Navarra cuenta con un total de 272 municipios. Más de dos centenares de localidades y todas y cada una de ellas con su encanto. Porque la Comunidad Foral es naturaleza pero también es cultura e historia.
Es, precisamente, a uno de esos pueblos navarros al que le ha dedicado especial atención la Periodista de Viajes National Geographic, Clara Huguet, en una de sus últimas publicaciones, titulada: "El pueblo de Navarra con una de las calzadas romanas más bonitas del norte de España". Una localidad "entre colinas y vastos campos, un pequeño núcleo histórico guarda huellas romanas, trazas medievales y siglos de paso peregrino".
El pueblo de Navarra "con una de las calzadas romanas más bonitas del norte de España"
Una localidad al que desde la revista de viajes se refieren así: "Seas o no peregrino, aquí se detiene una parte del camino. Arropado por vastos campos dorados y enclavado en una zona de transición lingüística y cultural, se alza en el corazón de la Comunidad Foral de Navarra un pequeño núcleo de piedra que parece mantenerse en pie para hacer frente al paso del tiempo. Aquí convive el recuerdo de sus orígenes, que se remontan hasta la época romana, reflejado en sus vías empedradas. Sin embargo, su territorio conserva numerosos restos de épocas anteriores, que a su vez se mezclan con la importancia de su pasado medieval, aún latente en la gran mayoría de su patrimonio".
"Un rincón que encierra entre sus muros una sorprendente riqueza cultural y arqueológica"
La localidad en cuestión no es otra Zirauki, o Cirauqui. "A apenas 30 kilómetros de Pamplona, la capital regional, la silueta de Zirauki sobresale en el corazón de la merindad de Tierra Estella como uno de sus pueblos más bellos de la región, que además presume de encontrarse muy cerca de Olite hacia el sur, y del Nacedero de Urederra, una de las siete maravillas naturales de Navarra, en dirección opuesta. A pesar de su reducido tamaño demográfico, donde viven poco más de 470 habitantes, este rincón encierra entre sus muros una sorprendente riqueza cultural y arqueológica, encargada de relatar esa resiliencia al paso de los años", relatan desde National Geographic.
Pero el relato del municipio no se queda ahí. "El lugar ha sabido conservar su identidad propia, manteniendo un interesante equilibrio entre la acogida de aquellos que se calzan para recorrer el Camino de Santiago y los que se dirigen al norte para buscar un remanso de paz entre tanto ajetreo, con la intención de conocer la faceta rural más auténtica de Navarra. Aquí las panorámicas son distintas. Desde las alturas lo cultural se mece con lo natural en una armonía casi poética, donde los relieves arquitectónicos se entrecruzan con el telón montañoso de fondo. Entre sus rasgos más singulares destaca su pasado romano y medieval, aún visible en el terreno. En las inmediaciones se conservan restos de una calzada romana y un puente que formaban parte de una antigua vía de comunicación, testimonio de la temprana importancia del asentamiento. Con 3,5 kilómetros de largo, la calzada más importante es la vía romana de Iguste, que se encargaba de comunicar el valle de Guesálaz con la antigua ciudad de Andelos. Su maravilloso estado de conservación y la cantidad de historia que aúnan sus piedras la han convertido en una de las calzadas más bonitas de Navarra. Y por qué no, también del norte de España", añaden.