselas. Ha denunciado las listas de espera en Salud, el paro juvenil y la inseguridad. Ibarrola ha concluido asegurando que “UPN volverá a ganar las elecciones, UPN nunca va a hacer presidenta a María Chivite, vamos a gobernar nosotros y lo vamos a hacer durante mucho, mucho, mucho tiempo”.

MISA, COMIDA Y ACTUACIÓN MUSICAL

  • Bajo una logística que incluyó autobuses gratuitos para facilitar el desplazamiento de los afiliados desde toda Navarra, UPN ha celebrado su día grande con la asistencia de 700 personas. Los actos oficiales han arrancado con una misa en la capilla de San Fermín y han continuado en el Navarra Arena con un aperitivo previo a la intervención política, en la que los asistentes han podido mojarse los labios con una copa de cava. Sin embargo, el acto central no ha comenzado con buen pie: los problemas técnicos han empañado el arranque cuando el partido ha intentado, sin éxito, proyectar un vídeo hasta en dos ocasiones, viéndose obligado a desistir. Pese al bache inicial, Ibarrola ha irrumpido en el recinto al ritmo de la canción Golden, de la cinta de animación Las guerreras K-pop. Tras su discurso, la jornada ha proseguido con una comida y una actuación musical. El evento ha tenido también un espacio para el duelo, con un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en la tragedia ferroviaria de Córdoba.