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Lara FeliúNieta de la científica Ana María Lajusticia

Lara Feliú, nieta de Ana María Lajusticia: “Mi abuela fue una pionera, una visionaria"

“Mi abuela empezó a divulgar no solo sobre magnesio, sino sobre nutrición cuando en el espacio público apenas se hablaba de micronutrientes, complementos alimenticos o ácidos grasos esenciales”, explica con orgullo su nieta Lara Feliú

Lara Feliú, nieta de Ana María Lajusticia: “Mi abuela fue una pionera, una visionaria"L.F.

Lara Feliú cuida con pasión el legado de su abuela, la científica Ana María Lajusticia, nacida en Bilbao, que estudió Ciencias Químicas y se licenció en los años 50, cuando pocas mujeres llegaban a la universidad y menos aún accedían a una carrera científica. “Fue early adopter del discurso del bienestar antes de que nos inundara a través de las redes sociales mezclado con magufadas, dogmas y corrientes polarizadas”. En su momento, al no coincidir su discurso alternativo con el imperante sufrió descalificaciones, “que lejos de amilanarla la animaron a seguir en su labor divulgadora”, apunta su nieta.

QUIÉN ES

Lara Feliú (Barcelona, 1991) es nieta de la científica Ana María Lajusticia y embajadora de la compañía que creó su abuela, quien en los años 70 del siglo pasado propagó las propiedades y beneficios del magnesio. Lara, que inicialmente estudió Turismo intentando apartarse de la empresa familiar, se reconvirtió al empezar a trabajar en ella con su abuela, formándose en Dietética. Lleva las relaciones públicas y la comunicación, cuidando y divulgando el legado de su abuela. Hoy ya no concibe trabajar en otro sitio.

La exposición Una vida ConCiencia en Zubiarte-Bilbao resalta la impronta de su actividad científica en nuestra vida cotidiana.

Ana M. Lajusticia era muy reservada de su vida personal, por lo que la exposición cobró mucha importancia para la familia. Al final, su vida personal y profesional se entrelazaron y si no hubiera sido así, ella no hubiera llegado a ser la A.M.Lajusticia que todo el mundo conoce como gran divulgadora científica. Si no hubiera tenido seis hijos, artrosis, una prediabetes-2 y no hubiese sentido que no llegaba a las funciones de madre que se le suponían, no hubiera logrado ser la persona en la que se convirtió. Sufría dolores que le impedían una vida normal, tenía que cuidar y educar a sus hijos, comprar, cocinar…, al ver sus dificultades en su vida normal empezó a investigar e investigar. Acudió a los mejores médicos, pero sin su problema de salud, no hubiese investigado sobre el magnesio y hoy no estaríamos hablando de ella.

Muchas empresas familiares cierran por falta de relevo generacional. ¿Qué le impulsó a mantener en la familia el legado y la marca Lajusticia de su abuela?

Compartí esta empresa familiar durante varios años con mi abuela y mi padre. Eso hizo que hoy valore mucho más la compañía y los valores que me inculcaron ambos, porque hoy podemos tener la empresa de mi abuela, con su legado, gracias a la visión empresarial de mi padre, Manuel Feliú. Valores como la confianza, el rigor y fidelidad a uno mismo, no seguir modas, y el más importante para mí, mantener siempre a las personas en el centro de nuestro foco. Lo pasó tan mal y se sintió tan poco escuchada que me decía: ¿sabes cuántas mujeres se sienten incomprendidas? Es claro el legado que nos dejó mi abuela: recordar siempre a quien tiene problemas y no se siente escuchada. Por eso, nuestro equipo de nutricionistas sigue contestando personalmente todas las consultas.

Foto del archivo familiar de Lara Feliu y su abuela Ana María Lajusticia, ya fallecida.

Del turismo y el marketing a la nutrición. ¿Por qué este salto hacia el mundo de su abuela Ana María?

Mi abuela decía que las casualidades no existen, que las cosas pasan por algo. Estudié Turismo porque no quería dedicarme a la empresa familiar; me encanta montar eventos, poner en contacto a las personas. Salí de la universidad en plena crisis y nadie daba trabajo a una joven sin experiencia. Fui becaria, pero aquello no era sostenible y mi padre me dijo que fuese a trabajar con ellos hasta que la economía se asentara. En aquel momento comenzaban las redes sociales, así que abrí Facebook, el canal de youtube y empecé a trabajar codo con codo con mi padre y mi abuela. Así comencé a disfrutar de nuestra empresa y de su quehacer social con aquellas mujeres que contactaban con nosotros y a quienes mi abuela contestaba una por una. Me enamoré de este trabajo y decidí formarme en dietética, algo que nunca antes imaginé y que hoy me apasionan; no imagino trabajar en otro lugar.

"Compartí esta empresa familiar durante varios años con mi abuela y mi padre"

La suplementación alimentaria hoy está de moda, pero en los setenta sonaba a extravagante y magufada. ¿Cómo contribuyó su abuela a este cambio?

Tuvo la virtud de hacer lo que pocos saben, acercar conceptos químicos a las personas y explicarles, con perspectiva cien por cien científica, que necesitaban tomar algo. Supo enseñar qué tomar a quienes no sabían de química y que empezaran a pensar que no tomaban el suplemento porque sí, lo que la hizo muy conocida. Pasaron del “tómese eso” que les recetaba el médico porque les iría bien a saber el porqué de tomarlo. Es su legado, el valor de explicar y divulgar sobre ciencia en lenguaje cercano.

"El valor de explicar y divulgar sobre ciencia en lenguaje cercano es parte de su legado"

A.M.Lajusticia es casi sinónimo de magnesio. Hoy sabemos mucho más de sus beneficios, ¿por qué se decantó hace 50 años por este micronutriente?

Ella decía que por una casualidad inexplicable que parecía un milagro. Cuando se encontraba mal con todos los síntomas, cayó en sus manos el libro Las virtudes curativas del magnesio. Lo leyó y cotejó que tenía los síntomas que presentaba el libro: tic en el ojo, contracturas, dolor, crujidos. Empezó a tomar magnesio, que compraba en droguerías porque entonces no era suplemento alimenticio. Como si fuera un milagro, ella se encontraba mejor. Así que decidió darlo a conocer.

Los suplementos alimenticios, ¿son para enfermos o para deportistas, o pueden ser para todos quienes deseen una mejor salud?

Nosotros presentamos suplementos para la población en general; el lema de mi abuela era “si la gente tiene salud podrá vivir más feliz”. Buscamos solucionar los problemas de las personas con fórmulas muy sencillas. Explicamos el porqué de los principios activos y por eso nuestros productos no tienen nombre como tal. Cuando una persona elige AnaMaríaLajusticia sabe lo que consume.

En un ámbito científico repleto de hombres, ¿cómo recibieron sus estudios sobre suplementos alimenticios?

Fue un impasse en la vida de mi abuela, gracias al cual hoy yo puedo estar aquí. El hecho de ser mujer, aunque nunca lo vio como problema, en realidad sí lo fue. Cuando empezaba era mujer-científica y exponía cosas que no estaban dentro de los ensayos de las personas influyentes en España y por eso un sector la tildó de indocumentada, hasta le llamaron bruja. Esa negativa inicial la estimuló a adentrase con más ímpetu y perseverancia en el tema divulgativo. Sabía lo que decía, no inventaba, porque la química dice la verdad y solo buscaba que la gente lo entendiera. Resulta paradigmático que la tildaran de indocumentada. ¡Cómo podían decir eso siendo la persona más culta que he conocido en mi vida!

"Cuando empezaba era mujer-científica y un sector la tildó de indocumentada, hasta le llamaron bruja"

Mujer, investigadora, pionera en suplementación alimentaria… ¿Pesa mucho esta herencia de pionera al tomar el relevo empresarial?

En mi caso, no. Mi abuela nunca fue empresaria, sino pionera en la divulgación del conocimiento del magnesio. Fue mi padre, Manuel Feliú¸ quien tuvo visión empresarial. Ahora, sin ambos, es un reto personal conseguir que después de 45 años la empresa siga adelante. La sociedad está cambiando y nos tenemos que acercar a la gente joven, es el mayor objetivo que enfrenta la empresa y la marca. En el sector están entrando grandes fondos de inversión y como nosotros formamos una empresa familiar con mi hermano en el laboratorio, somos muy conscientes de qué hacer y cómo funcionar ante el gran desafío de sobrevivir a los cambios.

¿Por qué decidió introducir a su abuela nonagenaria en las redes sociales? ¿Era buena comunicadora?

Sí, mi abuela era buena comunicadora. El punto de inflexión se produjo cuando nos dijo que no acudiría más a conferencias presenciales. Saltaron las alarmas, porque tenía muchísimos seguidores y mucho conocimiento por explotar, así que se me ocurrió abrirle un canal de youtube para que plasmara sus conocimientos en pequeños vídeos. Era la forma de hacerla eterna. El inicio fue complicado porque mi abuela tenía 93 años y en aquellos momentos todavía había pocos youtubers. Los comienzos fueron bastante divertidos, con cosas que recuerdo con cariño; me agradezco cada día mis conversaciones y grabaciones con ella, porque me traspasó su conocimiento de forma directa y compartí muchísimo tiempo con ella. Momentos abuela-nieta muy entrañables, aunque entonces no los valoré suficientemente.

¿Se aplicaba sus propios remedios de magnesio? ¿Esto le hizo posible vivir 100 años? ¿El mejor ensayo clínico del magnesio es su propia vida centenaria?

Creo que sí. Era claro ejemplo de lo que predicaba, no solo sobre el magnesio, sino sobre un estilo de vida saludable centrado en una alimentación equilibrada, rica en vitamina C, fruta, frutos secos, semillas y verdura, muy basada en la dieta mediterránea. Con 80 años era una mujer activa, que hacía deporte a diario, que andaba y bailaba, a lo que sumaba la actividad mental, porque nunca dejó de estudiar. Nunca dejó que su cuerpo envejeciese.

¿Qué retos se marca en el camino empresarial de la nutrición?

Me encantaría que A.M.Lajusticia llegara a otras generaciones, a nuevos mercados y acercarme a ellos de la misma manera que ella, con honradez, transparencia y rigor científico. Mi objetivo es acercarme a la gente joven, pero sin perder de vista lo que somos y el legado de mi abuela.

Cuando alguien como Ana María Lajusticia pasa ante nosotros, ¿qué podemos aprender y utilizar para nuestra salud y bienestar?

Quien la conoció se quedaba con el mismo detalle; cuando alguien le hacía una entrevista o venía a consultarle algo, la pregunta era, “¿usted ha desayunado?” Consideraba que era la comida más importante del día y que sin desayunar ni tomar suficiente proteína era imposible pensar correctamente, porque los neurotransmisores e inmunoglobulinas están integrados por proteínas. Así que, sin desayunar no podías empezar correctamente el día y al periodista le invitaba a hacerlo con ella antes de la entrevista. Quienes la han conocido pueden corroborarlo.