¿Trabajas sentado? Lo que deberías hacer para mejorar tu calidad de vida
No moverse durante horas es un factor de riesgo que afecta a la salud
En los últimos años, el sedentarismo se ha convertido en uno de los grandes problemas de salud pública, ya que cada vez más gente trabaja sentada.
El auge de la informática y la digitalización del trabajo ha provocado que muchas personas pasen toda su jornada laboral en una silla. Este hábito, mantenido en el tiempo, afecta al corazón, a los músculos, a la postura e incluso al estado de ánimo.
Estar sentado durante horas reduce la actividad muscular, ralentiza el metabolismo y favorece la acumulación de grasa.
Asimismo, numerosos estudios han concluido que el sedentarismo aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y dolor lumbar.
Además, pasar horas sin moverse disminuye la capacidad de concentración y aumenta la fatiga, y esto repercute directamente en nuestro rendimiento laboral.
Es importante saber que estos efectos no aparecen de un día para otro, por lo que no es tan sencillo identificarlos. El cuerpo se adapta a la inactividad: poco a poco los músculos se debilitan, la movilidad de las articulaciones empeora y la circulación se vuelve menos eficiente, y cuando se quiere reaccionar, a menudo el daño ya ha empezado a hacerse visible.
La solución: una vida activa
Adoptar un estilo de vida activo no implica hacer deporte intenso ni pasar muchas horas en el gimnasio. Se trata de moverse a lo largo del día y, cuando sea posible, realizar actividad física regular.
La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, fácilmente alcanzables a través de caminatas rápidas, natación, ciclismo o ejercicios de fuerza.
La actividad física mejora la circulación, fortalece la musculatura y ayuda a mantener un peso adecuado. También reduce el estrés, favorece el descanso nocturno y mejora el estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas.
Qué hacer si trabajas sentado
Las personas que pasan muchas horas frente al ordenador deben incorporar a su rutina hábitos concretos para evitar caer en la inactividad.
Estas medidas pueden marcar una gran diferencia:
Pausas activas cada 45-60 minutos. Levantarse, estirar brazos y piernas o caminar un par de minutos es suficiente para activar la musculatura y mejorar la circulación.
Organizar parte de las tareas de pie. Las llamadas telefónicas, las reuniones breves o la revisión de documentos pueden realizarse de pie o utilizando una mesa elevada.
Cuidar la postura. Ajustar la silla, mantener la espalda recta y colocar la pantalla a la altura de los ojos reduce la tensión en cuello y zona lumbar.
Subir escaleras y caminar siempre que sea posible. Pequeñas acciones cotidianas como subir a casa o a la oficina por las escaleras suman más de lo que parece.
Practicar actividad física fuera del horario laboral. Dos o tres sesiones semanales de ejercicio ayudan a contrarrestar los efectos del sedentarismo.
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Moverse para ganar calidad de vida
En resumen, el sedentarismo es un factor de riesgo que afecta a nuestra salud a largo plazo.
Combatirlo está en manos de cada uno, pero requiere constancia y pequeñas decisiones diarias que mantengan el cuerpo en movimiento. Para quienes trabajan sentados, incorporar pausas activas y realizar ejercicio regular es la mejor inversión para garantizar bienestar y calidad de vida.
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