UPN decide su candidatura a las elecciones forales sin primarias y con Toquero en el punto de miraJavier Bergasa
UPN ha activado un proceso que, más allá del calendario orgánico, anticipa el reparto de poder en el partido de cara a las elecciones forales de 2027. La formación con sede en el número 1 de la plaza Príncipe de Viana ha puesto en marcha el procedimiento para elegir a su candidato a la presidencia del Gobierno de Navarra, con su presidenta, Cristina Ibarrola, como mejor posicionada y en plena investigación de la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción (OANA) al alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, que también estaba en las quinielas pero corre riesgo de quedarse fuera tras la activación apresurada y sin aviso del proceso interno.
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El plazo para la presentación de candidaturas ya está abierto, los tiempos son muy ajustados y no habrá primarias para que la militancia regionalista elija a su cabeza de cartel para los comicios al Parlamento, sino que será el Consejo Político el que designe al elegido o elegida, la persona que tiene como reto poner fin a más de una década de travesía por el desierto de la oposición.
El diseño del proceso confirma una realidad asumida en el partido: Ibarrola parte como candidata natural, no tanto por un liderazgo incontestado en términos políticos, sino por control del aparato y la ausencia de alternativas viables en Pamplona, donde se concentra la mayor visibilidad mediática. Desde su llegada a la presidencia de UPN, su figura se ha ido imponiendo orgánicamente, con un liderazgo construido desde su papel de mártir tras la moción de censura, más desde la oposición frontal a María Chivite que desde un proyecto propio claramente definido.
Ibarrola, sin proyecto propio
Esa estrategia quedó de manifiesto en el último gran acto del partido celebrado en el Navarra Arena, cuando Ibarrola centró su discurso en el desgaste del Ejecutivo foral, al que dio por agotado bajo la sombra de la corrupción y de los informes de la UCO. El mensaje sirvió para cohesionar internamente a UPN y marcar perfil frente al PSN, pero también evidenció un liderazgo más reactivo que propositivo, apoyado en la expectativa de caída del adversario. Un adversario que, paradójicamente, sería necesario para abrirle las puertas del Palacio de Navarra, puesto que, hoy por hoy, no parece que exista posibilidad alguna de que la derecha alcance la mayoría absoluta en la próxima Cámara foral.
La presumible designación de Ibarrola como cabeza de cartel obliga a Toquero –número dos del partido tras pactar en el anterior congreso una candidatura conjunta con su rival para evitar una guerra interna– a continuar replegado en su bastión natural, la Ribera, donde sigue siendo el activo más rentable de UPN. Su escenario más probable pasaría por repetir candidatura a la alcaldía de Tudela para tratar de retener la mayoría absoluta y mantener un contrapoder territorial frente a Pamplona, un supuesto que no es incompatible con el de ocupar un escaño en el Parlamento.
El momento más inoportuno
El proceso interno de elección del candidato llega en el peor momento de Toquero. La investigación de la Oficina Anticorrupción sobre el Ayuntamiento de Tudela, centrada en las ayudas al CD Tudelano y en diversos contratos fraccionados para evitar los controles correspondientes, ha irrumpido cuando el alcalde aspiraba a jugar un papel más determinante en el ciclo foral, aunque la batalla se desplazará ahora al resto de la lista al Parlamento. La negociación de los puestos de salida será clave para medir su capacidad de influencia. El sector ribero necesita colocar perfiles propios para no quedar diluido en un grupo parlamentario alineado con la presidenta del partido y el núcleo pamplonés.
En este punto, la sombra de Anticorrupción adquiere una dimensión estratégica. Los enemigos internos de Toquero en el partido podrían esgrimir el argumento del riesgo electoral o de la higiene democrática para vetar su candidatura y limpiar la lista de afines. Un eventual informe negativo de la OANA, incluso sin consecuencias penales, sería munición interna para sus rivales y reforzaría esa estrategia, más aún cuando UPN ha utilizado en repetidas ocasiones los informes de la propia oficina sobre diversas adjudicaciones del Gobierno de Navarra como ariete para tratar de tumbar al Ejecutivo, elevando esos dictámenes a la categoría de prueba políticaconcluyente.
El desenlace de este proceso ordenará el equilibrio interno de UPN para los próximos años. Si la investigación queda en nada y el liderazgo de Ibarrola no termina de cuajar en las próximas elecciones forales, Toquero podría mantenerse como líder en la reserva, respaldado por esas bases que valoran un perfil menos pamplonés y más gestor. Si no, el escenario apunta a un alcalde fuerte en Tudela pero desarmado en Pamplona, con un partido que habrá cerrado filas en torno a una candidata que ya ejerce el mando orgánico en la formación, aunque aún tenga pendiente convertirlo en un liderazgo político atractivo capaz de ilusionar a su electorado.
Los plazos
Los afiliados de UPN pueden postularse desde este martes como candidatos del partido a la presidencia del Gobierno de Navarra en las elecciones forales de mayo de 2027. No se exigen avales y el único requisito es ser afiliado y cumplimentar el formulario correspondiente. El plazo para presentar candidaturas finalizará el martes 10 de febrero, tras lo cual se proclamarán los aspirantes. El Consejo Político de UPN se reunirá ese mismo viernes, 13 de febrero, para elegir al candidato o candidata.