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Podemos Navarra quiere cambios en Contigo-Zurekin para las próximas elecciones: otro nombre, otro reparto...

La nueva dirección quiere reimpulsar la marca y consulta con sus bases qué actitud tomar en pleno debate sobre los efectos de la desunión de las izquierdas

Podemos Navarra quiere cambios en Contigo-Zurekin para las próximas elecciones: otro nombre, otro reparto...Unai Beroiz

Podemos Navarra mantiene desde hace semanas negociaciones y consultas internas para decidir de qué forma concurrirá a las elecciones forales de 2027.

El partido lideró en 2023 la puesta en marcha de la coalición electoral Contigo-Zurekin, que entonces fue clave tanto para evitar la dispersión de voto en las izquierdas navarras –tan importante después de lo visto el pasado día 8 en Aragón– como para la gobernabilidad de Chivite –comparte gobierno con PSN y Geroa Bai–.

Aquel proyecto estuvo impulsado, en buena parte, por Begoña Alfaro, actual vicepresidenta tercera del Gobierno y entonces secretaria general de Podemos en Navarra. Lo que pasa es que en junio de 2025 un grupo alternativo liderado por Neniques Roldán y más cercano a la línea oficialista de Madrid se hizo con las riendas del partido y tiene otra visión sobre cuál debe ser el papel de Podemos. La nueva dirección no se cierra a formar una coalición o a revalidar la actual, pero quiere hacer una serie de cambios en Contigo-Zurekin.

Algunos tienen que ver con la posibilidad de cambiar el nombre a la coalición por uno donde se les vea más, la obligatoriedad de hacer primarias o votar si se debe entrar en el Gobierno foral, sobre todo si el peso de la coalición es minoritario –como ahora– y la influencia en el Ejecutivo, poco relevante.

Podemos ha mantenido dos encuentros internos para hablar de este tema y todavía celebrará dos más, esta semana que viene en Estella y la siguiente en Tudela. Paralelamente, hay contactos con el resto de la coalición, con posturas más y menos cercanas. Todos los actores involucrados quieren darle velocidad al proceso porque tampoco hay mucho tiempo.

Podemos quiere fijar su posición interna definitiva a la vuelta de la Semana Santa, cuando el partido celebrará una asamblea en Pamplona que decidirá cómo concurrir. La coalición quiere estar lista, como tarde, para antes de los Sanfermines. Los procesos van a correr de forma paralela y van a ir a buena velocidad. Si van más o menos acompasados, indicará que el pacto está cerca. Si no, existe incluso la amenaza de una separación de caminos que, como en Aragón, sería muy perjudicial para ese espacio.

Alfaro charla con Guzmán y López Córdoba, todos de Contigo Zurekin, en el pleno del Parlamento.

El contexto: el año pasado hubo un cambio en la dirección de Podemos

La puesta en marcha de este proceso tiene importancia por varias razones. Por una parte, Podemos es el líder de la coalición Contigo Zurekin, esencial para la actual fórmula de Gobierno. Sin una sigla que agrupe a todas las izquierdas navarras –IU, Podemos, independientes, Batzarre...– la disgregación castiga.

Por otra, el cambio en la dirección del partido morado tiene mucho trasfondo. Neniques Roldán llegó a la secretaría general de Podemos Navarra tras ganar a Txuma Huarte, candidato más cercano a Alfaro –que decidió no presentarse– y la anterior dirección. Roldán estuvo apoyada por la dirección en Madrid, compuesta por los últimos supervivientes del círculo de Pablo Iglesias, con la navarra Ione Belarra a la cabeza.

Resistieron en los peores momentos y con el buen resultado de las europeas sacaron la cabeza para intentar resucitar como fuerza transformadora de la izquierda. Eso implicó una batalla frontal con Sumar –a quienes ven como unos traidores, especialmente a Yolanda Díaz– y una crítica al Gobierno de Sánchez. Han reivindicado el orgullo de Podemos, la vuelta a las esencias, al estilo asambleario y netamente de izquierdas, sin pragmatismos como el de Sumar que han desdibujado, a su juicio, la misión original de Podemos.

Roldán ha bebido de ese modelo y en cierta manera ha tratado de replicar –a escala navarra y con alguna salvedad– esa estrategia. Ganó la secretaría general con una reivindicación de Podemos, de su marca y espíritu fundacional. Mantuvo un discurso muy crítico con el Gobierno foral, y pidió publicamente a Begoña Alfaro que se saliese del Ejecutivo, algo que no ocurrió. De hecho, Alfaro brindó a la nueva dirección la posibilidad de un remake navarro de las tensiones Yolanda Díaz-Podemos en el Estado: desde 2023, Alfaro, mientras era secretaria general de Podemos, dio síntomas de estar más cerca de Sumar que de su propio partido. Una ambigüedad que no perdona Podemos.

Otro nombre y no entrar al Gobierno

Con ese ambiente de fondo deben entenderse buena parte de las propuestas que ahora hace Podemos. El partido quiere que la coalición de izquierdas tenga un nombre distinto, algo más parecido a Unidos por Navarra –y que recordaría a la coalición entre Podemos e IU de 2016– que Contigo-Zurekin. También apuestan por un reequilibrio de las fuerzas dentro de la coalición, donde ahora mismo el peso de cada uno –Podemos, IU, Batzarre e independientes– es del 25%.

Además, han dejado claro que con una presencia minoritaria –como la que tienen ahora con 3 escaños– no deberían entrar al Gobierno y, si lo hacen, deberían votarlo. Abogan por realizar primarias en cada partido para elegir a los candidatos y proponen que los independientes –una nebulosa de miembros de difícil ubicación– se constituyan en un partido y apliquen normas de democracia interna.