La Valdegovía ribereña, ruta por los ríos Omecillo y Tumecillo
En esta comarca entre la montaña y el llano, el agua es el eje que permite los asentamientos humanos, la agricultura, la ganadería y los ríos mostrando el camino al comercio
En el occidente alavés, el Valle de Valdegovía se engarza con Burgos descendiendo hacia el Ebro entre la Sierra Salvada, el Parque Natural de Valderejo y los Montes Obarenes. Se trata de un espacio donde la naturaleza se impone y el agua cobra protagonismo gracias a los arroyos y las cuencas fluviales de sus ríos principales, el Omecillo y el Tumecillo, que vertebran el valle y cuyas riberas han sido elegidas desde los mismos principios de la historia humana como lugar de paso y también de asentamiento.
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Desde Osma baja el Tumecillo
De nacimiento burgalés, el río Tumecillo surge del aporte de numerosos arroyos de montaña que bajan de la Sierra Salvada en el entorno de las localidades de Murita y Berberana, a los pies del Monte Santiago, para entrar en Álava por el pueblo de Osma.
Osma ha crecido en su orilla izquierda en un pequeño valle de la Sierra de Arkamo. Un puente de piedra permite comunicar las dos orillas y la circulación entre Burgos y Álava, además de conectar sus principales templos religiosos: la Iglesia de Santa María y la Ermita de Santa Marina. Esta última, un edificio del siglo XVIII, destaca por sus pinturas interiores, mientras que la iglesia se alza en un altozano con vistas al valle.
Desde la carretera hacia Estuliz (Astúlez), los restos de una torre defensiva medieval recortada sobre una peña evidencian su función de vigilancia estratégica en esta importante ruta hacia el norte y el mar Cantábrico.
En imágenes: una ruta por la orilla del Ebro, a su paso por Sobrón
Esta comarca ha estado habitada desde el Neolítico y se convirtió en plaza fuerte medieval en el siglo X, tras la caída del Imperio Romano. Elementos como la casa blasonada, el conjunto de lavadero, fuente y abrevadero, y la Iglesia de San Millán reflejan su relevancia histórica.
En Karanka, el visitante vuelve a encontrarse con el río Tumecillo, rodeado de paisajes naturales. Destaca la Iglesia de San Juan Evangelista, con vistas al valle fluvial.
Muy cerca se encuentran los Castros de Lastra, un importante yacimiento arqueológico habitado desde la Edad del Bronce hasta la época romana y con ocupación en la Edad Media.
El Tumecillo atraviesa después una foz natural que conduce al Santuario de Angosto, enclave de gran valor religioso y turístico, donde según la tradición apareció una imagen de la Virgen. La ermita gótica construida allí servía como albergue de peregrinos.
Finalmente, el Tumecillo desemboca en el río Omecillo en Villanañe.
El Omecillo nace en Bóveda
El río Omecillo vertebra todo el valle y desemboca en el Ebro entre Bergonda y Larrazubi.
En Bóveda, varios barrancos y arroyos dan origen al río. Por aquí pasaba una antigua calzada romana, clave en las rutas comerciales históricas entre el Ebro y el Valle de Losa.
El Menhir Ribota evidencia la presencia humana desde tiempos prehistóricos. El patrimonio de Bóveda incluye la Iglesia de San Vicente, un conjunto tradicional de arquitectura rural, un molino histórico, la singular Casa de los fósiles y el bolatoki, juego tradicional vasco.
En Tobillas, destacan las cuevas eremíticas y la Iglesia de San Román, considerada la más antigua de Euskadi, junto al yacimiento arqueológico de Las Eras.
Tras pasar por San Millán de Zadornil, en Gurendes sobresalen la Iglesia de San Miguel y sus casas de piedra tradicionales, que crean un entorno de gran valor etnográfico.
Villanueva de Valdegovía, capital del valle, alberga el Ayuntamiento, el Palacio de los Angulo, la Iglesia de Santa María y numerosas casas blasonadas.
Unidos en Villanañe
En Villanañe, los ríos Omecillo y Tumecillo se unen. Aquí destaca la Torre de los Varona, una fortaleza medieval convertida en casa solariega visitable, junto a la Iglesia de Santa María y un rollo jurisdiccional del siglo XVI.
En Villamaderne, la Iglesia de San Millán presenta una singular espadaña románica, mientras que su palacio fortificado recuerda su pasado defensivo.
Espejo, la localidad más poblada, cuenta con la Iglesia del Salvador, de planta circular, y torres históricas como la Torre de los Salazar y la Torre del Espejo, junto al río Omecillo.
Finalmente, Bergonda despide al río con un puente medieval de piedra, un molino tradicional y espacios de vida social como la Iglesia de San Juan Bautista y su atrio.
Desde aquí, el Omecillo continúa hacia el Ebro, que acaba de atravesar el Cañón de Sobrón, cerrando así un recorrido marcado por la historia de los pueblos, la naturaleza que riega con generosidad el agua y el patrimonio cultural de Valdegovía.
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